Una activista provida en la Marcha por la Vida de Washington (EE. UU.).
Una activista provida en la Marcha por la Vida de Washington (EE. UU.).

Los grandes desafíos en las últimas décadas han obligado a nuestras organizaciones a evolucionar en el tiempo para conseguir mejores resultados. Eventos negativos y positivos, factores internos y del entorno desencadenaron modificaciones importantes en el tipo de actividad, estructuras organizativas, perfil de liderazgo, temas predominantes, expresión política y tipo de financiamiento de las organizaciones  favor de la vida y de la familia en Iberoamérica. Entender este proceso ha permitido identificar las características de una organización con capacidad de tener mayor impacto social y político en los siguientes años.

Con 35 años compartiendo esta apasionante causa, he sido parte de este proceso y tengo experiencia de primera mano en buena parte de lo que describiré a continuación.

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Descripción de eventos detonantes de inicio y cambio de periodo

1972

Durante la primera mitad del siglo XX, se desarrolló la primera estrategia global de la Cultura de la Muerte: la planificación familiar y el aborto como solución al supuesto problema de la sobrepoblación mundial.

Sin embargo, la reacción ciudadana comenzó con la campaña contra la legalización del aborto en Estados Unidos en 1972. El Padre Paul Marx OSB funda el Human Life Center para el debate público sobre el caso Roe vs. Wade. Luego crea Human Life International – HLI (1981) con filiales en más de 90 países y Population Research Institute (1989), especializada en demografía y denuncia de abusos a los derechos humanos en programas de control natal. Y con ambas formó la base del movimiento mundial por el respeto de la vida.

Las filiales de HLI tuvieron un enfoque educativo, confesionalmente católico con apoyo de argumentos científicos. Pocas estaban formalmente constituidas y siempre fuertemente vinculadas a instancias de la Iglesia Católica. El perfil de sus líderes era de un conferenciante experto seguido por un grupo de profesionales, todos donando el tiempo libre que le permitían sus actividades profesionales. En los medios de comunicación masiva y en el debate político, la participación se limitó a la denuncia, 100% reactiva.

1994

Las conferencias ONU de El Cairo y Beijing plantearon una nueva lógica en la estrategia global de la Cultura de la Muerte. Ya no fue el esquema problema-solución sobre la supuesta sobrepoblación mundial sino un nuevo discurso sobre sexualidad, procreación y derechos de las mujeres. Crearon los llamados “derechos sexuales y reproductivos”, rebautizando a los programas de planificación familiar. También debutó el concepto de “género” para reemplazar a la palabra “sexo”, impulsando a grupos feministas y de homosexuales.

Durante este periodo, las filiales de HLI se fueron convirtiendo en asociaciones con identidad local conservando el mismo estilo confesional católico, casi exclusivamente reactivo. Sin embargo, el argumento en base a la verdad científica desplazó a un segundo plano al mensaje doctrinal católico. Primó la exposición bioética, condensada en el Lexicón, selección de artículos sobre “términos ambiguos y discutidos sobre vida, familia y otras cuestiones” producido y promovido por el Pontificio Consejo para la Familia.

Se multiplicaron los líderes en su mayoría católicos comprometidos a los que se sumaron expertos académicos y profesionales. Estos aportes se plasmaron en programas de educación sexual, diplomados en bioética y servicios asistenciales para la mujer en riesgo de abortar y ayuda para sus hijos por nacer.  

La comunicación estuvo dirigida a quienes piensan de una manera afín. La participación en los medios de comunicación siguió siendo pasiva y dependiente de las campañas de los adversarios.  

2004

El Congreso Mundial de Familias en México produjo un giro hacia la acción proactiva y comunicación  propositiva, un esfuerzo consciente de construir un camino propio. Con este impulso, se crea Red Familia en México bajo la idea de coalición de Michael Schwartz, un famoso estratega político provida estadounidense. El modelo es de asociacionismo y formación de coaliciones con el discurso positivo de perspectiva de familia. Se implementa primero en México y luego se proyecta a Centro y Sur América.

