Stepahie Hayden (izq.) ha demandado a Caroline Farrow (dcha.)
Stepahie Hayden (izq.) ha demandado a Caroline Farrow (dcha.)

El próximo 15 de octubre la Justicia británica decidirá el futuro en libertad de una madre de familia numerosa. Y la ruina para su familia. El calvario que Caroline Farrow (ciudadana británica, casada y con cinco hijos) está sufriendo se remonta al mes de marzo de este año, cuando la Policía se presentó en su casa para interrogarla.

El origen de esta investigación está en que Farrow, en ejercicio de la libertad de pensamiento y expresión, aseguró que la llamada «reasignación de sexo» de un menor de 16 años constituía en realidad un caso de «castración», una «mutilación» y un «abuso de menores».

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El caso al que se refería Farrow es el del hijo de una conocida activista trans Susie Green, a cuyo hijo iba a llevar a Tailandia para llevar a cabo la transformación quirúrgica. La polémica que se generó en el Reino Unido llegó hasta el país asiático, de tal manera que adoptó la decisión de prohibir este tipo de intervenciones hasta los 18 años, tal y como sucede en la isla europea.

Farrow se convirtió entonces en el centro de una oleada de críticas y acciones de acoso orquestadas desde los grupos de presión LGTBI, pese a la cual la Policía abandonó el caso, al entender que la libertad de expresión amparaba las palabras de Farrow.

Pero cuando parecía que todo iba a quedar en un mal recuerdo, Farrow descubrió que otra persona, Stephanie Hayden (antes de definirse como mujer trans, Anthony George Steven Halliday), bien conocida por su activismo trans en el Reino Unido, reactivó el acoso contra ella. Según informa el presidente de CitizenGO Ignacio Arsuaga, organización para la que trabaja Farrow, «Caroline comenzó a recibir amenazas violentas y hasta sexuales a través de las redes sociales y numerosos blogs. También amenazaron a su familia y asus hijos».

Y de las actuaciones de acoso en las redes, a la vida real: el teléfono de casa de Farrow comenzó a sonar innumerables veces, personas se presentaban en su casa para acosarla y le enviaban comida a domicilio en ocasiones hasta 8 veces en un solo día.

Farrow «empezó a suplicar en las redes que le dejaran en paz», pero Hayden se presentó en su casa con una demanda por supuesto acoso. En un juicio rápido celebrado sólo dos días después de que Hayden se presentara en casa de Farrow, el juez condenó a Caroline a no mencionar a Hayden.

Según detalla CitizenGO, Farrow ha respetado de forma escrupulosa la decisión del juez y a pesar de ello Hayden reclama cerca de 150.000 euros a la madre de familia -lo que arruinaría a su familia- y una pena de cárcel por, supuestamente, haber violado la censura impuesta por el juez.

La plataforma CitizenGO ha puesto en marcha recientemente una campaña de apoyo a Farrow dirigida al fiscal general del Reino Unido Geoffrey Cox, en la que se le insta a que estudie a Hayden ya que a su juicio «está abusando de nuestro sistema legal con demandas sin sustento dirigidas contra mujeres vulnerables incluyendo madres de niños pequeños».

A juicio de CitizenGO, «la especial protección para las personas transgénero que otorga la Ley de Igualdad está siendo utilizado como escudo para censurar la crítica legítima y la libertad de expresión y de prensa». La campaña de CitizenGO ya ha recabado el apoyo de más de 18.000 personas.

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