Irene Montero y Pablo Iglesias en el Congreso de los Diputados.
Irene Montero y Pablo Iglesias en el Congreso de los Diputados.

Pues me encontraba yo con el reto quincenal de escribir un artículo para Actuall que interesara un poco a los cualificados lectores del diario más libre de España. Y, para serles sinceros, la inspiración no había acudido a la cita, se me había escapado esta semana.

Y en estas, buscando contenidos de interés, decidí adentrarme en el Ministerio de Igualdad que preside la señora del vicepresidente del Gobierno, doña Irene Montero. Según el digital Business Insider, el departamento de la señora administra unos 193 millones de euros de gasto, de los que “el 82,3% se destinarán a prevención de la violencia de género», el principal asunto a abordar por la ministra Irene Montero. “Un total de 180,52 millones de euros en partidas ministeriales se reparten en 20 millones para igualdad de oportunidades, 1,4 millones en igualdad de trato y diversidad y el resto en prevención integral de la violencia de género”.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Los órganos directivos de este ministerio son la Secretaría de Estado de Igualdad y Contra la Violencia de Género, la Subsecretaría, la Dirección General de Igualdad de Trato y Diversidad Étnico-Racial, la Dirección General de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI, la Delegación del Gobierno Contra la Violencia de Género y el Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades. Total, nada….

Lo primero que uno se encuentra cuando entra en su web es una auténtica declaración de principios. Aquí tienen, señoras y señores, la presentación del departamento de doña Irene:

“Bienvenidas y bienvenidos a la web del Ministerio de Igualdad, la cartera del Ejecutivo responsable de llevar el feminismo al conjunto de las políticas públicas del Gobierno de España. La defensa de los derechos de las mujeres, de la plena igualdad y la no discriminación, es un mandato recogido en nuestra Constitución que nos impele a trabajar para erradicar la desigualdad estructural que existe en nuestras sociedades. Desde un profundo respeto a los Derechos Humanos, marco ineludible de todas nuestras acciones, nos definimos como un Ministerio Feminista que ha asumido el compromiso de trasladar las legítimas e históricas demandas del movimiento feminista a políticas públicas. Creemos que la perspectiva feminista es consustancial a las palabras democracia, justicia y libertad y que sólo desde ella avanzaremos en la construcción de un país mejor”.

Por cierto, lo primero que llama la atención es que en su presentación institucional no se menciona a la mujer ni siquiera a las “minorías sexuales”. Es un ministerio para el feminismo. Y punto. 

Pues me ha entrado la curiosidad de saber que ha hecho esta gente que administra tantos recursos y tiene tantas secretarías, subsecretarías y direcciones generales durante el estado de alarma por la COVID-19.  

Vamos a ver qué han hecho durante la pandemia, me digo a mi misma de forma ingenua. ¿Donativos, ayudas, asistencia a mujeres en riesgo de exclusión social, sin hogar, o con todos los niños en casa y sin varón que le preste algún tipo de ayuda? ¿Una mano tendida a las mujeres ancianas de las residencias o a las ingresadas en los hospitales? ¿Un servicio para las tareas del hogar, el cuidado de niños y personas dependientes…?

La pandemia que se ha llevado por delante la vida de miles de españoles ni está no parece haber afectado a la gestión ministerial (si a la salud, espero que esté usted ya recuperada, doña Irene) de la Igualdad

Pues esto es lo que he encontrado que ha hecho el ministerio de Igualdad desde que se decretó el estado de alarma. 

Conceder 6.500.000 euros para el desarrollo de programas y la prestación de servicios que garanticen el derecho a la asistencia social integral a las víctimas de violencia de género y la atención a los menores; crédito de 1.000.000 de euros para implementar la propuesta común para la mejora de la coordinación y desarrollo de planes personalizados; crédito de 2.000.000 de euros para programas para el apoyo a víctimas de agresiones y/o abusos sexuales.

Establecer los criterios de distribución ya distribución resultante para el ejercicio 2020, del crédito de 100.000.000 de euros para el desarrollo por las Comunidades Autónomas y Ciudades con Estatuto de Autonomía del Pacto de Estado contra la violencia de género.

Anunciar la formalización de contratos para la organización, impartición, coordinación, seguimiento y evaluación de acciones de sensibilización para fomentar la incorporación de las mujeres en el ámbito de la ciencia y la tecnología y aumentar su presencia en el sector. Esto nos va a costar entre 86.594 y 44.250,00 euros.

Anunciar la formalización de contratos del Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades. Objeto: Apoyo para la gestión del procedimiento de concesión del distintivo Igualdad en la Empresa (DIE), de los informes periódicos a valorar durante la vigencia del contrato y la dinamización de la Red DIE. Entre 164.000,00 y 61.257,72 euros.

Así que ya lo saben: la pandemia que se ha llevado por delante la vida de miles de españoles ni está no parece haber afectado a la gestión ministerial (si a la salud, espero que esté usted ya recuperada, doña Irene) de la Igualdad. 

Pero, en honor a la verdad, hay que decir que a la señora Montero, las consecuencias del coronavirus le preocupan. No es tan insensible, pienso yo. Y ahí la tienen, con declaraciones históricas: «Nuestra principal preocupación es que esta crisis no vuelva a recaer sobre los hombros de las mujeres».

Y el Instituto de la Mujer se sube al carro con un parecido titular:  “La perspectiva de género es esencial en la respuesta a la pandemia por la COVID-19 y sus efectos para evitar el aumento de las desigualdades”. Y más en detalle: “La sobrecarga del trabajo sanitario y servicios esenciales, la mayor responsabilidad en las tareas domésticas y de cuidados, la mayor pobreza y precariedad laboral y el aumento del riesgo de sufrir violencia de género son los principales factores que incrementan el impacto de la crisis sobre las mujeres”.

Debo advertir que estoy contra la violencia, no sólo la mal llamada “de género” sino también la ejercida contra ancianos, niños, varones de cualquier edad. Y violencia entre mujeres (vecinas, compañeras de piso, personas con atracción a las de su mismo sexo, adolescentes que se acosan unas a otras…). También estoy radicalmente en contra del abandono criminal de ancianas (y ancianos) en sus casas y en las residencia, de que se les haya inyectado morfina para facilitarles la muerte, en lugar de trasladarlos a hospitales.

Puestos a lamentarse por las consecuencias de la crisis en la calidad de vida de las féminas, conviene recordar que el personal sanitario está formado mayoritariamente por mujeres, especialmente en enfermería y servicios auxiliares, sin desdeñar una importante proporción de mujeres que son médicos. Por cierto, que han fallecido algunas mujeres sanitarias por la pandemia.

¿Y qué decir de las miles de mujeres que han muerto durante la pandemia? ¿Y de las madres que han trabajado el triple -con o sin colaboración del marido- en sus hogares para trabajar a distancia, ayudar a sus hijos con los deberes y ocuparse de la gestión del hogar y de los niños?¿Y las ancianas que no tienen quien les haga la compra -suponiendo que tengan recursos para comprar los alimentos básicos? 

Pues de todo esto no van a encontrar nada en el Ministerio de Igualdad. ¿Por qué? Porque ya lo dicen en su presentación institucional:

“Bienvenidas y bienvenidos a la web del Ministerio de Igualdad, la cartera del Ejecutivo responsable de llevar el feminismo al conjunto de las políticas públicas del Gobierno de España”.

La mujer y sus problemas reales les importa un bledo. Aquí estamos para implementar la agenda de género. El problema, queridos lectores, es que todo esto lo pagamos nosotros con nuestros impuestos.

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