Es importante desgajar a la Familia del Ministerio de Sanidad e Igualdad. Así se puede empezar a tratar a la Familia igual en todo el territorio nacional y gestionar los títulos de familia numerosa de manera homogénea en toda España.

Pero cuidado con hacer un nuevo ministerio como un nuevo chiringuito de subvenciones, sillones y prestigio. Este ministerio podría favorecer una protección jurídica del matrimonio y de la familia y cuando haya hijos biológicos, acogidos y/o adoptados que se establezcan derechos y deberes y condiciones estrictas para no romper la familia con tanta facilidad.

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A cambio deben existir recursos que procuren ayuda, apoyo y prevención a las dificultades familiares. El Ministerio de Familia ejecutaría leyes familiares. Eso quiere decir que el poder legislativo debería a través de los grupos políticos impulsar y aprobar leyes, órdenes y medidas que legislen esas leyes familiares. 

¿No entienden que formar una familia y tener hijos es un trabajo complejo y que requiere atención presencial? ¿Y que necesita un tratamiento institucional personalizado?

Es decir, política familiar. Invertir en familia. Recuperar este tesoro que es cuna y escuela de los hijos, los que garantizan el futuro y regeneran la sociedad, los que ensanchan la base de la pirámide demográfica para sostener a los que están en el vértice.

La verdad es que suena hasta bien. Queda bonito. En el papel. Tan bonito que cuando hay cita electoral se repite la misma promesa: “Cuando llegue al poder…”.

En 2008, Rajoy prometió que si ganaba las elecciones crearía un Ministerio de Familia, porque decía que ésta sigue siendo la «célula básica» de la sociedad. Y en 2019, Casado, el nuevo líder del PP, también promete que si gana en estas nuevas elecciones creará un Ministerio de Familia.

Once años y no han encontrado ni 5 minutos para ponerse a ello. ¿De verdad? ¿Tan poco valor le dan a la familia? ¿O a nuestra memoria? ¿Se creen que no nos acordamos?

¿No entienden que formar una familia y tener hijos es un trabajo complejo y que requiere atención presencial? ¿Y que necesita un tratamiento institucional personalizado?

Hay que tratar y considerar asuntos muy importantes, trascendentales, como el invierno demográfico y la falta de niños. Asuntos que no se pueden despachar solamente trayendo inmigración o subiendo impuestos para pagar las pensiones.

El reto demográfico pasa por la familia. Sin esa primera célula que hará crecer a la sociedad no conseguiremos nada.

La familia, cuna y escuela de los que formarán el futuro, necesita un marco para sostenerse. Y este puede ser un Ministerio. A ver si esta vez si se consigue.

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