Susana Guerrero, levanta el dedo corazón para una foto hecha pública en sus redes sociales /Faceboook
Susana Guerrero, levanta el dedo corazón para una foto hecha pública en sus redes sociales /Faceboook

Susana Guerrero se dio a conocer a la opinión pública en la primavera de 2016 cuando estaba punto ejecutarse una sentencia que le otorgaba la guardia y custodia a Francisco Javier Muñoz, padre de la hija que tienen en común, al que ha acusado de forma reiterada por abusos.

Guerrero fue capaz, en muy pocas semanas, de captar la suficiente atención mediática como para presentarse arropada por el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez y la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz.

Susana Guerrero y su hija Nayara, con el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez / Facebook
Susana Guerrero y su hija Nayara, con el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez / Facebook

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

Finalmente la Audiencia Provincial de Toledo revocó la decisión de la Jueza de primera instancia que había resuelto el cambio de guardia y custodia a favor de Francisco Javier.

Incluso, la diputada Zaida Cantera se atrevió a afirmar que Muñoz es un “pederasta confeso y condenado”, cuando no hay soporte judicial para asegurarlo con rotundidad.

El apoyo del PSOE a Guerrero  forma parte del entramado que asociaciones vinculadas al partido, bajo la bandera del feminismo, decide las políticas a seguir y adjudica a las mismas organizaciones los programas a desarrollar, nutridos fundamentalmente por presupuestos públicos nacionales y europeos.

En aquella ocasión, según el testimonio de Francisco Javier Muñoz narrado en exclusiva en Actuall, “a ella se le hacen las pruebas pertinentes y se toma declaración a la madre (de Susana) y a testigos, pero no existen pruebas biológicas que me inculpen y me ponen en libertad”.

Esto sucedió antes de que, pasados los años de Susana en diversos centros de menores, se volvieran a encontrar y, tras quedar Susana embarazada, convivieran juntos durante un tiempo que no fue muy extenso.

Años después, ya separados y con una batalla judicial sostenida, en la que Susana denuncia reiteradas veces a Francisco Javier, fue la madre de Guerrero la que también denunció a Francisco Javier por abusos sexuales sobre su hija. Y fue archivada del mismo modo.

El psicólogo canario que hizo un informe apoyando la denuncia ha sido investigado por la Comisión Deontológica y propuesto para sanción por falta grave con un mes de suspensión.

Pese a todo, según explica Francisco Javier, “desde que Zaida Cantera me acusó de pederasta, todos los medios han creído a Susana”, que fue condenada por denunciar en falso a la mujer de Francisco Javier.

La diputada del PSOE, Zaida Cantera, ha sido quien más se ha significado a favor se Susana Guerrero / Facebook
La diputada del PSOE, Zaida Cantera, ha sido quien más se ha significado a favor se Susana Guerrero / Facebook

“Te voy a joder de todas formas”

La realidad de lo que sucede está llena de matices. Pero la percepción que se tiene de Guerrero en la opinión pública depende casi en su totalidad de lo que ha trascendido a través de los medios de comunicación que han dado prácticamente sólo su versión.

Actuall saca ahora a la luz en exclusiva una conversación entre Francisco Javier Muñoz y Susana Guerrero, que se produjo tres meses después de terminada su convivencia.

En el momento de la conversación, Francisco Javier tiene una orden de alejamiento, por lo que no podía acercarse a casa de Susana para recoger a su hija Nayara en los turnos establecidos por el juez y necesitaba la ayuda de intermediarios.

Pese a ello, al principio ambos habían estado de acuerdo en hacerlo en persona, hasta que Francisco Javier decidió, ante las reiteradas denuncias y amenazas de nuevas acusaciones, no arriesgar más de lo necesario respecto al alejamiento.

En un momento de la conversación Susana le dice a Javier: “Como sigas con esa actitud, te va a ir muy mal, machote”

En una de las ocasiones, Francisco Javier intentaba negociar la forma de recogida de la niña, que estaba con Susana, la cual no deja de amenazarle, incluso pavoneándose de que “si te quiero joder te voy a joder de todas formas” porque “tengo pruebas dispuestas para hacerlo”.

Expresiones que, parece evidente, denotan la intención no ya de denunciar hechos más o menos probables, sino de hacerlo en el momento en que pueda resultar más danino para Francisco Javier y más adecuado para la estrategia de Susana.

No en vano, en un momento de la conversación, Susana le dice a Javier: “Como sigas con esa actitud, te va a ir muy mal, machote”.

La conversación continúa por parecidos derroteros, cuando Susana comienza a insulta y a vejar al padre de su hija, señalándole como “una puta mierda” y advirtiéndole de que así se va a sentir “en la puta cárcel”.

Más adelante, comienzan a hablar sobre con quién han comenzado nuevas relaciones o no. Él dice que con nadie, mientras ella habla de una chica llamada Julia que “a día de hoy es una de las personas que más quiero”.

“Aunque lo mío con Julia no salga bien, Javi, te lo digo de corazón, tú y yo no vamos a volver”, subraya Susana.

Cuando ya se han rebosado los primeros seis minutos de conversación, Francisco Javier le reitera que no puede ir en persona a por la niña “con respecto a la situación”, en el sobreentendido de la orden de alejamiento.

Ella le presiona: “¿Qué situación? Si has hecho lo que has querido cuando te ha dado la gana. Tú sigue así. Sigue así. Así es como vas a conseguir lo que vas a conseguir”.

“Mentalízate, quieres verlo muerto”

Susana sigue presionando a Francisco Javier para que recoja de forma inmediata a su hija común y él insiste en que no puede ser cuando ella quiera, porque también tiene sus planes, más alla de que no deba por la orden de alejamiento ir en persona.

Susana sube el tono y, dirigiéndose a su hija, alzando la voz, le dice: “Mentalízate, hija, que deseas verlo muerto, eso es lo que tienes que desear, mi niña”.

Francisco Javier, cuando termina, le ruega: “No le digas esas cosas a la niña, por favor”, mientras se le oye llorar de fondo.

Ella, lejos de calmar el momento, le vuelve a decir a la menor, gritando: “Tú lo que tienes que hacer es odiarle”.

“Nos vamos a ver muchas veces en el juzgado”

Francisco Javier sólo acierta a musitar un “bueno…” al exabrupto, mientras se oyen nuevos lloros de la niña. Susana cambia el tercio y comienza a hablar de que se va a ir a Canarias, que los desplazamientos de la niña los tendrán que pagar a medias y que “lo del coche se peleará en los juzgados”, etc.

Francisco Javier, que probablemente seguía pensando en el momento anterior, le vuelve a hacer una petición a Susana: “No me insultes cuando hables con ella, por favor”. A lo que ella contesta: “Si vamos a pelear muchas cosas. Nos vamos a ver muchas veces en el juzgado”.

Finalmente, Susana decide hacer una llamada con otro teléfono. Es Julia. Le pide que llame al abogado para poner una denuncia al lunes siguiente: “Como no se la lleve, yo el lunes le denuncio”.

“Te la doy en el callejón”

Terminada la conversación en paralelo, Susana le vuelve a insistir a Francisco Javier para que vaya a buscar a la niña a su casa, a pesar de la orden de alejamiento, pero a hurtadillas: “Yo si quieres te la doy en la parte de atrás del callejón”, llega a decir.

 

Esta es la cara menos conocida de Susana Guerrero. Una mujer que dice estar aterrada por el padre de su hija, al que acusa de casi todos los males sin mezcla de bien alguno.

 

También te puede interesar:

 

Comentarios

Comentarios

Compartir
Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".