España está experimentando en los últimos tiempos una oleada de ataques laicistas prácticamente sin parangón en las últimas décadas. Unos hechos que han tenido como denominador la impunidad de los autores ante unas víctimas que tienen que aguantar cómo los atacantes imploran su derecho a la libertad de expresión.

Los casos son cada vez más numerosos pues a los que atacan a los cristianos no se les castiga y además consiguen la fama. El asalto a la capilla de la Complutense realizado por Rita Maestre y sus chicas, el Padre Nuestro blasfemo patrocinado por Colau, el robo de formas consagradas para una exposición de Abel Azcona, el ataque a la Semana Santa sevillana…La lista podría alargarse mucho más, pero estos ejemplos muestran a la perfección la situación que se vive en España.

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Ante esta situación, el catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado en la Universidad Complutense de Madrid, Rafael Palomino, ha analizado en Aceprensa algunos de estos casos y cuál sería la mejor respuesta para proteger a los cristianos de los virulentos ataques laicistas de los que están siendo víctimas.

El profesor Palomino indica que “la protección de la libertad de expresión no tiene por qué ser en modo alguno prácticamente ilimitada” tal y como lo ha señalado el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

En su opinión, también está muy desnivelado el “escenario de la discusión libre”. ¿Por qué? Este experto considera que “en Occidente la religión se etiqueta de irracional, de forma que quien ejerce la libertad de expresión desde la ‘orilla de la increencia’ está legitimado para expresarse y criticar, mientras que quien responde desde la ‘orilla creyente’ no tiene la misma legitimidad, porque habla de ‘cosas irracionales’, no puede mantener un diálogo y democrático”.

La religión se encuentra en una situación de desventaja creciente respecto de otros valores, señaladamente la orientación sexual

Y en tercer lugar cree que “el poder público ha faltado a su deber de neutralidad ideológica y religiosa, ha tomado partido por un sector en la libre discusión de ideas y de creencias. Y esto  no puede justificarse desde el derecho fundamental de libertad de expresión”.

Además Rafael Palomino da una de las claves que ha llevado al país a esta situación. “Para la mentalidad de Occidente, la religión no es un valor identitario de la misma fuerza que la raza o la lengua. Es un objetivo de quita y pon. Se encuentra en una situación de desventaja creciente respecto de otros valores, señaladamente la orientación sexual”.

Rafael Palomino, catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado
Rafael Palomino, catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado

Incluso, el catedrático señala que muchos juristas “han criticado agudamente la falta de sensibilidad de algunos tribunales europeos hacia la religión, a secas, respecto de la religión combinada con otros factores de identidad de una minoría”.

¿Qué hacer ante esta situación?

El movimiento laicista sigue escudándose en el argumento de que  lo que hacen no es ofensivo para los cristianos. Ante esto, Palomino asegura que el Derecho Penal en Europa está abandonando de manera progresiva la “criminalización de la blasfemia”.

Sin embargo, se está yendo en Europa en el reforzamiento  del “discurso del odio” porque incita “a la violencia contra las personas, en este caso por motivos religiosos”.

Palomino: «Los sentimientos religiosos deberían reconducirse a los delitos contra el honor de las personas»

Para una defensa más eficaz a través del Código Penal, Palomino habla de que los “sentimientos religiosos deberían reconducirse a los delitos contra el honor de las personas”. Por un lado, continua exponiendo, “la tesis no resultaría satisfactoria desde el momento en que lo que el Código Penal debe proteger son las personas, no las ‘ideas abstractas’ y descarnadas”.

Pero por otro lado, Palomino incide en que “en la medida en la que las ‘ideas religiosas’ son parte de la identidad, entonces aquello deja de ser una abstracción para ser una realidad personal”.

Para argumentar esta tesis cita una sentencia del Tribunal Constitucional de 1991 en el que protegía el “derecho al honor” de una superviviente del holocausto frente a las declaraciones antisemitas de León Degrelle en una publicación española. Lo curioso en este caso es que las palabras del nazi no iban expresamente dirigidas a esta mujer aunque el tribunal entendió que esta demandante de amparo tenía derecho a reestablecer su honor lesionado.

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Nacido en Madrid pero natural de Ocaña se licenció en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Sus primeras incursiones periodísticas las hizo en la prensa local y regional, hasta que llegó a la Agencia EFE. Poco después inició una nueva aventura en Libertad Digital, diario en el que aterrizó en 2008 y del que fue redactor jefe y responsable de la información religiosa. Es articulista habitual de Religión en Libertad y ha colaborado en otros medios escritos como Revista Misión o El Medio y audiovisuales como esRadio e IntereconomíaTV.