María Jamardo.
María Jamardo.

No todos los columnistas aprueban, con acrítica complacencia, el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, firmado por Gobierno, partidos políticos, comunidades autónomas y ayuntamientos.

La líder de opinión María Jamardo, columnista de OK Diario, y analista política en diversas tertulias televisivas, considera que es un fiasco porque la terrible lacra de la violencia contra la  mujer no se soluciona discriminando al varón:

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“Discriminar al hombre (a base de recortarle derechos civiles) no tiene nada que ver con proteger a la mujer. Ni con la igualdad. Ni con el progreso. Es socialmente destructivo e inasumible”.

Jamardo  ha estudiado el Pacto de Estado y repasado las 200 medidas específicas para la prevención y tratamiento de la lacra. Y la impresión que saca no es muy positiva, tal como señala en un artículo publicado en su perfil de Facebook.

“Sin dejar de manifestar que bajo ningún concepto, nunca, nadie debe ser víctima de maltrato y,, por supuesto, lanzando el mensaje inequívoco a los maltratadores de que no tienen cabida en nuestra sociedad, sí me gustaría llamar la atención sobre algunos puntos más que cuestionables en el desarrollo del texto legislativo…”

La autora desgrana estas objeciones:

1.- Espero y deseo que la educación y la formación en centros escolares no sirva como excusa para amparar el adoctrinamiento en ideología de género.

2.- Lamento que se haya definido de manera indirecta una censura para los medios de comunicación que obligará a omitir cualquier imagen estereotipada de la mujer.

3.- Se introduce el agravante por cuestión de género, pero ojo, sólo en una dirección. Cuando el agresor es hombre contra una mujer se agudizan las consecuencias jurídicas, lo que me lleva a plantearme dónde queda el principio de igualdad del artículo 14 de la Constitución y sobre todo, qué sucede en aquellos casos en los que la violencia de género se aplica entre parejas del mismo sexo (que la hay).

4.- Se amplía la condición de víctima de violencia de género a mujeres que todavía no han denunciado y se abre la puerta a prestaciones idénticas en dicho caso. Se presume por tanto, como hasta la fecha, que la mera declaración de una mujer de que está siendo maltratada sirva como presupuesto único para declarar maltratador (sin juicio previo) a un imputado que pierde de entrada, por tanto,  la presunción de inocencia y la capacidad de aportar pruebas para defenderse…

“Echo de menos que las subvenciones se articulen directamente para su ingreso a las víctimas y no a las asociaciones, sindicatos, observatorios, lobbies, etc. que son sus destinatarios mayoritarios”

5.- Echo de menos que las subvenciones se articulen directamente para su ingreso a las víctimas y no a las asociaciones, sindicatos, observatorios, lobbies, etc. que son sus destinatarios mayoritarios.

También que no haya un endurecimiento de medidas reales sobre las órdenes de alejamiento (que estamos viendo que a los maltratadores reales les importan un bledo) los medios para garantizarlas y que no se agraven, por ejemplo, las penas por maltrato habitual y/o lesiones, que son francamente sutiles…

La principal objeción que expone Jamardo al Pacto de Estado es que excluya al varón. O dicho de otra forma que la violencia tenga género… femenino.

“Sobre todo, no entiendo cómo no se contempla en ningún caso la violencia y el maltrato contra el hombre. Ni nada al respecto de penas y sanciones contundentes en los casos de denuncias falsas”

Concluye la columnista:

“De verdad que si el problema es grave, debería centrarse la atención en un espectro amplio y no en titulares políticamente correctos. Liquidar garantías constitucionales, criminalizar como colectivo a un sexo por serlo y poner en manos de órganos parciales (en lugar de en procesos judiciales basados en pruebas) no es lo correcto ni resolverá nada”.

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