El plan Ayuso destinará 4500 millones de euros en los próximos 5 años a promover la natalidad
El plan Ayuso destinará 4500 millones de euros en los próximos 5 años a promover la natalidad

Ante el “invierno demográfico” que atraviesa España y en particular la región de Madrid, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Dña. Isabel Díaz Ayuso, el pasado 24 de enero, presentó un Plan estratégico para aumentar la natalidad en Madrid con una inversión de 4.500 millones de euros para los próximos cinco años, Se trata con ello de “volver a vivir en Madrid un baby boom y recuperar la cifra de 75.000 nacimientos anuales que se registraron de media en la región entre 2007 y 2011”. El Plan declara el deseo de que Madrid sea la región de las familias y los niños y para ello impulsa lo que califica como la estrategia de natalidad más ambiciosa de nuestra historia. Se propone así mismo impulsar y proteger la maternidad, la paternidad y la conciliación laboral en la región. Todo un programa necesario y cargado de buenas intenciones.

Para ello, el gobierno de la CAM creó en julio de 2021 una Comisión Interdepartamental en la que han colaborado todos los departamentos de la administración regional, que han llevado a cabo una investigación sociológica, demoscópica y estadística apoyada en múltiples datos y encuestas realizadas a los ciudadanos. El trabajo desarrollado es realista y cargado de buenos propósitos, pues tiene en cuenta las necesidades sociales y la demanda de los propios ciudadanos, pero, aparte del análisis de la situación actual que se desea enmendar, deberían tenerse en cuenta también las causas últimas que han originado la caída de la población en la región, como en el resto de España.

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Todos somos conscientes del invierno demográfico que atraviesa no solo Madrid, ni España, sino todo el planeta. Esto es consecuencia de una estrategia global. Desde organismos, corporaciones e instituciones influyentes, constituidas por magnates económicos, políticos y personajes conocidos inquietos por modelar el mundo, se ha lanzado una campaña para establecer un Nuevo Orden Mundial, que intoxica a la opinión pública para controlar lo que a todas luces es una falsedad, que hay un exceso de población, y que sobran las dos terceras partes de la humanidad. Para ello se han propuesto fórmulas que han calado negativamente en el índice de reemplazo generacional. No solo no hay un exceso de población, sino que los hechos demuestran todo lo contrario, el descenso de la natalidad a nivel global y el envejecimiento generalizado de la población.

Siendo el índice de reemplazo generacional de la población de 2,1 hijos, y la edad óptima para la fertilidad entre los 20 y los 30 años, Madrid presenta uno de los índices de fecundidad más bajos del mundo, con sólo 1,18 hijos y 1,15 hijas por mujer y una media de edad de la maternidad de algo más de 33 años. Pero conviene recordar que esta situación no solo es achacable a las dificultades económicas, sociales y laborales del momento, como se destaca en el Plan, sino que se fragua en un contexto de acontecimientos sociales y culturales que vienen de lejos y deben tenerse en cuenta para valorar la situación actual y buscar las soluciones.

Los avances de la Medicina y la Biología en materia de la reproducción humana, unido a la revolución sexual y la ideología de género, están generando nuevos modos de entender la convivencia social, que afectan directamente a la familia natural (no debería ser necesario añadir natural para entender que nos referimos a la constituida por madre, padre e hijos). Hoy se cuestiona el matrimonio, la fidelidad, la patria potestad, el respeto a la dignidad y la vida humana, entre otros conceptos y valores éticos tradicionales basados en el derecho natural y una tradición de inspiración cristiana. Todo esto se trata de suplantar por una nueva ética, basada en ideas relativistas, materialistas y utilitaristas, que se tratan de imponer por medio de técnicas de ingeniería social. Profesionales por la Ética, en su documento Mujer, madre y profesional. En defensa de la identidad femenina en Europa (2018), analiza y señala todas estas razones ideológicas al denunciar el discurso feminista radical y la ideología de género que han bombardeado y anulado la identidad femenina que viene en gran parte determinada por la maternidad [1].

En medio de estas corrientes, se está tratando de derribar la institución tradicionalmente más firme y antigua de la humanidad, que es la familia, bajo la imposición de unas leyes que han venido a alterar el mejor modelo de convivencia social que atesora la humanidad. La familia no solo ha sido clave para el éxito biológico y cultural de la especie, sino que es el espacio natural idóneo para el nacimiento de los nuevos miembros de la sociedad y para su formación intelectual y moral. Por el contrario, hoy, los hijos parecen haberse convertido en una carga y la familia en un estorbo.

Por ello no es de extrañar que el sondeo demoscópico previo a la gestación del Plan, dé como resultado que algo más de dos tercios de los madrileños en edad de tener hijos se lo planteen en base a las condiciones económicas, laborales y personales, e incluso que casi cuatro de cada diez madrileñas se haya planteado o se plantearía ser madre soltera, opción que se vuelve más frecuente a medida que aumenta la edad de las mujeres.

