Algunas de las feministas que increpó a este grupo de mujeres / PO

Los medios de comunicación resaltaban este domingo que la marcha contra la violencia doméstica celebrada en Madrid había sido un éxito mientras ocultaban los incidentes que se produjeron y el ambiente marcadamente ideologizado que se respiró durante la marcha.

Tal y como informó Actuall, las feministas agredieron a un grupo que participó en la marcha para condenar la violencia pero también la ejercida contra los hombres, ninos y mayores. Su objetivo era separar violencia doméstica e ideología de género. Pero esto no gustó a las más radicales, que centraron sus iras en este grupo de mujeres.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

Una de las agredidas en la marcha del sábado, Patricia Ocaña, cuenta a Actuall que un hombre que acompañaba a las feministas le dio un puñetazo en el estómago. “Se pusieron delante nuestra, nos gritaban e insultaban motivo por el cual levantamos aún más nuestra pancarta y entonces un señor se pudo delante y dio un puñetazo a la pancarta que me alcanzó a mí”, afirma.

Recordando la marcha, Patricia asegura que se quedó “alucinada y aunque me esperaba gritos e insultos jamás habría creído que retorciesen la muñeca a una de nosotras, que me pegaran un puñetazo o que nos gritaran que teníamos que ir a la licuadora”.

Violencia en una marcha contra la violencia

Varias de las feministas que participaron en la marcha, cuenta esta mujer, llegaron a decir a este grupo que esperaban verlas pronto en la lista de asesinadas. “Nunca te esperarías que en una marcha contra la violencia te digan esto”.

"Ante la duda, tú la viuda", eran algunos de los mensajes que portaban.
«Ante la duda, tú la viuda», eran algunos de los mensajes que portaban.

Patricia indice en que las mujeres que las rodeaban “venían exaltadísimas” aunque su grupo decidió no responder. Esta actitud violenta contra ellas provocó que otras mujeres se preguntaran qué estaba pasando y fueron a informarse de por qué las insultaban. “Les contamos lo que pensábamos y nos confesaron que no entendían por qué nos agredían, otras incluso nos aplaudían”, afirma Patricia Ocaña, víctima además de la violencia doméstica”.

Preguntada por el motivo de acudir a una marcha en la que sabían que podrían tener problemas, Patricia dice que sólo querían “dar voz a las personas que no estaban representadas”. En su opinión, la ley ha fracasado y no protege a los hombres, las personas mayores o los ancianos.

El negocio de la ideología de género

“Nosotras queremos una ley que sea contra la violencia de odio en general, que incluya a mujeres, hombres, ninos y no podíamos callarnos”, explica Patricia, que recuerda que lo que ha ocurrido es que “la ideología de género se ha convertido en un negocio”.

Ocaña explica que las asociaciones feministas y algunos partidos “consiguen subvenciones para defender esta ideología. Lo que quieren es no perder dinero y por eso les preocupan más los recortes en las subvenciones que la protección a las víctimas”.

Una de las pancartas feministas de la marcha
Una de las pancartas feministas de la marcha

Además, denunció que de Europa llegan importantes partidas presupuestarias para acabar con la violencia doméstica pero en España sólo se hacen campañas centradas en la mujer e incluso dijo que el teléfono de atención 016 sólo atiende a mujeres.

También participó en la marcha Mercedes Chinchilla. Al igual que Patricia definió lo vivido como “superdesagradable”. “La gente era violenta, no entiendo cómo podían estar en una marcha contra la violencia”, afirma a Actuall.

Mercedes cree había que estar presentes en la manifestación del sábado porque están en contra de la violencia “pero no sólo con contra las mujeres sino también contra hombres, ninos y allí se intentaba criminalizar al hombre”. Por ello, con firmeza asegura que “teníamos que ir a defender que estamos en contra de la violencia de todo tipo”.

Comentarios

Comentarios

Nacido en Madrid pero natural de Ocaña se licenció en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Sus primeras incursiones periodísticas las hizo en la prensa local y regional, hasta que llegó a la Agencia EFE. Poco después inició una nueva aventura en Libertad Digital, diario en el que aterrizó en 2008 y del que fue redactor jefe y responsable de la información religiosa. Es articulista habitual de Religión en Libertad y ha colaborado en otros medios escritos como Revista Misión o El Medio y audiovisuales como esRadio e IntereconomíaTV.