Este es un periodo transicional hacia un perfil más político. Conviven dos “almas”: Una que continúa con el estilo anterior y otra que participa en la vida política sin dejar de perder su identidad ni principios doctrinales. Estas últimas recibieron la influencia de:

Population Research Institute en la adopción de una aproximación política, y el uso de herramientas de participación política a través de la División RELEASE.

Alliance Defending Freedom en la influencia y participación de eventos en todos los centros de iniciativa legislativa internacional: ONU en Ginebra y Nueva York; sistema europeo en Viena, Bruselas, Estrasburgo; y OEA en Washington DC.

Political Network For Values en la articulación de parlamentarios y altos funcionarios de países de 4 continentes para hacer activismo e influir en los foros internacionales.

HazteOir.org-CitizenGO en la activación de ciudadanos en un click a través de su plataforma digital para influir en decisiones políticas mediante alertas y peticiones online.

Los líderes conferencistas de los periodos anteriores dejaron el protagonismo en favor de quienes tenían talento para influir social y políticamente. Sin embargo, todavía no hay conciencia plena de la necesidad de convertirse en actores políticos. Solo se busca una representación en políticos de partidos ya existentes, incluso en aquellos con una agenda diferente. Comienzan a gestarse  movilizaciones públicas masivas con un perfil más político como la Marcha por la Vida. Aparecen organizaciones evangélicas dedicadas a provida y profamilia. El talento profesional pagado a tiempo completo se promovió como un valor en toda la región, pero todavía había mucha informalidad y solo algunos canalizaron apoyos de empresarios locales y/o recolectaron fondos con actividades.

2016 y la proyección hacia el futuro

Estados Unidos, que había sido por décadas el principal promotor tanto política como económicamente de la Cultura de la Muerte, dio un giro de 180 grados con la elección de Donald Trump. Y todas las iniciativas provida a nivel mundial cobraron otra dimensión política. Un ejemplo son los videos encubiertos de Center for Medical Progress que modificaron la percepción del aborto y las posibilidades de recorte de fondos públicos a Planned Parenthood.

Este periodo se caracteriza también por una nueva estrategia global de la de la Cultura de la Muerte: control total y dictadura de género. El discurso de “género” se radicaliza pasando de una reivindicación de minorías sexuales a una imposición ideológica a toda la sociedad con particular énfasis en la educación de los niños. 

Los estados se vuelven más totalitarios. Se emiten leyes y sentencias que trasgreden Constituciones. Los principios jurídicos que antes se consideraban inamovibles ahora son objeto de reinterpretación por el lobby de ONGs internacionales. ONU y OEA intensifican esta presión.

Las principales organizaciones provida son perseguidas abiertamente por las autoridades y buena parte de los medios de comunicación aliado a grupos abortistas y LGTBI. Son etiquetados como “anti-derechos”. Las redes sociales censuran y bloquean contenidos provida.

La reacción del movimiento provida en Iberoamérica se convierte en protesta masiva en las calles con “Marcha por la Vida”, “Con Mis Hijos no te Metas” y “La Ola Celeste”. Mención aparte merece el Bus de la Libertad de HazteOir que catapultó a esa organización a la escena política española. Más aun, contagió un estilo trasgresor y atrevido para desenmascarar la imposición de la dictadura de género.

Con todo ello se hizo más evidente la necesidad de mutar de asociaciones de la sociedad civil en organizaciones propiamente políticas. CitizenGO creada en el 2013 se convierte en un net-roots (organizaciones online, evolución de las grass-roots). Estas aprovechan el mayor acceso a tecnologías de comunicación actuales que hacen más barato y más fácil conseguir miembros, comprometerlos y pedir donaciones.

La buena noticia es que muchas organizaciones a favor de la vida y de la familia han comprendido la naturaleza política de los eventos que enfrentamos, han trasformado mejores resultados en mejores prácticas, se han profesionalizado y han creado o adoptado herramientas de participación política. Fundamentalmente, han ido entendiendo 3 cosas: que se trata de política, que se trata de ganar y que se trata de nuestra agenda y no la de los adversarios.

* Ponencia con el mismo título en la I Cumbre Iberoamericana Gobierno, Vida, Familia, el 9 de septiembre del 2020 que pude verse aquí.

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