Un grupo de hombres musulmanes inician el rezo en Sri Lanka.
Un grupo de hombres musulmanes inician el rezo en Sri Lanka.

El Centro para los Estudios Islámicos de Sri Lanka ha criticado este miércoles la decisión del Gobierno del país de prohibir la mutilación genital femenina y ha recalcado que “es una afrenta a los musulmanes”.

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En su comunicado, el organismo ha dicho estar “muy preocupado” con la circular emitida por el Ministerio de Sanidad y ha dicho que la “circuncisión” es “un deber religioso obligatorio”.

Así, ha sostenido que la prohibición “mina la práctica libre de una religión garantizada por las leyes y la Constitución de Sri Lanka”, al tiempo que ha recordado que un consejo de ulemas del país emitió en 2007 una ‘fatua’ (edicto religioso) en el que determinó que “la circuncisión es obligatoria para hombres y mujeres”.

“El procedimiento islámico de circuncidar a las mujeres es similar a la circuncisión masculina e implica la eliminación únicamente del prepucio del clítoris, lo que facilita la higiene genital y mejora la vida sexual”, ha dicho.

“De hecho, incluso las mujeres occidentales optan por someterse a este procedimiento bajo el nombre de hudectomía para mejorar su satisfacción sexual, un hecho que ha sido demostrado por numerosos estudios”, ha agregado.

Los grupos islámicos defienden que esta práctica difiere de la acostumbrada en regiones de África y que conlleva incluso la costura de la vagina

El centro ha acusado a “ciertos activistas” de vincular esto con la ablación “del tipo que tiene lugar en ciertos países africanos”. “Por contra, lo que pasa en Sri Lanka es un corte en el prepucio del clítoris, en la mayoría de los casos (…) o la retirada del prepucio del clítoris”.

Por otra parte, ha recalcado que “existe la necesidad urgente de medicalizar el procedimiento para garantizar que la circuncisión femenina es llevada a cabo de forma higiénica”, al tiempo que ha reiterado que la prohibición “no sólo infringe los derechos religiosos, sino que amenaza con llevar los procedimientos a la clandestinidad, lo que llevaría a la posibilidad de que surgieran formas peligrosas de mutilación genital femenina en la comunidad”.

Representantes de grupos islámicos que llevan a cabo esta práctica, conocida como ‘jatna’, han asegurado en reiteradas ocasiones que el procedimiento al que se somete a las chicas no puede ser comparado al que se lleva a cabo en regiones de África, donde este tipo de rituales puede conllevar incluso la costura de la vagina.

Aunque no se menciona en el Corán, los miembros de la comunidad bohra y otros grupos consideran la ‘jatna’ como una obligación religiosa y ven el hecho de debatir sobre ella como un tabú.

Del mismo modo, se han detectado casos de realización de este ritual en comunidades de bohra en Europa, Estados Unidos y Australia, por lo que se han puesto en marcha algunas medidas para solucionar el problema, informa Europa Press.

La OMS critica esta práctica

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), este tipo de prácticas no tienen ningún beneficio para la salud de las niñas y las mujeres, pudiendo causar incluso daños físicos y psíquicos duraderos.

La OMS entiende por mutilación genital femenina cualquier procedimiento que altere o provoque lesiones de manera intencionada en los genitales femeninos por razones extramédicas.

Naciones Unidas ha cifrado en 30 los países donde la mutilación genital femenina se lleva a cabo, la mayoría de los cuales se encuentra en África.

Sin embargo, numerosos activistas creen que existen hasta 45 estados que la realizan y que se halla más extendida en Asia de lo que comúnmente se piensa. Asimismo, según la ONU la mutilación genital femenina supone una violación de los derechos de mujeres y niñas.

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