Hermana Monica Astorga Cremona Orden de las Carmelitas Descalzas / Captura Youtube DigitoIdentidad
Hermana Monica Astorga Cremona Orden de las Carmelitas Descalzas / Captura Youtube DigitoIdentidad

El Papa Francisco ha querido reconocer el trabajo realizado de la hermana Mónica Astorga Cremona, de la Orden de las Carmelitas Descalzas, que durante once años se encargó de sacar de la prostitución y las adicciones a personas transexuales.

Por ello, el Santo Padre la ha mandado un correo electrónico. «A vos y al convento los tengo cercanos a mi corazón, como también a las personas con las que trabajan. Se lo podéis decir”, escribió el Papa.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Un proyecto para acoger a transexuales

La religiosa, que nació en Argentina en 1967, vive en el monasterio de clausura de la Santa Cruz y San José, en Neuquén (Argentina), y está al frente un proyecto de construcción de quince viviendas para transexuales en la localidad de Confluencia y de un hogar de ancianos, cuyo funcionamiento estará a cargo del mismo colectivo.

Tomó los hábitos a los 20 años en la Orden de las Carmelitas Descalzas y su primera preocupación y oraciones fueron los jóvenes que se drogaban y caían en el alcohol. Posteriormente, comenzó un apostolado de acompañamiento a reclusos, a través de cartas y conversaciones telefónicas.

Su trabajo con las personas transexuales comenzó en 2005 cuando supo del caso de “Romina”, un transexual que había ofrecido a la Parroquia de Lourdes el diezmo de su sueldo recaudado a través de la prostitución.

Un hogar donde morir

«La primera vez que vino a verme el grupo de mujeres trans les pedí que me cuenten sus sueños. Una de ellas, Kathy, me dijo que el suyo era tener una cama limpia para morir«, relató la hermana Mónica a la revista Ohlalá.

Desde ese momento, la religiosa se contactó con el vicepresidente de Cáritas diocesana y consiguió una casa abandonada que con el tiempo se convirtió en un hogar para estas personas, con talleres de peluquería y costura.

Su afán la llevó a conocer más de sus historias de dolor, rechazo familiar, discriminación y prostitución. Incluso apoyó la obtención de personalidad jurídica del grupo compuesto por transexuales: “Vidas Escondidas”.

El objetivo de la hermana Mónica es que estas personas abandonen la prostitución y las adicciones y se integren a la sociedad.

*Artículo de Guiselle Vargas publicado originalmente en AciPrensa

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