Cuando Francisco Serrano empezó a estudiar la carrera de Derecho ya sabía que quería ser juez. Quería juzgar, sentenciar y hacer cumplir las leyes. Entregar su conocimiento jurídico al servicio de la sociedad.

Y así lo hizo durante más de 20 años, primero en Valverde del Camino (Huelva) como juez de Instrucción y de primera instancia y luego, como magistrado, en el Juzgado de Primera Instancia y Familia número 7 de Sevilla.

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Y todo iba bien, hasta que tomó una decisión que le colocó en el disparadero de los defensores de lo políticamente correcto y la imposición de la ideología de género: alargar el permiso de paternidad de un nino durante día y medio para que acudiera a una procesión.

Se le acusó de un delito de prevaricación dolosa y el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía le condenó a dos años de inhabilitación.

Convencido de su inocencia, recurrió al Tribunal Supremo, que no se quedó en ratificar la condena, sino que amplió la inhabilitación a diez años.

“No voy a volver a Egipto”

El Tribunal Constitucional admitió el recurso de amparo, anuló la sentencia del Supremo, pero mantuvo la condena de la Audiencia Provincial de Sevilla. El juez Serrano está ahora a la espera de nuevo destino.

El día que le corresponda tomar posesión, según ha anunciado, “por dignidad me pondré otra vez mi toga, mis puñetas, mi escudo de magistrado”.

Y, a continuación, pedirá la excedencia porque “prefiero ser un abogado libre a un magistrado prisionero del miedo ante un sistema judicial que vive también sometido a planteamientos ideológicos contra los que puedo luchar con libertad desde mi despacho de abogados”.

“Estaba en Egipto, he atravesado el Mar Rojo y he llegado la Tierra Prometido… lo que tengo claro es que ya no voy a volver a Egipto” afirma.

Así ha explicado su decisión en un reciente vídeo publicado en el canal de Youtube de su despacho de abogados.

“Estaba en Egipto, he atravesado el Mar Rojo y he llegado a una tierra prometida que me he buscado con mi sacrifico y con mi esfuerzo”, señala en referencia a su nuevo desempeño profesional en el despacho Serrano Abogados. Por eso “lo que tengo claro es que ya no voy a volver a Egipto”, subraya. 

Hasta el Tribunal de Estrasburgo

Pese a haber encontrado esa tierra prometida, con un nuevo desempeño profesional, ha comprendido que su lucha por un sistema judicial justo, objetivo e independiente “se puede llevar mejor desde este otro lado de la mesa, desde la abogacía”.

Eso no quita para que vaya a reclamar que se le resarza económicamente por los años en los que ha sido indebidamente inhabilitado y para que luche por la exoneración total del delito de prevaricación dolosa.

“Vamos a recurrir ante Estrasburgo porque lo que hice fue defender el interés del menor“, señala Serrano, mientras añade que en ningún momento se puede decir que tomara la decisión “de forma negligente, inoportuna, extravagante o esperpéntica” que es lo que entiende la ley por prevaricación culposa.

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Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".