El primer ministro de Irlanda, Leo Varadkar.
El primer ministro de Irlanda, Leo Varadkar.

Casi un cuarto de siglo después de que el divorcio fuera legalizado en 1995, el Gobierno de Irlanda plantea una relajación de las condiciones del proceso de ruptura matrimonial tras el respaldo mayoritario recibido en referéndum por el 82% de los votantes.

El divorcio fue prohibido en Irlanda en el año 1937 y el primer intento de anular esta protección del matrimonio fue rechazado, también por referéndum, en el año 1986. Entonces, dos tercios de los irlandeses apoyaron con su voto la defensa del matrimonio como realidad indisoluble.

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La legalización del divorcio en 1995 estableció no obstante una serie de condiciones para intentar preservar las familias en la medida de lo posible de los efectos de un fracaso matrimonial y dar tiempo a las parejas a encontrar cauces de reconciliación y acuerdo en beneficio de los hijos y de la sociedad.

Así, por ejemplo, quedó establecido un periodo obligatorio de cese de la convivencia de al menos cuatro años en los cinco previos al inicio del proceso de ruptura.

El referéndum celebrado recientemente da por disueltos los reglamentos restrictivos del divorcio y otorga un mandato al gobierno del primer ministro Leo Varadark, que tiene intención de reducir ese periodo de espera a dos años.

Esta decisión sigue la estela de algunas otras modificaciones legales de gran impacto social en el país, que equiparó el matrimonio a las uniones entre personas del mismo sexo en 2015 y derogó la prohibición del aborto el pasado año.

Los efectos de la relajación de las condiciones de ruptutra famliar ya se han experimentado en otras naciones de Europa como España. En el año 2005, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero aprobó la llamada ley del ‘divorcio exprés’, que eliminaba el requisito previo de la separación y lo permitía, sin alegar causa, a partir de los tres meses después del enlace y sin necesidad de que ambos cónyuges estén de acuerdo.

La consecuencia es que en la primera década de aplicación de la norma se duplicaron los divorcios en España, superando los 100.000 anuales, mientras que los procesos de separación se redujeron hasta los 5.000 al año. Esto equivale a una ruptura cada 5 minutos, 290 al día.

 

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