Neil Midgley, comentarista del diario The Telegraph y homosexual /Twitter
Neil Midgley, comentarista del diario The Telegraph y homosexual /Twitter

El comentarista del diario británico The Telegraph Neil Midgley, ha salido al paso de la polémica condena contra unos pasteleros que se han negado a hacer la tarta para una boda entre dos personas homosexuales con un artículo titulado “Como gay, me horroriza que un pastelero cristiano sea forzado a claudicar su fe”.

“Hay algunas leyes bastante estúpidas en el Reino Unido”, ha señalado Midgley, pero “la Corte de Apelación de Belfast ha confirmado una que puede ser la más estúpida de todas: si eres un hombre homosexual, estás legalmente acreditado para forzar a un devoto cristiano a hornearte una tarta”.

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Midley, que reivindica su sentimiento homosexual y que se presenta como un partidario de la “igualdad ante la ley para las personas de todas las inclinaciones sexuales y de género”, critica duramente la legislación que ha llevado dos pasteleros cristianos, por no sumarse con su arte repostero a una boda gay siguiendo su conciencia.

Daniel y Amy McArthur han sido condenados por negarse, según sus principios, a hacer una tarta para una boda gay /Youtube
Daniel y Amy McArthur han sido condenados por negarse, según sus principios, a hacer una tarta para una boda gay /Youtube

Midgley no puede ser más elocuente: “La ley está mal. Nadie debería ser forzado a hornear un pastel a nadie. Jamás“.

Tras argumentar que el caso ha supuesto un derroche de recursos públicos que podían haber sido destinados a evitar el acoso escolar o a haber ayudado a subsanar algunas injusticias, Midgley subraya que “es irónico que muchos gays estén tan dispuestos a negar libertades a los cristianos (o a cualquiera que no esté de acuerdo con la agenda gay)”.

Para este reconocido periodista británico, se pueden comparar los casos de Alan Turing (el homosexual descifrador de códigos duraante la II Guerra Mundial) y los pasteleros Amy y Daniel McArthur: “Ambos son atípicos, en desacuerdo con la corriente principal, tratando de vivir sus vidas de forma tranquila de acuerdo a sus creencias, sus conciencias y sus inclinaciones“.

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Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".