Fragmento de una portada de la revista Time dedicada a la polémica sobre los espacios mixtos como baños o vestuarios.
Fragmento de una portada de la revista Time dedicada a la polémica sobre los espacios mixtos como baños o vestuarios.

Durante los últimos años, los promotores de la ideología de género han promocionado en todo el mundo la instalación de vestuarios y baños unisex o mixtos, en contra del uso diferenciado que se había realizado con normalidad.

Los principales argumentos aducidos para su instalación van desde el ahorro de costes y mejor aprovechamiento comercial de los espacios públicos y privados, hasta asunción de exigencias de los grupos de presión LGTBI, en especial atendiendo a los deseos de las personas transgénero.

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Ejemplos no han faltado. Sobre todo en los Estados Unidos, donde tomó fuerza esta configuración y numerosas instituciones educativas y deportivas se sumaron durante el mandato de Barak Obama a esta ola ideológica, incluso en las residencias geriátricas, hasta que el Gobierno de Donald Trump acabó con su obligatoriedad.

Este tipo de experiemntos han afectado de manera significativa al Reino Unido. O, al menos, han trascendido más sus consecuencias.

Dos tercios de todos los ataques sexuales sobre mujeres ocurridos en centros de ocio y piscinas públicas tienen lugar en este tipo de instalaciones

Al igual que en el caso de hombres que acaban encarcelados en penitenciarías femeninas tras una declaración de identidad femenina han acabado en acciones pelilgrosas para las mujeres y hasta delictivas, el Reino Unido ha comprobado que cerca del 90% de las denuncia sobre agresiones sexuales en los vestuarios de las piscinas públicas se han producido por hechos sucedidos en vestuarios unisex, según informa el diario británico The Sunday Times.

De las 134 quejas entre 2017 y 2018, 120 casos ocurrieron precisamente en vestuarios mixtos y sólo 14 en estancias diferenciadas por sexos.

Además, dos tercios de todos los ataques sexuales sobre mujeres ocurridos en centros de ocio y piscinas públicas tienen lugar en este tipo de instalaciones, un dato agravado por el hecho de que estos espacios representan menos de la mitad del total.

El diputado de Monmouth, David Davies ha sido taxativo al conocerse estos datos: «Estas cifras demuestran que las mujeres y las niñas son más vulnerables en vestuarios mixtos y existe el peligro de que estos lugares se conviertan en un imán para los delincuentes sexuales».

Y añade: «Simplemente no tiene sentido permitir que los hombres tengan un mayor acceso a los espacios de las mujeres. Las reformas al reconocimiento de género permitirán ese acceso».

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