La exposición blasfema de Abel Azona no se cierra por Navidad. A pesar de las continuas protestas de miles de ciudadanos navarros y de la ampliación de la querella de la Asociación de Abogados Cristianos contra la concejala de cultura Maider Beloki, el alcalde proetarra de Pamplona, Joseba Asiron, sigue inamovible en su decisión de mantener abierta la exposición hasta el final o hasta que hable la Justicia.

Tampoco parece haber surtido efecto la carta del defensor del pueblo de Navarra en la que pidió mediante un escrito a Joseba Asiron que el Ayuntamiento garantizase que los contenidos de las exposiciones tengan en cuenta las creencias religiosas, después de que MasLibres.org presentase una queja ante su oficina y Abogados Cristianos recogiese más de 100.000 firmas.

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Por su parte, el ‘artista’ ya ha vendido su montaje fotográfico en el que forma la palabra pederastia con más de 200 hostias consagradas robadas en misa por 285.000 euros, un dinero que donará a dos ONG de protección de la infancia, una de ellas para víctimas de abusos ‘en la cuna de la iglesia’.

Una venta que implica sólo a las fotografías, no a las más de 200 formas consagradas que Azcona robó en misas de Madrid y Pamplona y que mantiene secuestradas con el fin de utilizarlas en futuras ‘performances’. Una actitud no sólo reprobable, sino que llevó a otras personas a imitar su comportamiento en la misa de reparación que ofició el arzobispo de Pamplona.

Llegaron a robar 32 nuevas hostias que entregaron al autor de la exposición ‘Amén’, una actitud que celebró el propio Azcona en Twitter y que agradeció llamándoles ‘amor’.

Rezo del rosario frente a la exposición/ Twitter
Rezo del rosario frente a la exposición/ Twitter

Pero también se puede ver el lado bueno de las cosas, porque la reacción ciudadana de los pamploneses ha sido ejemplar. Como se ve en la imagen, cientos de persona acudieron a las puertas de la exposición para rezar el rosario, una acción que contrasta con la actitud de Azcona.

También esta profanación logró reunir a más de 4.000 personas en la misa de reparación, una ceremonia llena de humildad y amor que unió en torno a una blasfemia a miles de fieles para pedir únicamente que se devolviesen las hostias consagradas.

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