Ilustración de la llegada a América de Cristóbal Colón.
Ilustración de la llegada a América de Cristóbal Colón.

Por Jesús Ángel Rojo*

Aquellos valientes no sabían dónde iban, pero su singladura modificó la historia de forma definitiva. El que sería el viaje más importante de la historia universal empezó a tomar cuerpo cuando la reina Isabel la Católica conoció por primera vez a Cristóbal Colón. La madre de España fue capaz de entender que el navegante genovés ofrecía una oportunidad única a la cristiandad y a esa España que surgía tras una épica Reconquista. Después de aquella simbiosis mágica, se prepararon nuestros héroes a atravesar un océano desconocido, lleno de peligros inimaginables para la época.

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Justo en la noche del 11 al 12 de octubre de 1492 Rodrigo de Triana dio el grito de «¡Tierra!», y la historia del mundo cambió de manera irreversible. Así descubrió Cristóbal Colón lo que más tarde se llamó América.

Tan magna gesta tuvo como consecuencia el nacimiento de un Nuevo Mundo que del cual nació la mayor unión de razas y culturas que la historia ha conocido: Hablamos de la Hispanidad, ese concepto universal y único que une el destino de más de 600 millones de personas bajo un mismo camino histórico y cultural.

Si algún país fue capaz de realizar la mayor hazaña que la historia ha conocido, esa fue la España de los Reyes Católicos. Fueron los españoles de aquella época los que tuvieron el valor de lanzarse a lo desconocido mientras otras naciones asustados por los riesgos desecharon la aventura. Y fueron nuestros antepasados los que realizaron una construcción histórica grandiosa que aún sigue en pie. Los españoles unieron tribus que hablaban dialectos diferentes. Acabaron con prácticas terribles que se realizaban en aquellas tierras, como era el canibalismo y los sacrificios humanos. Unificaron aquellos pueblos desconocidos entre sí, bajo leyes, lengua, cultura y religión comunes. Dando forma a lo que hoy conocemos como la civilización hispánica. Y hay que recordar, que, si los españoles no hubieran arriesgado sus vidas y sus haciendas para realizar tan magnífica obra, hoy en día no existiría Hispanoamérica sino un conjunto disperso de pueblos diferentes sin nada en común.

Por todo lo anterior, hoy 12 de octubre, la madre de esa gloriosa gesta tiene 600 millones de razones para estar orgullosa y no olvidar que la Hispanidad es una obra eterna que nace del destino universal de nuestra nación bendecido por la mano del Todopoderoso.

Y para acabar me gustaría acabar con los versos de J.M. Pemán:

Cuando hay que descubrir un Nuevo Mundo
o hay que domar al moro,
o hay que medir el cinturón de oro
del Ecuador, o alzar sobre el profundo
espanto del error negro que pesa
sobre la Cristiandad, el pensamiento
que es amor en Teresa
y es claridad en Trento,
cuando hay que consumar la maravilla
de alguna nueva hazaña, los ángeles que están junto a su Silla,
miran a Dios… y piensan en España.

(J.M. Pemán, Poema de la Bestia y el Angel, fragm.)

Como españoles tenemos que estar muy orgullosos por la empresa que llevaron a cabo nuestros antepasados, porque llevamos a América la civilización y los principios humanistas de la cultura occidental.

* Jesús Ángel Rojo es periodista, historiador y empresario.

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