Imagen referencial /Pixabay
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“Las necesidades de los niños en vacaciones no difieren demasiado de las de los adultos. Es decir, ellos también necesitan desconectar y descansar” por lo que es necesario que en las vacaciones “haya lugar para que jueguen, estén con otros niños y tengan tiempo para el descanso”, explica a Actuall el psicólogo Jesús Matos (Enequilibriomental.net). 

Y aunque unas vacaciones mal planificadas pueden causar “algo más de estrés” y no tiene “por qué afectar al correcto desarrollo de los niños ni a la salud mental de los padres”, según Matos, la cuestión que se sucede es cómo hacerlo y hacerlo bien. Y siguen otras muchas.  

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¿Playa o montaña? ¿Donde siempre o a un lugar nuevo? ¿Muchas actividades o descanso absoluto? Porque la planificación de  unas vacaciones familiares es esencial si lo que se busca es que sea un tiempo para compartir, crecer, estrechar lazos, superar dificultades y recargar pilas para el curso siguiente, pero no siempre los padres tienen la imaginación o dedican el tiempo necesario a esta importante tarea. 

La idea de que las vacaciones familiares pueden ser entendidas como una “época de amenaza” desde el punto de vista organizativo no es ajena a casi ninguna familia, mucho más cuando en ella hay menores de 15 años.

Esta sensación lleva a una situación de “tensión familiar e inquietud afectiva” que en ocasiones llevan a que “estemos deseando que llegue el verano y, al tiempo, esperamos que termine casi antes de empezar”. 

Ruth de Jesús, psicopedagoga: “Que el ocio no sea ‘hacer, hacer’, sino ‘ser’, con un sentido”

“La situación a veces es tensa, porque uno se da cuenta de que los niños están de vacaciones, pero yo no y eso puede producir un importante desgaste en los padres”.

Quien así se explica es Jaime Serrada, psicólogo educativo de la Fundación Gift&Task,  máster en Psicología de Familia y en Innovación Educativa e impulsor de la web elmejorveranodenuestrasvidas.com, que trata de ser una plataforma en la que diferentes personas se conecten y propongan planes, visitas, juegos y trucos que sean como “lanzar un salvavidas” para preservar la “salud afectiva” de las familias. 

La idea es darles a los hijos “un tiempo y un espacio para vivir, para que entiendan que la familia es un sitio para ellos” porque “el lamento y la queja no ayudan”. 

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En este sentido, el surtido de experiencias que se ofrecen ayudan a “solidificar” los vínculos familiares y el desarrollo de los hijos en diferentes áreas, pues no se trata de que sea sólo un tiempo de ocio y descanso. “¿Tiempo para descansar? El tiempo es para los demás, para darlo”, sentencia Serrada. 

Matos puntualiza que, aunque se pueden plantear objetivos de desarrollo de habilidades y talentos en los niños, siempre hay que tener en cuenta que “las vacaciones son para descansar”. Por lo tanto, “podemos dedicar un tiempo al día para este tipo de cosas pero siempre con sentido común, entendiendo que al igual que a nosotros nos gusta desconectar cuando estamos de vacaciones, a ellos también les apetece estar más tiempo dedicándose a las cosas que les gustan”. 

Para Ruth de Jesús, psicopedagoga y profesora del Grado de Psicología de la Universidad Francisco de Vitoria las vacaciones deben servir para lograr un equilibrio: “Que el ocio no sea ‘hacer, hacer’, sino ‘ser’, con un sentido”. Por eso estima oportuno “jerarquizar para tener tiempo de calidad y juntos hacer cosas valiosas”. 

Lo primero es fortalecer las relaciones y lo segundo, disfrutar de cosas buenas”, puntualiza la experta que anima a que los hijos en vacaciones “adquieran un protagonismo distinto: aportar, crear, imaginar… Que saquen lo mejor de uno mismo”.

En todo caso, la forma de que ese tiempo sea efectivo, necesita de planificación, pero no sólo desde el punto de vista de qué se hace, dónde, en qué momento y con quién. Es necesario plantearse un objetivo concreto para los cónyuges y para cada hijo: “La mayoría de las familias hace lo que puede, pero es esencial tener objetivos para que el resultado no sea una planificación hueca” que podría dejar el periodo vacacional en un tiempo agradable -señala Serrada-, pero desaprovechado en términos de desarrollo familiar conjunto y de cada uno de sus miembros. 

Un centenar de oportunidades

En elmejorveranodenuestrasvidas.com, las familias pueden encontrar ya cerca de un centenar de oportunidades de convertir las vacaciones en un tiempo productivo desde el punto de vista afectivo. Algunos son de lo más tradicional y otros se ayudan de las nuevas tecnologías, pero todos tratan de facilitar la tarea de planificar con sentido. 

