Según TVE, la de todos y todas, la que dirige la ridícula Rosa María Mateo, el general José Millán Astray fue el fundador de la Falange. ¡Serán brutos! Si todos sabemos que los fundadores de ese partido en el que militaron tantos columnistas de El País (Antonio Tovar y Pedro Laín Entralgo, entre otros), lo fundaron los Reyes Católicos. Fernando, que era un machista, se concedió el carné nº 1; Isabel, callada como toda mujer católica, el nº 2. A Cisneros le tocó el nº 3 y al Gran Capitán, el nº 007, con licencia para matar, sobre todo franceses.

Así es España, esta provincia del Imperio Progre, atemorizada por el “qué dirán” y la incultura, donde cualquiera puede decir cualquier estupidez sobre la historia y recibir un sueldo público o una subvención o un premio. Como el productor y etarra José María Lara, que ha recibido un premio del también subvencionado Festival de San Sebastián. En su opinión, los vascos tenemos mucho que agradecerle a ETA:

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“Quiero decirle a los vascos que desde los años 50 hasta el 82 la lucha de ETA consiguió muchas cosas y fue importante. Hubo gente que se arriesgó a luchar contra un Estado represor, hijos de la gente que participó en la guerra. Despertaron tarde pero despertaron”.

¿Qué pasaría si alguien dijese “la represión del franquismo consiguió muchas cosas y fue importante. Como acabar con los maquis asesinos y los rojos que causaban huelgas y, también, no meternos en la Segunda Guerra Mundial”?

El alzamiento de julio de 1936 se hizo en nombre de la República y para acabar con el caos y los asesinatos causados por el Frente Popular

A Chus Visor, las Stormtrooper del Imperio Progre se le echaron encima por decir, desde la experiencia que le dan sus décadas de editor de poseía, que no hay poetisas (palabra prohibida y por eso la uso yo) de calidad.

“Lo siento, la poesía femenina en España no está a la altura de la masculina. No hay mujeres poetas comparables a lo que suponen en la novela Ana María Matute o Martín Gaite (…). Desde la generación del 98 y todo el siglo XX no hay ninguna gran poeta, ninguna”.

Las verdades, o las opiniones fundadas, son silenciadas, mientras que las mentiras son recompensadas. ¡Y luego algunos ponen el grito en el cielo por la hipocresía de la Inglaterra victoriana!

El último caso es la película de Alejandro Amenábar, cineasta siempre al servicio del Poder, con sus películas a favor de la eutanasia y contra el cristianismo. En ‘Mientras dure la guerra’ se miente ya desde el ‘tráiler’.

Ni Franco ni ningún otro de los generales sublevados invocaron “la ayuda de Dios” en sus bandos

El oficial que en la Plaza Mayor de Salamanca lee el bando de proclamación el estado de guerra pronuncia la expresión “con la ayuda de Dios”. Pues mira, Alejandro, no. El alzamiento no se hizo en nombre de la religión católica, aunque te sorprenda, sino en nombre del orden y la legalidad republicanas, para poner fin al caos que fomentaba el Gobierno del Frente Popular y del que era prueba máxima el secuestro y asesinato del diputado José Calvo Sotelo por policías y pistoleros del PSOE.

Los bandos de los generales Queipo de Llano (leído en Sevilla), Mola (Pamplona) y Franco (Santa Cruz de Tenerife) no contienen ninguna mención a la divinidad. Como tampoco la contiene el bando proclamado por el capitán general de Cataluña, el general Miguel Primo de Rivera, en 1923.

Tampoco se arría la bandera tricolor para izar en el mástil la bicolor. El golpe fue republicano. Queipo de Llano anuncia que el Ejército tomará “a su cargo la dirección del país, para entregarlo más tarde, cuando la tranquilidad y el orden estén restablecidos, a los elementos civiles preparados para ello”. En la mayoría de las capitales de provincia donde los militares se hicieron con el poder, ondearon la bandera tricolor. Sólo en Pamplona y Vitoria, por el peso de los carlistas, aparecieron las rojigualdas. El teniente coronel Yagüe y sus legionarios entraron en Badajoz el 14 de agosto con la tricolor.

Con unos trucos ya muy gastados, Amenábar trata de hermanar a Dios, a Franco, al fascismo y a la bandera rojigualda

La bandera tradicional española recuperó su lugar con una ceremonia en Sevilla el 15 de agosto a la que asistió Franco y luego con un decreto de 29 de agosto de 1936. Y encima el escudo, hasta febrero de 1938, fue el mismo que aparecía en la republicana.

¿Pero con quién se documenta Amenábar?, ¿tan ratas son los productores que no quieren pagar mil euros a un historiador para que lea el guión y les haga unas sugerencias o es que no quieren que nadie les estropee el adoctrinamiento, digo, el mensaje?

Amenábar no oculta su sesgo ideológico, pues  ha declarado que su película quiere llamar la atención “sobre el repunte del fascismo”. ¿Convicción o profesión de fe antifascista para medrar en el Ministerio de Propaganda del Imperio Progre, tanto más necesaria cuando a Alejandro le trajeron en 1973 sus padres a la España franquista huyendo del Chile socialista?

Pretende dar lecciones de antifascismo un ‘pensador’ al que sus padres sacaron del Chile de Allende para traerlo a la España de Franco

Sea como fuere, asocia en el cartel y el ‘tráiler’ la bandera rojigualda y la religión católica con los crudelísimos militares sublevados, que encima, para que no haya dudas ni matices, relaciona con el fascismo. ¿Cuándo se filmará una película en que aparezcan socialistas y ugetistas violando monjas en una casa del pueblo?

Cuenta Elentir en su blog que, en el primer fin de semana de exhibición, ‘Mientras dure la guerra’ ha recaudado aún menos que la anterior película de Amenábar, de la que ya nadie se acuerda. Si yo fuese de la Academia del Cine, me preguntaría por qué más de media España detesta las películas ‘made in Spain’.

Y, sinceramente, trataría de salirme de los clichés como “hay mucho facha que nos odia a nosotros, los escogidos, que hemos sufrido por traer la democracia”. Quizás la respuesta esté en que, además de mentirosos, son, como dice mi admirada Candela Sande, malos a rabiar. ¡Pero si la mayoría de los actores españoles no sabe vocalizar!

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