Steven Mosher, toda una vida dedicado a denunciar las políticas antinatalistas y de aborto selectivo de la dictadura comunista china.
Steven Mosher, toda una vida dedicado a denunciar las políticas antinatalistas y de aborto selectivo de la dictadura comunista china.

Hay dos formas antagónicas de relacionarse con la verdad: Servirla o servirte de ella. Servirla es ser amigo de la verdad, aun cuando la vida no se te haga fácil. Servirte de ella es hacerte una vida fácil moldeando la verdad para hacer amigos. Nuestra era, la de la posverdad, está fuertemente marcada por esta última, circunscribiendo a muchos a la ficción de la conveniencia inmediata. Y con el paso del tiempo, la verdad se abre paso mostrando la vulgaridad de quienes la intentan moldear y premiando a sus auténticos amigos.

La vida te da sorpresas, y a veces gratas, como lo que está sucediendo con la verdad acerca de la política de un solo hijo en China. Por medio de  ese salvaje y draconiano sistema de control natal aplicado por el Partido Comunista chino entre 1979 y el 2015, se abortaron más de 400 millones de niños por nacer y millones de mujeres fueron obligadas a dar muerte a sus hijos o a ser esterilizadas en función de los planes de gobierno.

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A 4 años de que el Partido Comunista chino decidiera terminar con la política de un solo hijo por mera conveniencia económica y geopolítica, el gran jurado del Sundance Film Festival ha decidido premiar al cortometraje “One Child Nation” dirigido por Nanfu Wang y Jialing Zhang por mostrar “el ataque sistemático contra la población femenina que provocó daños colaterales a escala internacional”. Sumándose a esta celebración y reconocimiento, la todopoderosa empresa de la venta digital Amazon está auspiciando el avant premier en las mejores salas de cines de EEUU.

Sin embargo, esta denuncia no es nueva. Hace casi 4 décadas atrás fue expuesta por primera vez y no tuvo la misma acogida por el establishment político y mediático. Más bien, fue exactamente todo lo contrario.

En los 80, Steven W. Mosher estaba en el programa de doctorado de la Universidad de Stanford. Por su especialidad de Antropología Social fue aceptado para realizar trabajo de campo en la China comunista, siendo así el primer estadounidense en hacerlo. Llegó a China en 1979, precisamente el año en que comenzó la política de un solo hijo. En ese entonces, Mosher tenía un pensamiento muy de acuerdo al mainstreaming de su época y acorde a la universidad de Stanford: creía que el mundo estaba superpoblado y había necesidad de controlar los nacimientos y no tenía muchos reparos en la práctica del aborto. Pero lo que vio remeció fuertemente sus convicciones. Luego de presenciar los inenarrables abusos contra las mujeres chinas obligadas a abortar casi hasta momentos antes del parto y a ser esterilizadas en masa, regresó con el firme propósito de detener esa barbarie.

¿Cómo fue tratado Steven Mosher por decir la verdad acerca de la política de un solo hijo en China a su regreso a Estados Unidos? Monica Showalter lo describe así en un reciente artículo en American Thinker. “En los años 80, el hombre (Mosher) fue vilipendiado en círculos académicos por exponer estas realidades brutales sobre China. En lugar de ser elogiado por contribuir al cuerpo de conocimiento académico, fue abusado, calumniado, acusado de crímenes procesales y finalmente expulsado de su programa de Ph.D. porque informó de la verdad sobre lo que estaba sucediendo. Esto fue a instancias del gobierno chino, que quería que todas las noticias de su crueldad se mantuvieran ocultas, el mismo ciclo de mentiras-violencia que Alexander Solzhenitsyn describió como muy necesario a todas las tiranías totalitarias. Recuerdo esa controversia cuando yo era alumna de historia china, y mi profesor (no lo nombraré, porque, bueno, me gustaba) calificaba a Mosher como ´una rata´ porque sus revelaciones sobre los abortos forzados de China y las violaciones de los derechos humanos enfurecieron al gobierno comunista chino y limitaron las oportunidades de investigación académica sobre China”.

Steven Mocher, en una imagen de juventud.

Quizás no haya mucha diferencia entre lo que dijo Mosher y lo que vaya a mostrar el cortometraje “One Child Nation”. No es la mera descripción de los hechos lo que importa en realidad sino la forma de relacionarse con la verdad y sus consecuencias para la vida de las personas. La grata sorpresa que hoy nos trae la vida es que se ha reivindicado a quien fue amigo de la verdad aun poniendo su bienestar personal en serias dificultades.

Una cosa es describir y denunciar unos hechos que ahora ni a la propia China le interesan y otra muy distinta es hacerlo cuando China iba a mover todas sus influencias para ocultar la verdad a cómo de lugar. Por cierto, hoy China se halla más preocupada en deshacer los nefastos resultados de la política de un solo hijo en su economía que en las críticas por un cortometraje.

Sin quitar los méritos cinematográficos a Nanfu Wang y Jialing Zhang, lo que hizo Steven Mosher tiene otra valoración moral. Mosher no se detuvo ante las consecuencias de la vendetta de la que fue objeto. Luego como presidente de Population Research Institute organizó más equipos de investigación de campo sobre las atrocidades de la política de un solo hijo. Producto de las evidencias recogidas, Estados Unidos cortó los fondos que aportaba al Fondo de Naciones Unidas para Actividades en Población – UNFPA, por ser activo colaborador del gobierno chino en esta inhumana política y de muchos otros gobiernos en similares violaciones a los derechos humanos. Asimismo, Mosher organizó también muchas otras formas de ayudar a mujeres y sus hijos a escapar de la policía de planificación familiar del gobierno chino, desde refugios clandestinos dentro de China hasta el asilo político en Estados Unidos.   

Y aunque Steven Mosher ha recibido muchos premios por su labor, incluyendo el reconocimiento de las muchísimas mujeres chinas que ayudó, el mayor de ellos es el homenaje que la Verdad te puede hacer por ser su amigo.  No hay premio más grande que ése.     

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