El escritor francés Georges Bernanos
El escritor francés Georges Bernanos

Este año se ha celebrado el 500 aniversario del comienzo de la reforma protestante. Durante el año ha habido actos para recordar esa fecha, y también se han publicado libros dónde se ha hablado de la figura de Lutero, así como lo que significó la reforma.

En un artículo aparecido en Infocatólica y escrito por Jorge Soley, el autor ha recuperado unos fragmentos de dos breves escritos del escritor francés. Uno de ellos se titula Un fragmento sobre Martín Lutero.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

“Bernanos consigue algo muy meritorio: penetrar en la psicología de Lutero y, al mismo tiempo, mostrarnos que la tentación a la que el monje alemán sucumbió no es algo que sólo le haya amenazado a él, sino que nos asalta a cada uno de nosotros”, escribe Jorge Soley.

Y posteriormente cita un par de frases, de joyas, como él llama del texto de Bernanos:

“Lutero y los suyos han desesperado de la Iglesia y quien desespera de la Iglesia, es curioso, termina antes o después por desesperar del hombre“.

Añade: “Yo desconfío de mi indignación, de mi rebeldía; la indignación no ha rescatado nunca a nadie, sino que probablemente ha perdido muchas almas”.

Un juicio que parece especialmente escrito para nuestros indignados tiempos, en los que la indignación se presenta como una obligación moral ineludible cuya ausencia resulta sospechosa.

Más adelante, Bernanos remacha esta idea con una apreciación demoledora en su simplicidad: “Cuando hablo del misterio de la Iglesia quiero decir que hay ciertas particularidades en la vida interior de este gran cuerpo que los creyentes y los no creyentes pueden interpretar de forma diferente, pero que son hechos de experiencia.

Es un hecho de experiencia, por ejemplo, que no se reforma nada en la Iglesia por los medios ordinarios. Quien trata de reformar la Iglesia por esos medios, por los mismos medios con los que se reforma una sociedad temporal, no sólo fracasa en su empresa, sino que acaba infaliblemente encontrándose fuera de la Iglesia”.

Estatua de Martín Lutero
Estatua de Martín Lutero / Pixabay

 

“Al contrario que Lutero, San Francisco  Se limitó a vivir el Evangelio, que es siempre nuevo, y su impacto positivo fue mucho mayor que el de cientos de reformadores”

Es lo que le ocurrió a Lutero: se indignó, creyó que sería capaz con sus fuerzas de reformar la Iglesia… y acabó fuera de ella, echando a perder su vida y la de tantos de sus seguidores. Justo lo contrario de San Francisco (que Bernanos presenta como el anti-Lutero), tan o más consciente de todas las miserias de la Iglesia, pero que ni se indignó ni se creyó con fuerzas para arreglarla. Se limitó a vivir el Evangelio, que es siempre nuevo, y su impacto positivo fue mucho mayor que el de cientos de reformadores.

En palabras de Bernanos, “la Iglesia no tiene necesidad de reformadores, sino de santos. Martin Lutero era el reformador nato”.

Un interesante análisis que viene muy bien para los tiempos que vivimos y las fechas que estos días celebramos.

Te puede interesar:

Lutero clavó un clavito, pero qué clavito clavó…

Comentarios

Comentarios