Imagen referencial / Pixabay
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El viernes pasado 7 de febrero el grupo político de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados registró una propuesta para modificar la Ley 40/2003 de Protección a las Familias Numerosas.

En el Título primero proponen la ampliación del ámbito de las familias numerosas a partir de lo que dice la ley 40/2003.

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Ciudadanos propone:

  • Serán familia numerosa de categoría general las familias con 2 hijos y las familias monoparentales con solo 1 hijo.
  • Serán familia numerosa de categoría especial las familias con 3 hijos o más y las familias monoparentales con 2 hijos o más.

Habrá que cambiar el preámbulo de la ley 40/2003 porque ésta dice: “Esta circunstancia, de tener numerosos hijos, puede implicar una diferencia sustancial con el nivel de vida de otras familias con menos hijos”.

Equiparando los beneficios que reciben las familias numerosas a las familias con 1 o 2 hijos se cargan de un plumazo lo que significa ser familia numerosa. Y considerándolas igual suprimen las diferencias entre tener 1 hijo, tener 4 hijos o tener 8 hijos. Todas son iguales. ¿Seguro?

Considerar el aporte extra, el plus que aportan las familias numerosas. Ese plus es el que garantiza el relevo generacional. Y suple a todas aquellas personas y familias que no pueden o no quieren tener hijos.

Un hijo aporta. Una familia numerosa aporta un plus más. Un valor añadido. Eso en justicia debe ser reconocido y considerado.

Pues con esta propuesta se iguala y por abajo. Injusto.

Para hacer frente al reto demográfico y revitalizar la natalidad, fomentar la familia y promover la maternidad, no está bien reducir el número de hijos que se establecen para tener la consideración de familia numerosa

Eso pasa por legislar en lo concreto. Aprobar leyes solo para unos cuantos. Así hay multitud de variedades legislativas. En vez de establecer una ley general y luego considerar lo particular con las normas.

Lo mismo que hicieron con la palabra familia, vaciada de contenido para llenarla con modos de convivencia diferentes. Ahora toca que la familia numerosa quede desvirtuada en su esencia. Familias con numerosos hijos, familias grandes. ¿Se las quiere convertir en familias con necesidades especiales, quizás? Mejor decir que son portadoras de futuro.

Las prestaciones o deducciones se dan por dos motivos:

  • Por necesidad. No llego o no puedo y el estado me ayuda.
  • Por aportar. Por esa aportación me bonifican o me devuelven.

Las familias numerosas somos más de aportar. Aunque algunas también tienen necesidades que hay que cubrir.

Si solo nos fijamos en la necesidad, acabamos recibiendo limosnas. Y no remunerando lo que aportamos.

Lo que reclamamos es que no nos penalicen por ser más, por tener que utilizar un coche más grande, por vivir en una casa más grande, por usar más agua para el aseo, la comida o la lavadora, por utilizar mayor potencia en la luz, por pagar muchísimo IVA al comprar más alimentos, ropa, libros que otras familias con muchos menos hijos, etc…

¿Es la misma problemática, es la misma situación de desventaja que la que tienen las familias con 1 o 2 hijos?

No buscamos consideración por ser mejores o por tener más gastos, sino por lo que aportamos: capital humano para que la empresa de todos, la sociedad, asegure su futuro.

Miren, para hacer frente al reto demográfico y revitalizar la natalidad, fomentar la familia y promover la maternidad, no está bien reducir el número de hijos que se establecen para tener la consideración de familia numerosa.

En la ley de protección a las familias numerosas de junio de 1926 se entendía que la familia numerosa era la que tenía 8 hijos o más

Si con 3 hijos ya soy familia numerosa y obtengo beneficios por ello, pues no interesa tener más hijos. Si ahora quieren que las familias con 2 hijos sean ya numerosas y que las monoparentales con 1 hijo también lo sean, pues no habrá incentivos para fomentar la natalidad.

De acuerdo que los incentivos no tienen que ser siempre económicos y que por las ayudas que te de el estado, por muy buenas que sean, no es determinante a la hora de plantearse tener hijos. Gracias a Dios los hijos no se tienen por las ayudas que recibes porque entonces hace tiempo que la humanidad hubiera desaparecido.

Sin embargo, si es verdad que las familias van menguando en el número de hijos. No tanto por la precariedad en las ayudas sino por las dificultades y obstáculos añadidos de la administración, de las empresas y de la sociedad.

En la ley de protección a las familias numerosas de junio de 1926 se entendía que la familia numerosa era la que tenía 8 hijos o más. Este número se ha ido reduciendo hasta llegar casi un siglo después, a considerar que familia numerosa es aquella que cuenta con solo 2 hijos, incluso con 1 hijo en el caso de monoparentalidad.

¿Eso es familia numerosa? ¿Eso es familia grande? ¿Es lo mismo una familia con 2 hijos que con 6 o con 8 hijos?

“Con el mundo como está es una irresponsabilidad traer hijos al mundo”, nos dicen.

Démosle la vuelta a la tortilla y digamos mejor: “Los hijos bien educados y formados en familia serán los que cambien el mundo a mejor”.

Ese es el poder que tienen las familias y un superpoder el que tenemos las familias numerosas. Seamos de verdad los héroes del siglo XXI y combatamos las leyes con las que nos quieren hacer desaparecer. Y reclamemos entonces una tercera categoría, la de honor.

¿Estarán dispuestos los políticos a introducir una tercera categoría en la reforma de la ley de familias numerosas?

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