Algunos de esos planes son de lo más imaginativo y variado: 

  • Compartir el helado más grande nunca visto en una sola fuente y con muchas cucharas mientras contamos anécdotas graciosas.
  • Grabar un podcast contando cuentos con los niños y luego escucharlos durante los trayectos en coche. 
  • Sentarse juntos a ver la “película” de las últimas vacaciones: preparar palomitas, refrescos y sentarse juntos a ver tooooodas las fotos de las últimas vacaciones.
  • Recorrer los caminos que hicieron los grandes personajes de la historia de España. Visitando sus castillos, museos, pueblos y viviendo su música y comida.
  • Ir la campo, con tres indicaciones: prohibido para los padres mirar el móvil. Prohibido para los hijos jugar con él. Jugar a los juegos de siempre.
  • Cena romántica en familia: los hijos grandes cocinan para los papás con ayuda de los más pequeños. Luego, preparan una mesa bonita y les sirven la cena.
  • Disfrutar en familia de un voluntariado, como puede ser alimentar a los más necesitados o acompañar a ancianos. Estas experiencias, junto con un poco de alegría familiar, resultan siempre enriquecedoras para todos.

Pero no todo van a ser planes creados de cero. También hay que aprovechar la inmensa variedad de ofertas de visitas organizadas a parques naturales, museos, parques de atracciones… En elmejorveranodenuestrasvidas.com proponen algunas opciones:

  • Visitar el Parque de la Naturaleza de Cabárceno (Santander) y, en especial, usar la cabina número 1 del teleférico que lo recorre a vista de pájaro, porque tiene el suelo de cristal. (@crisRV)
  • Pasar el día en el embalse de la Pinilla (Madrid). Allí se pueden alquilar piraguas para recorrer el embalse, podemos darnos un chapuzón en la orilla y luego buscar una buena sombra para comer.
  • Visitar una reserva natural en familia (por ejemplo, el parque de Monfragüe, en Cáceres), realizando un recorrido a pie mientras se hace un concurso para ver quién encuentra más animales diferentes.
  • Viajar a Eslovenia, un país en el que “todo está muy adaptado para las familias y en especial la nuestra que es numerosa”, explica un usuario. ( @rgualino)

el verano es una “oportunidad genial” para crear tradiciones familiar y afianzar los vínculos, defiende JAime Serrada, psicólogo educativo

En todo caso, sean un plan propio o a través de las ofertas turísticas organizadas más apetecibles para nuestras familias, esta iniciativa quiere ir un paso más allá y, siempre con el objetivo de impulsar la salud afectiva familiar, ofrece una serie de trucos: 

  • Desconectar el móvil, desinstalando las aplicaciones. “Ganas tú, tu pareja y tus hijos. ¡Tiempo de calidad y entrega!” explica un usuario identificado como @pompasdeelefante.
  • Que cada  miembro de la familia cree su diario de viaje, ya desde la planificación  y, al acabar las vacaciones, se comparte y se hace uno familiar. (@loremendez00)
  • Dos horas de ‘canguro’ al día. En ese tiempo, a primera hora, los padres tienen tiempo para hablar o ir a misa, por ejemplo, mientras los niños desayunan, hacen sus tareas y se preparan para ir a la playa. 
  • Organizar un grupo de amigos para que lean un libro y una vez leído, reunión con debate del libro, pisci y palomitas en una de las casas. Así fomentamos la lectura entre adolescentes.

En cuarto lugar, se ofrecen juegos diferentes con los que disfrutar con los niños, más allá de los clásicos, o estos con variaciones divertidas como el “escondite sardina”, en el que toda la familia (menos el que pierde) acaba escondida en el mismo sitio. Y no sólo para los niños. Otra de las propuestas es elegir un juego para dos personas que guste al matrimonio y que sirva de excusa para pasar un rato por la noche agradable, incluso acompañado de una copa y un poco de picoteo. 

Súper poderes familiares

¿Y ahora que tenemos opciones más que de sobra para planificar? ¿Ya está salvada nuestra salud afectiva? No exactamente. De hecho, no basta sólo tener estas herramientas sino que es necesario “dar un paso más, comprometerse y actuar para mejorar mucho las relaciones familiares”, anima Serrada, porque el verano es una “oportunidad genial” para crear tradiciones familiar y afianzar los vínculos. 

Para ello es necesario también desarrollar una “actitud con sentido” que dé valor específico a cada uno de los planes propuestos y ejecutados, tanto desde un plano global para la familia en su conjunto, como para cada uno de sus miembros. 

Por ello, Serrada protagoniza una serie de vídeos en los que trata de desvelar los “super poderes familiares” como el del faro o el de la abuela.

Con el súper poder del faro, Serrada llama a las familias a plantearse por qué y para qué se hace lo que se hace porque “el sentido del para qué te da luz sobre tus propias decisiones”, explica. 

“¿Si no sabes a dónde vas, a dónde vas?”, pregunta Serrada irónico, y explica: “el poder del faro te recoloca, te centra en esa senda que os habéis marcado para llegar al horizonte al que queréis llegar”. Y cuando vienen tiempos complejos, en los que todo está como oscuro, “también da el poder de perseverar”, porque aunque en ese momento no se vea la luz, sabemos que está. 

El súper poder de la abuela que trata de prevenir contra las “comparaciones demoledoras” que habitualmente hacen las familias. “Compararse es condenarse”, advierte Serrada, “porque normalmente nos comparamos en aquello que envidiamos”. Ante esta situación, sólo caben dos opciones: lamentarse o usar el “súper poder de la abuela”, que consiste en ser nuestros mejores fans porque “las familias perfectas no existen”. 

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