La libertad es una fantasma, como decía Buñuel. Un fantasma huidizo que siempre está jugando al escondite. Deja ver un brazo, una mano, pero nunca se muestra del todo, al menos en el tablero de la historia. Siempre ha estado secuestrada en nombre de algún valor supremo: la lucha de clases, la identidad nacional, un proyecto político o cultural…

Actualmente, el gran cancerbero de la libertad es el pensamiento único -que con tanta agudeza vislumbró Pier Paolo Pasolini-, la mentalidad dominante, una diosa insaciable que devora a sus hijos. Hay nuevos dogmas y nueva Inquisición. Los primeros servidores dóciles de esos dogmas son los políticos. Renuncian desahogadamente a sus convicciones si estas entran en conflicto con el nuevo dogma.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Frente a estos asuntos consagrados por el pensamiento único no hay siglas partidistas: derechas, izquierdas… todos se reclinan ante el nuevo Moloch que castiga la disidencia con la excomunión: de la sociedad, de la cultura, de la buena fama, de la dignidad… Quien desafía al pensamiento único con pensamiento libre está condenado a la humillación y el ostracismo, como los leprosos de la antigüedad. Incluso la Universidad es uno de los ámbitos donde el dogma es servido con mayor piedad y devoción.

Pongo algunos ejemplos reales de nuestro tiempo. Un homosexual decide emprender el camino de la heterosexualidad. Para ello quiere pedir ayuda profesional, no se ve capaz de hacerlo solo. Pero la ley no se lo permite, y si alguien le ayuda será castigado penalmente.

Una pareja quiere acoger un niño en su casa. Inician los procesos legales, y en un determinado momento les comunican que se les niega la idoneidad y que no pueden continuar el proceso. Cuando asombrados tratan de averiguar el porqué, un funcionario de la administración se lo confiesa extraoficialmente: porque esta pareja lleva a sus hijos a colegios de educación diferenciada por sexos (o sea los de toda la vida hasta hace treinta años).

Un articulista publica un comentario sobre cierto documental y reflexiona sobre los rasgos ideológicos del movimiento MeToo, sobre la hipocresía sexual de Hollywood y otros asuntos de actualidad. El artículo provoca el ataque de algunos medios “progresistas”, y el editor lo retira de la web por miedo a la caza de brujas.

Los siglos XX y el XXI están plagados de hombres y mujeres que se han pasado el pensamiento único por el arco del triunfo y han servido a su conciencia antes que a los idola fori que describía Francis Bacon

Un prestigioso médico es solicitado para exponer su opinión profesional sobre ciertos temas psiquiátricos. Pero sus opiniones clínicas, fundamentadas, son contrarias al nuevo dogma. Le cancelan todas sus intervenciones previstas para los meses siguientes en congresos, simposios y otros foros académicos.

El fantasma de la libertad. Una libertad cacareada a menudo por sus secuestradores, una libertad que paradójicamente aparece en los escudos de armas de la guardia pretoriana del nuevo Moloch. Pero la oscuridad de la historia siempre avanza entre antorchas de esperanza porque siempre ha habido defensores y mártires de la libertad, que incluso han dado su vida por mantenerse libres o han proclamado a los cuatro vientos la verdad, aunque esta fuera contra las nuevas tablas de la ley. Los siglos XX y el XXI están plagados de hombres y mujeres que se han pasado el pensamiento único por el arco del triunfo y han servido a su conciencia antes que a los idola fori que describía Francis Bacon.

Esta semana ha sido canonizado el cardenal Newman, un hombre que pagó el precio de la exclusión social más intolerante por seguir los dictados de su conciencia, al abandonar el anglicanismo en el que tenía organizada toda su vida. La lectura de alguna de sus obras nos vendría muy bien para descubrir el valor, la altura y la dignidad de nuestra razón y nuestra conciencia frente a la tiranía triste y espectral de lo políticamente correcto, que siempre huele a muerto.

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Doctor en Humanidades por la Universidad CEU San Pablo y licenciado en Filosofía por la Universidad Pontificia Comillas. Profesor Adjunto de Narrativa Audiovisual en la Universidad CEU San Pablo. También es miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC), Director del Departamento de Cine de la Conferencia Episcopal Española y Presidente de Signis-España. Actualmente colabora en varios programas de la cadena COPE y en 13 TV dirige y presenta El cineclub de TRECE y Pantalla Grande. Dirige la revista digital de crítica de cine Pantalla 90. Crítico de cine de 'Alfa y Omega', 'El Debate de Hoy', 'Aceprensa' y 'Fila Siete'. Director de la colección de cine de Ediciones Encuentro. Autor de diversas monografías.