Imagen referencial de vejez /Pixabay

Según datos de la oficina estadística de la Unión Europea, la media de hijos por mujer en el año 2017 fue de 1,59, muy por debajo de la tasa mínima de reemplazo establecida en 2,1 hijos por mujer. Además, la edad media de la madre en el momento de dar a luz a su primer hijo se establece en 29,1 años de edad.

Por países, ninguno de los que hoy conforman la Unión Europea llega a esa tasa de reemplazo generacional, si bien Francia es la que más se acerca, con 1,9 nacimientos por mujer.

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Junto a la nación gala, sólo Suecia (1,78), Irlanda (1,77), Dinamarca (1,75), Reino Unido (1,74), Rumanía, Chequia, Letonia, Bélgica Lituania, Países Bajos, Eslovenia y Estonia están por encima de la media comunitaria.

Los países que peor están afrontando el reemplazo generacional son Malta (1,26 hijos por mujer), España (1,31), Chipre e Italia (1,32), Grecia (1,35), Portugal (1,38) y Luxemburgo (1,39).

Primíparas: Italia España y Luxemburgo a la cola

La situación de falta de nacimientos en general, que además no alcanzan el nivel de reemplazo natural de la población esencial para la pervivencia de las sociedades, se une el hecho de que cada vez se retrasa más la edad en que las mujeres son madres por primera vez, con una media de 29,1 años.

En este sentido, las naciones cuyas primíparas tienen más edad son Italia (31,1 años), España (30,9) y Luxemburgo (30,8), mientras que Bulgaria (26,1) y Rumanía  (26,5) son las naciones conlas mujeres más precoces a la hora de tener hijos.

La combinación de ambas ratios demográficas coloca a España en una situación realmente delicada, a lo que se se añade el hecho de que el aborto en 2017 arrebató la vida de 94.123 de seres humanos que podrían haber nacido si no se les hubiera impedido.

La cuestión demográfica es aún más grave si se tiene en cuenta que según datos del Foro Español de la Familia, entre 1988 y 2017 más de un milón de futuras mujeres y por tanto potenciales madres, fueron abortadas, a un ritmo de 133 al día.

Un continente sin futuro

Según el estudio ‘Evolución de la Familia en Europa 2019‘ elaborado por el Instituto de Política Familiar “la natalidad no sólo ha caído a niveles dramáticos, sino que se está agravando aún más con el aborto. Un continente sin hijos es, sin duda, un continente
sin futuro”.

Disparidad poblacional- Según dicho informe, la Unión Europea cuenta con más de 511 millones de personas, una cifra que puede resultar engañosa, si se tiene en cuenta que ha ido aumentando por la incorporación de nuevos países a la unión a lo largo de los años y que en realidad existe “una gran disparidad poblacional” de tal forma que cuatro países representan el 54% del total de la población: Alemania, Francia, Reino Unido e Italia. Además, el crecimiento poblacional en los últimos 20 años (basado en buena medida en la inmigración) se ha producido en su totalidad (892%) a Francia Reino Unido y España.

Cada día en Europa hay 433 personas menores de 15 y 4.766 mayores de 65

Crecimiento natural negativo.- Pese a ello, la mitad de los países de la UE28 ha tenido un crecimiento natural negativo, según detalla el Instituto de Política Familiar a partir de datos de Eurostat siendo precisamente Alemania e Italia (dos de los que más población tienen) los que más acusan esta pérdida.

Un continente viejo.- Por otro lado, la Unión Europea ha perdido más de 23 millones de jóvenes en los últimos 35 años y a penas representan el 15,6% de la población; 1 de cada 5 europeos es mayor de 65 años (más de 97 millones d epersonas) y la población mayor de 80 años alcanza ya los 25 millones de personas, lo que representa un 5,1% del total. Dicho de forma más gráfica: Cada día en Europa hay 433 personas menores de 15 y 4.766 mayores de 65.

La pirámide ya es un rombo.- Todos estos datos hacen que la pirámide teórica de población, con una base ancha formada por los jóvenes y una cúspide estrecha que representa a los ancianos, en Europa se ha transformado paulatinamente en una figura romboide, que no es buen augurio para el futuro. A ello contribuyen además d elas bajas tasas de natalidad, el aborto y el retraso de la edad del primer parto, el hecho de que la generación del ‘baby boom’ está alcanzando ya la edad de jubilación.

Un club de ancianos en 2050.- Según el informe del IPF, el 2050 “Europa se convertirá en un club de ancianos”. Por cada dos personas mayores, sólo habrá una joven y el 28,65% de la población será mayor de 65 años.

Consecuencias socales y eonómicas.- Más allá de las cifras que constatan el invierno demográfico, cabe preguntare por las consecuencias que se derivan. Según el IPF son graves. Algunos de los retos que se plantean son: el incremento de los gastos sanitarios; el riesgo de quiebra del sistema de pensiones por la reducción de contizantes y el aumento de percibidores; disminución de la población en edad laboral; mayor presión impositiva; o riesgo de pensiones más reducidas.

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