La ministra de Igualdad Irene Montero con su hija Aitana en brazos.
La ministra de Igualdad Irene Montero con su hija Aitana en brazos.

La pasada semana, mientras andábamos casi todos entretenidos con el resultado- aún hoy incierto y no definitivo- de las elecciones a la Presidencia de los Estados Unidos, tuvo lugar en el Congreso de los Diputados una importante comparecencia del subsecretario para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico Miguel Ángel González Suela. En ella, reconocía que el presupuesto dedicado al reto demográfico dentro del Ministerio es sólo de 19 millones de euros.

Pese a ello, la mayoría de los que intervinieron apenas citaron de pasada palabras como natalidad o familia, excepto el representante de Vox, que en apenas cinco minutos de intervención trazó una semblanza certera del problema demográfico en España y denunció el enfoque erróneo de las escasas políticas planteadas al efecto por el Ejecutivo.

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Francisco Jośe Contreras, diputado por Sevilla, señaló en primer lugar cómo resulta obvio, a tenor del presupuesto, que el Gobierno desprecia el reto demográfico «como confirma el hecho de que la dotación presupuestaria a su Secretaría General sea de solo 19 millones de euros, lo cual contrasta llamativamente, por ejemplo, con los 451 millones de euros dedicados al Ministerio de Igualdad, 23 veces más».

Contreras denunció también que las medidas contempladas en la Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico «adolecen de un sesgo ideológico que llevan a un diagnóstico inadecuado del problema», centrando la cuestión en la dispersión territorial, el éxodo rural y la concentración en las grandes ciudades, problemas que hay que afrontar pero que no constituyen la clave de bóveda del problema.

El aborrecimiento de la maternidad por parte del Gobierno está, en realidad, referido a la de todas las mujeres menos la ministra de Igualdad, cuya triple prole crece en los jardines del casoplón de Galapagar

«Nuestro problema más grave es la falta de nacimientos», condensó el diputado antes de añadir algunos datos. En España la ratio es de 1,2 hijos por mujer, un 40% menos que la tasa de reemplazo generacional. O lo que es lo mismo, «cada nueva generación, será un 40 porciento más reducida que la de sus padres».

El diagnóstico no puede ser otro: a largo plazo, «la extinción», advirtió el dipuatdo de Vox. Pero a medio plazo «la insostenibilidad socioeconómica», a saber: quiebra del sistema público de pensiones y gasto sanitario disparado (tal vez por eso el Gobierno impulsa una ley de eutanasia, para reducir el gasto).

Y un dato que lo ilustra: Entre 2002 y 2019, España ha perdido el 36% de la población entre los 20 y los 35 años. En provincias como Vizcaya o Asturias, este mal dato asciende al 50%. «Ninguna guerra de la historia había había generado una sangría demográfica de este calibre», subrayó Contreras.

Y añadió: «Ciertamente, esos jóvenes que ahora nos faltan no han sido muertos. Bueno, una parte de ellos sí, porque uno de cada cinco embarazos en España termina en aborto, pero la mayoría de ellos no han sido muertos, simplemente no llegaron a ser engendrados».

Y, ante esto, ni una medida de fomento de la natalidad por parte del Gobierno. Es más, cuando se han presentado estas propuestas, como ha hecho Vox, se han tachado de machistas. Esto es lo que ha dado pie a Contreras para condenar el feminismo del Gobierno que no es el de principios del siglo XX que pedía el voto para la mujer y la igualdad ante la ley, sino el de segunda ola propugnado por Simone de Beauvoir. Un feminismo que, recordó, «se caracteriza precisamente por el aborrecimiento de la maternidad», entiende «la familia como una institución intrínsecamente patriarcal, opresiva para la mujer» y a la maternidad «un lastre para la mujer que le impide la igualdad real con el hombre».

Así, proseguía Contreras, «es lógico que no se aspire a fomentar la natalidad y sin embargo, es lo que necesita desesperadamente nuestro país para escapar al suicidio demográfico».

¿Y cómo hacerlo? Pues ante la errática política demográfica del Gobierno, Contretas debio pensar que hay que empezar por recordar lo obvio: «Que yo sepa, las mujeres no se reproducen solas, parecen necesitar cierto concurso de los varones» de tal forma que «la unidad reproductiva es la familia».

Por otro lado, Contreras concluyó haciendo mención al asunto de la inmigración, que tantas veces se invoca como parche al invierno demográfico español. En las directrices contra el reto demográfico el Gobierno apuesta por canalizar la migración regular y ordenada y fomentar su arraigo en nuestro suelo de tal forma, auguró el diputado, que la siguiente generación de españoles estará formada por inmigrantes y no por españoles nativos.

Queda claro que el aborrecimiento de la maternidad por parte del Gobierno está, en realidad, referido a la de todas las mujeres menos la ministra de Igualdad, cuya triple prole crece en los jardines del casoplón de Galapagar.

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