Germaine Greer y una manifestación LGTBI
Germaine Greer y una manifestación LGTBI

¿Qué hace falta para ser una mujer? Esta pregunta aparentemente tan sencilla parece no tener un criterio común en la izquierda, ya que cada vez más feministas se niegan a consideran que un hombre sea una mujer porque se siente así, postura que defiende el lobby LGTBI.

Se trata de un enfrentamiento aparcado hasta ahora, pero poco a poco distintas líderes feministas del siglo XX están levantando la voz contra lo que consideran injusto, y es que un hombre, con todos sus ‘privilegios naturales’, se convierta en mujer solo por haberse operado.

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Sin embargo desde el lobby LGTBI tiene clara su postura y no dan su brazo a torcer. Si una persona dice que es una mujer -o viceversa- es que es así, y aquellos que opinen los contrario son transfobos.

“He sido acusada de incitar a la violencia contra personas transexuales. Eso es absurdo”, dice Greer

Este es el caso de Germaine Greer, una de las más importantes líderes feministas del siglo pasado que saltó a la fama tras la publicación de su libro ‘La mujer eunuco’ y que llegó a ser conocida con el mote de Germaine Queer. Y ahora se ha visto envuelta en todo este embrollo por decir lo que piensa.

Una periodista de la BBC quiso sacarle jugo a la polémica y entrevistó a Greer a quien le preguntó si un hombre puede sentirse una mujer y operarse.“No estoy diciendo que a la gente no se le debe permitir ese procedimiento. Lo que estoy diciendo es que no los convierte en mujer. Es una opinión, no una prohibición”, insistía ella.

Pero la consigna LGTBI es clara, y al que discrepa ni agua. “He sido acusada de incitar a la violencia contra personas transexuales. Eso es absurdo”, se quejaba Greer. La misma acusación que hicieron contra el HOBus de HazteOir.org.

Otros casos: de Jenni Murray a Christina Hoff Sommers

Greer no es la primera progre que sufre el boicot del lobby LGTBI. Jenni Murray, otra líder feminista caída en desgracia, también se atrevió a cuestionar que la recién convertida India Willoughby, que durante 40 años había sido un hombre, fuese en realidad una mujer, y mucho más que se mereciese un premio cuando durante tanto tiempo había disfrutado de los beneficios del heteropatriarcado.

Al final Murray tuvo que dejar su programa, acosada por las criticas de las que hasta entonces habían sido sus compañeros de lucha.

No es la única feminista que revisa sus propios postulados o, al menos, los matiza. Uno de los casos más sonados es el de Christina Hoff Sommers, filósofa muy radical de los años 70 que ahora cuestiona la guerra de sexos y el revanchismo de la mujer frente al varón. La autora del libro ¿Quién robó el feminismo?, cree que el discurso de las académicas del género está muy desconectado del día a día de miles de mujeres de EEUU.

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Madrileño, de familia numerosa. Comenzó a estudiar Historia aunque pronto se cambió a Periodismo. Se licenció por la Universidad Complutense de Madrid y desde entonces no ha parado. Ha trabajado para las agencias de información Colpisa y Europa Press, para el departamento de comunicación de LaSexta y ha logrado saborear la experiencia de trabajar en papel gracias al periódico La Razón.