Anthony Hopkins reconoce que fue adicto al alcohol y celebra sus 45 años de sobriedad.
Anthony Hopkins reconoce que fue adicto al alcohol y celebra sus 45 años de sobriedad.

Recientemente, el actor Anthony Hopkins se ponía delante de una cámara (lo cual no es ninguna novedad) para anunciar a través de su cuenta de Instagram que llevaba desde los años setenta sin beber una gota de alcohol (y eso sí que era inédito). “Hoy hace 45 años tuve una llamada de atención. Me dirigía al desastre. Estaba bebiendo hasta morir”, explicaba a los más de 3,5 millones de fieles que le siguen en la red social. “Recibí un mensaje, un pequeño pensamiento que decía: ‘¿Quieres vivir o morir?’ Dije que quería vivir. Y de repente llegó el alivio y mi vida ha sido increíble”, añadía.

Todo ocurrió en el contexto de una reunión de Alcohólicos Anónimos, cuando una mujer le preguntó: “¿Por qué no confías en Dios?”. “Fue como si hubiera una voz interior que te dice: ‘Se acabó. Hecho. Siga adelante’”. Y siguió, de hecho, por ese camino de la sobriedad que le ha llevado hasta sus 83 años.

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Hopkins no debe ser ningún santo. Y, menos aún, un meapilas. Lo reconoce él mismo: “Yo era un tipo desagradable y no se podía confiar en mí”. Por no mencionar sus tres matrimonios fracasados, su larga lista de amantes, los rodajes a los que acudía completamente alcoholizado o la total desconexión con una de sus hijas, con la que sigue sin hablarse. Pero, al menos, esa noche en Alcohólicos Anónimos confió, lo que le valió alcanzar la completa sobriedad.

Las adicciones son de las experiencias más terroríficas que le pueden tocar a uno en la vida. Para el que las sufre y para los que le rodean. Y no, sus víctimas no son solo de tal o cual clase social, o de una edad concreta, o de izquierdas o de derechas, o más inteligentes o más simples.

Es curioso: en estos últimos dos o tres años se han cruzado en mi camino numerosas personas encadenadas a una adicción. Sin yo buscarlo; simplemente, han aparecido. La mayor parte de ellas no habían cumplido los 40. Alcohol, cristal, cocaína, mefe (mefedrona), MDMA, tina y, por supuesto, los porros. “Deberías escribir algún día en el periódico ése sobre cómo está entrando la tina en Madrid”, me decía hace pocos meses una chica que había caído en las redes de esta sustancia que provoca hasta 15 veces más hospitalizaciones que las drogas “tradicionales”.

No soy ningún experto en adicciones y apenas le pude responder alguna que otra idea. Pero, si la volviera a ver, seguramente le repetiría las palabras que Anthony Hopkins pronunció al final del vídeo: “Jóvenes, manteneos firmes. No os rindáis, seguid luchando; sed valientes porque fuerzas poderosas vendrán en vuestra ayuda. Eso es lo que me ha mantenido toda mi vida”.

A Hopkins le funcionó hace 45 años. Yo recojo sus palabras aquí, en el periódico éste, con la confianza de que pueda dar luz y esperanza a algunos. Seguramente nunca le darán un Óscar por ello, pero ha sido, sin duda, la mejor interpretación de su vida.

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