Unos de los protagonistas de la exitosa serie televisiva 'Modern Family' es una pareja de homosexuales con un hija adoptada

La Encuesta Nacional de Salud (NHIS), dependiente de la administración de Estados Unidos, ha realizado un estudio que revela que los homosexuales y bisexuales tienen un índice significativamente mayor de problemas de salud en comparación con los heterosexuales.

El NHIS se dedica a analizar la salud de los estadounidenses desde 1957. A partir de 2013 empezaron a incluir la orientación sexual como elemento de estudio. Los resultados de la investigación, publicados a través de la revista Journal of the American Medical Association (JAMA), han revelado que los homosexuales “son más propensos a padecer problemas de salud física y mental; al consumo excesivo de alcohol; y a una mayor adicción al tabaco”.

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El doctor Gilber Gonzales, de la Universidad Vanderbilt, ha sido el encargado de dirigir este estudio. En sus investigaciones descubrieron que las lesbianas eran, en un 91% de los casos, más propensas a tener “mala salud” o a estar “justo en el límite saludable”. El 51% de las lesbianas estudiadas eran más proclives a tener enfermedades crónicas en comparación con las mujeres heterosexuales.

Las personas homosexuales tenían un mayor número de trastornos psicológicos que los hombres heterosexuales del estudio. El 26% de los homosexuales sufría una enfermedad psicológica mientras que el porcentaje en los heterosexuales descendía al 17%.

Los bisexuales del estudio resultaron ser los que peor estado de salud gozaban. Las mujeres declaradas bisexuales que tenían enfermedades crónicas o psicológicas eran el doble que en las mujeres heterosexuales (46% frente a un 22%).

“La orientación sexual tiene un efecto influyente en la salud. La angustia es más común entre los homosexuales que los heterosexuales”, afirma Mitchell H. Katz

Los hombres bisexuales también sufrían más del doble de problemas psicológicos que los hombres heterosexuales, situándose las cifras en un 46% frente a un 17%. Mitchell H. Katz, editor de JAMA resume las consecuencias del estudio en su columna: “La orientación sexual tiene un efecto influyente en la salud. La angustia psicológica es más común entre los gays, lesbianas y bisexuales que en los heterosexuales”.

Los autores del estudio “culpan a la discriminación” para explicar este deterioro de salud entre personas homosexuales y bisexuales. El doctor Gonzales llegó a la conclusión de que “el deterioro de la salud física y mental” era, posiblemente, debido a los factores de estrés que las personas LGTBI experimentan como resultado de la discriminación interpersonal y estructural”.

No han ofrecido otra explicación para el deterioro de la salud para el consumo excesivo de alcohol y para el tabaquismo entre las personas homosexuales y recomiendan, al final de su estudio, que el personal médico debe “ser sensible a las necesidades de los pacientes de las minorías sexuales”.

Opiniones enfrentadas

El doctor Mark Regenerus, profesor de Sociología de la Universidad de Texas, ha dicho en unas declaraciones recogidas por LifeSiteNews que “las probabilidades de que un estigma explique los resultados de estos problemas son muy bajas”, defendiendo que la discriminación es una explicación muy común pero que no es la única y no tiene porque ser la más influyente.

Raegenerus ha explicado que, científicamente, un estudio debería establecerse con el fin de determinar si es la discriminación o el estilo de vida en sí lo que causa estos problemas de salud, en vez de recabar datos y especular sin contrastar. “Es difícil saber esto a menos que se utilizaran herramientas para medir el efecto del estigma social en sus investigaciones”, afirma Raegenerus.

Un estudio diferente afirma que no son sólo los homosexuales adultos los que sufren. La revista Depresión Investigación y Tratamiento (DRT) ha analizado los datos ofrecidos por el Estudio de Salud Adolescente sobre los hijos de parejas del mismo sexo. El estudio indicaba que estas personas, en su fase adulta, sufren depresión en un porcentaje que dobla a la de los hijos de padres heterosexuales (51%-22%).

“Los adultos que han sido criados por homosexuales presentan más del doble de propensión a la obesidad y otros problemas que los criados por parejas heterosexuales”, afirma un estudio de la revista DRT.

La investigación, titulada “Víctimas invisibles: el retraso de la depresión en los adultos con padres del mismo sexo”, y dirigida por el profesor Paul Sullins, también ha resaltado que la obesidad es un problema que se encuentra más presente en este tipo de adultos que en los que son criados por parejas del mismo sexo (72%-31%).

Raegnerus ha llegado a la conclusión de que los activistas homosexuales no pueden defender la hipótesis de que no hay diferencias entre los ninos criados por homosexuales y los ninos de padres heterosexuales, tal y como se refleja en el estudio.

El profesor Sullins sin embargo ha concluido su estudio diciendo que “la aparición de un mayor riesgo de depresión; el distanciamiento de los padre y la obesidad; son problemas que no están justificados porque los padres sean del mismo sexo”.

La preocupación, bien intencionada, de revelar datos sobre una minoría que está estigmatizada, no justifica dejar a los ninos sin apoyos en un ambiente que puede resultar problemático o peligroso para su salud”, dice el doctor Raegnerus. “Los ninos se merecen una madre y un padre cuyo amor por ellos, y entre ellos, sea la fuente de su vida y de su socialización”.

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Empezó estudiando ADE y acabó en Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos. Periodista vocacional y lector voraz. Anteriormente en Worth Sapiens Consultants.