El internacionalmente conocido cineasta Mel Gibson anduvo por España hace algunas semanas. Y, dentro de España, visitó Asturias, dedicándole una atención muy especial a Covadonga, lugar donde Don Pelayo inició la Reconquista Española en el ya lejano 718.

Estando ya en Oviedo, los periodistas le pidieron sus impresiones sobre tan histórico lugar, a lo cual contestó: “Me interesa mucho la figura de Don Pelayo porque unió a los suyos; contamos muchas historias sobre leyendas y cosas que no son ciertas, y lo que él hizo fue un hecho histórico”.

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Como colofón, Mel Gibson no descartó la posibilidad de hacer una película sobre el tema ya que, según sus propias palabras, “es un relato muy atractivo”.

Esto lo dijo un actor y productor cinematográfico de gran renombre quien se cubrió de gloria con películas como “El Patriota” o “La Pasión de Cristo”

La afirmación hecha por tan importante personaje es de un gran significado: Dada la batalla cultural que libra Occidente por preservar los valores recibidos de sus antepasados, se hace imprescindible que las nuevas generaciones conozcan la vida y hazaña de los héroes que, en tiempos pasados, lucharon por la defensa de la civilización occidental y cristiana”

En el caso concreto de Don Pelayo hay que insistir en que no fue un guerrillero aislado que luchó en las montañas sin pena ni gloria.

Nada de eso. Don Pelayo fue el hombre que encendió la antorcha que durante casi ocho siglos iluminó a reyes y cruzados españoles en su lucha por liberar a su patria de la dominación del Islam.

Cuando ya todo el norte de África se había perdido ante el avance arrollador de los hijos de Mahoma y cuando el resto de Europa estaba a punto de correr tan dramático destino, en un rincón del norte de España surgió la providencial figura de Don Pelayo.

Y fue en Covadonga donde los cruzados españoles obtuvieron su primera victoria sobre los sarracenos.

Aquella batalla fue algo simbólico; se puede decir que fue algo así como un riachuelo que fue creciendo hasta convertirse en un caudaloso río que culminó con la toma de Granada por los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492.

Durante esos ocho siglos, por las austeras tierras de la península, desfilaron dando la batalla personajes como un Fernán González, el Cid, un San Fernando, un Jaime El Conquistador, un Guzmán el Bueno y miles de valientes caballeros andantes cuyas hazañas inspirarían a Miguel de Cervantes para dar vida al inmortal Don Quijote de la Mancha.

Sin embargo, todo empezó en Covadonga y el héroe se llamaba Don Pelayo, el mismo que Mel Gibson desea llevar a la pantalla grande.

No nos cabe la menor duda de que la historia de España ha ejercido un encanto muy especial sobre todos los extranjeros que la visitan.

Todo empezó con el novelista norteamericano Washington Irving dando vida a sus “Leyendas de La Alhambra”.

Hasta culminar con el cineasta Samuel Bronston, quien llevó a la pantalla “Los Diez Mandamientos” y que, en el caso concreto de España, dio vida a una joya de la cinematografía: “El Cid”

Según cuentan allegados a Bronston, poco antes de morir, confesó que se iba de este mundo con un gran pesar: No haber podido llevar a la pantalla la vida de Isabel la Católica.

Tanto le quería Bronston a España que sus restos están sepultados en el cementerio de Las Rozas (Madrid)

Samuel Bronston no pudo realizar su sueño. Sin embargo, quizás pueda hacerlo Mel Gibson.

Tan afamado cineasta de los tiempos modernos es como el rey Midas que convierte en oro todo lo que toca y así como obtuvo un éxito espectacular con “La Pasión de Cristo”, no nos cabe la menor duda de que, si se decidiera a filmar los inicios de la Reconquista Española el éxito sería rotundo.

España es el único caso de un pueblo que logró liberarse de las cadenas del Islam y que, al liberarse, liberó también a Europa.

Que bueno fuera que las actuales generaciones conociesen los pormenores de la que fue una gran gesta porque, a fin de cuentas, llegó a ser la Cruzada que forjó una Patria.

Qué bueno fuera que Mel Gibson se decidiera a darle vida por medio de ese prodigio que es el Séptimo Arte.

Solamente así se lograría encontrar la pieza que le falta al rompecabezas: Encontrar la gran similitud que existe entre aquellos inciertos tiempos de Don Pelayo y los no menos inciertos que estamos viviendo en nuestros días.

Aquella fue una invasión de moros. Esta es una invasión cultural.

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