Imagen referencial de niños trans.
Imagen referencial de niños trans.

La presidenta de la Asociación Americana de Pediatras, Michelle Cretella ha analizado en un riguroso artículo el último estudio que propugna que la existencia de un mayor número de suicidios en la población transexual se debe casi en exclusiva a la llamada teoría del estrés minoritario. Es decir, que la idea de que se trata de una minoría perseguida, acosada o poco respetada es un factor determinante en elnúmer de suicidios en el ámbito trans.

Estos son los argumentos de la doctora Cretella:

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1.- Identidad de género y salud 

La doctora Cretella considera, como consideración previa a las propias conlusiones del estudio ‘Comportamiento suicida en los adolescentes transgénero’, que el hecho de que los adolescentes transgénero tengan mayor tendencia al suicidio no puede ser utilizado «para presionar a los padres a someter a sus hijos a terapias radicales de afirmación de la transición».

Por otro lado, la pediatra subraya que la idea de que todas las identidades de género son «igualmente saludables» es una premisa promovida por determinados grupos de interés pero en absoluto «es un hecho científico».

Además, la presidenta de la Asociación Americana de Pediatras sostiene recuerda que el estudio no ofrece datos que avalen que la puesta en marcha de terapias de transición combatan la alta tasa de suicidios.

2.- Factor biológico en el suicidio

El estudio, publicado en larevista Pediatrics, está basado en una encuestra realizada a más de 120.000 adolescentes entre 11 y 19 años de los Estados Unidos a quienes se les preguntó si se encontraban más conformes con los conceptos de hombre, mujer, transgénero de hombre a mujer, transgénero de mujer a hombre, no binario (no se identifica ni como hombre ni como mujer) o cuestionado (persona que no lo tiene definido).

El 50,8% de los que se identificaron como hombres obtuvieron el ratio mayor de intento de suicidio, seguidos de los no binarios (41,8%). El 29,9% de los varones identificados como mujeres había intentado suicidarse al menos una vez así como el 27,9% de los que se presentaban como aún cuestionados.

«Esto contrasta con las tasas significativamente menores de intento de suicidio entre las niñas de la muestra sin disforia de género (17,6%) y los niños sin disforia de género (9,8%)«, explica Cretella.

Los autores del estudio «descartan desde el principio la posibilidad de que la transición de mujer a hombre puede desempeñar un papel en la agravación del estrés y provocar el suicidio»

Los autores del estudio consideran que estos datos ayudarían a diseñar estrategias contra el sucidio en adolescentes trans, pero a juicio de Cretella esto idealmente «incluiría un análisis de los intentos de suicidio basados ​​en el sexo biológico de los adolescentes, no solo su identidad de género».

Cruzando estos datos con los del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, que afirman que «las niñas biológicas son más propensas que los niños a intentar el suicidio», Cretella sostiene que el estudio en cuestión «revelaría que la mayoría de los adolescentes no binarios y que aún se cuestionan son en realidad niñas biológicas».

«Es posible que la tasa mucho más alta de intentos de suicidio entre mujeres y hombres transgénero, no binarios y en cuestión tenga más que ver con factores relacionados con su sexo biológico (es decir, ser una niña) que con cualquier cosa relacionado con la identidad de género«, subraya la pediatra.

Lamentablemente, se queja Cretella, los autores del estudio «descartan desde el principio la posibilidad de que la transición de mujer a hombre puede desempeñar un papel en la agravación del estrés y provocar el suicidio». Y lo hacen, advierte, sobre un trabajo «seriamente defectuoso» desde el punto de vista médico científico cuyo tamaño muestral «fue muy pequeño, de corto plazo y se basó de manera crítica sólo en la evaluación de los padres para calificar la salud mental de los niños«.

3.- Presión a los padres

Este estudio, junto a las investigaciones posteriores que sus autores ya anuncian, no son sino una herramienta de presión social y muy especialmente familiar. «A los padres se les enviará un mensaje claro: ayude a su hijo a hacer la transición, o puede perderlos por suicidio y es probable que sea su culpa», explica Cretella.

El resultado de esta presión serán «decenas de niños esterilizados innecesariamente» a los que se les suminstrarán «hormonas tóxicas cruzadas» o serán mutilados -mastectomías dobles a los 13 años, especifica la doctora- y otras cirugías mutilantes, «ninguna de las cuales se ha demostrado que previene el suicidio a largo plazo», enfatiza.

La presidenta de la Asociación Americana dde Pediatría explica además que el estudio más riguroso al respecto, realizado durante 30 años en Suecia -un país donde no existe ninguna presión social o discriminación a la población LGTBI- establece que «la tasa de suicidio era 19 veces mayor entre los adultos transgénero que entre la población no transgénero».

4.- Se necesita más investigación

Lejos de apriorismos ideológicos, la doctora Cretella insiste en la necesidad de seguir investigando desde una perspectiva científica las causas del evidente desfasse entre las tasas normales de suicidio y las elevadas ratios en la población transgénero.

En este sentido, considera que el estudio ‘Comportamiento suicida en los adolescentes transgénero’ publicado en Pediatrics «no sugiere que la transición reduzca el riesgo de suicidio en adolescentes que sufren de disforia de género», sino que «es necesario realizar más investigaciones».

Es preceptivo que la comunidad cientñifica observe «de manera sobria los posibles factores ambientales que contribuyen a la disforia de género entre los jóvenes» pero desde lapremisa básica del juramento hipocrático que incluye el deber de no dañar a los pacientes:

«Basados ​​solo en este principio, todos nosotros deberíamos exigir que se detenga la transición médica de menores hasta que se complete una investigación rigurosa».

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