Pero, lejos de hacer una crítica negativa a un Plan lleno de buenas intenciones interesa calibrar el alcance y los efectos colaterales de las medidas que se proponen. En su análisis de partida, como causa principal, el Plan señala los problemas laborales, económicos y sociales y en consecuencia se proponen 6 líneas de actuación y hasta 80 medidas encaminadas a mejorar estos problemas. Entre las propuestas más positivas destacan las mejoras de las condiciones laborales para que exista una conciliación real, las ayudas económicas directas y los beneficios fiscales a las familias, el acceso a una vivienda familiar adecuada, el refuerzo de los servicios sanitarios de infertilidad, y los planes de asesoramiento y asistencia personalizada a la mujer durante el embarazo, dando alternativas a las madres embarazadas, especialmente a las madres solteras y en las situaciones de mayor vulnerabilidad. Son igualmente positivas las medidas que refuercen el nacimiento de los bebés, al considerar al concebido como nacido y como un miembro más de la unidad familiar, las ayudas a las familias numerosas y a la adopción, así como el refuerzo de la red de centros maternales para ayudar a las familias en situación de riesgo, acceso a la vivienda asistencia social y formación

Dicho lo anterior, hay aspectos del Plan que resultan muy optimistas e incluso inconvenientes para los fines que se pretenden. De este modo, aunque se señala la insuficiencia de los servicios sanitarios para atender los casos de infertilidad, aparte de favorecer el estudio de sus causas –lo que está bien-, se echa en falta soluciones más científicas y actuales, como los métodos naturales de planificación de la natalidad y la “naprotecnología”. Desde luego, lo que no va a solucionar mínimamente el problema de la baja natalidad es la aplicación de las técnicas de Reproducción Humana Asistida (RHA), salvo que lo único que importe sea satisfacer sin más el deseo de tener un hijo.

Ojo, que esto se presta a la comercialización de la natalidad, con la compra-venta de gametos, embriones e incluso de niños por maternidad subrogada. Aunque no se explicita en el Plan es una puerta abierta a otros tipos de familia, en general. Las técnicas de RHA son muy caras y su verdadera finalidad es la de solucionar problemas de infertilidad. Tienen una eficacia máxima difícilmente superable del 30% tras tres ciclos de estimulación de la ovulación. por lo que no pueden considerarse una solución efectiva para aumentar la natalidad. Además, estas técnicas plantean una serie de problemas de salud y éticos que implican tanto a la obtención de los ovocitos por estimulación ovárica, como factores de riesgo para la salud de los hijos nacidos por fecundación in vitro, como especialmente por el destino de los embriones obtenidos no implantados. La medida de favorecer el “diagnóstico genético preimplantacional”, por muy legal que sea es una práctica eugenésica que supone el descarte de la mayoría de los embriones. Por ello, la RHA debería ceñirse a los casos de infertilidad y las subvenciones en todo caso ceñirse al sistema público de salud.

Tampoco parece inteligente fomentar el aumento de las madres solteras, en especial, entre las mujeres de mayor edad. Lo razonable es encauzar y propiciar las medidas para favorecer la paternidad y maternidad y apoyar a la natalidad en el seno de la familia y el matrimonio, lo que aportaría soluciones a la actual “crisis de la Familia”, de acuerdo con el Informe sobre la Evolución de la Familia en España 2021 del Instituto de Política Familiar [2].

Queda también inédito en el Plan la adopción de medidas para la disminución del aborto en la región. El aborto, por definición es un freno a la natalidad. Según el informe sobre “El Aborto en España 35 años después (1985-2020) del Instituto de Política Familiar, que utiliza datos del INE, en Madrid se han producido más de 450.000 abortos entre 1985 y 2018. De cada cinco embarazos uno termina en aborto. Aparte de suponer un atentado a la vida, el aborto es una de las lacras que está minando el índice de natalidad, al reducir en un 20% el reemplazo de la población. Los centros abortivos se han convertido en un gran negocio, un negocio de muerte que mueve más de 60 millones de euros al año en el conjunto de España y que ha crecido de forma espectacular coincidiendo con la entrada de la ley del aborto de 2010, al pasar según el citado informe, de 146 centros abortivos en toda España en 2010 a 211 en 2018 [3].

Por ello, finalmente, hubiera venido bien añadir en el Plan medidas para ayudar a las madres embarazadas a que no aborten. Entre ellas obligar a los centros donde se practican abortos en Madrid a dar una información veraz y completa en el consentimiento informado sobre las consecuencias del aborto, y no sobre las de no abortar; dar a conocer a las embarazadas la realidad de la vida que llevan dentro, facilitando la observación de ecografías y el latido del corazón del bebé que crece y se desarrolla en su seno, y proporcionándolas una información completa de personas, entidades y asociaciones que ayudan a las mujeres embarazadas a no abortar. 

[1] Mujer, madre y profesional, en defensa de la identidad femenina en Europa. Profesionales por la Ética (2018)

[2] La Evolución de la Familia en España 2021. Instituto de Política Familiar (2021).

[3] El Aborto en España 35 años después (1985-2020). Instituto de Política Familiar (2020).

Por Nicolás Jouve, Catedrático Emérito de Genética y Presidente de CíViCa. Miembro del Comité de Bioética de España.

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Doctor en Biología, Catedrático Emérito de Genética, Presidente de CiViCa, Ciencia, Vida y Cultura. Consultor del Pontificio Consejo de la Familia. Pertenece a diversos comités de Bioética. Autor de varios libros de divulgacón científica y de bioética. Participa en másteres, cursos, conferencias, publicaciones y medios de comunicación.