Se ha roto el periodo de clausura forzada más largo del templo y el recinto desde que en el año 2012 el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, bajo la excusa de unos trabajos de restauración, mantuviera cerrado el Valle de los Caídos por un espacio de casi siete meses.

A la basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos han vuelto los rezos de la comunidad benedictina, el sonido de las cadenas del incensario y las voces de la escolanía en la habitual misa de 11 de la mañana después de 19 días en los que el derecho fundamental a la libertad religiosa y de culto han sido cercenados por el Gobierno para realizar la exhumación traslado y entierro forzosos, contra el deseo de la familia, de los restos mortales de Francisco Franco.

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Por medio, quedan días en los que se ha impedido rezar a los monjes en la basílica incluso colocando cadenas en las puertas, el recinto ha estado tomado por agentes del instituto armado de la Guardia Civil y se han profanado un templo y una tumba. La Hospedería del Valle de los Caídos ha sufrido además pérdidas por valor de 20.000 euros, según confirman a Actuall fuentes del Valle de los Caídos.

Pero la celebración de la misa de 11 este martes no significa sino una vuelta parcial a la normalidad, pues el Gobierno, ya aviso la ministra de Justicia la misma noche de la exhumación de Franco, tiene que claro que «esto no ha hecho más que empezar».

Para lo que viene se muestra preparado Pablo Linares, presidente de la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos, quien expone a Actuall, a través del hilo telefónico, que «el trabajo realmente importante viene ahora» porque, subraya «hay una guerra declarada sin disimulo contra el Valle. Van de frente con su odio».

Y muy probablemente el siguiente paso sea la exhumación del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera. De hecho, la vicepresidenta del Gobienro Carmen Calvo ya ha apuntado que sus planes pasan por llevarlo a un lugar «mas discreto» dentro de la basílica.

Linares duda de que este segundo desentierro tenga los mismos efectos propagandísticos que pretendía el gobierno con el primero, pues los sobrinos nietos de Primo de Rivera parecen más proclives a llegar a un acuerdo previo si se llega a plantear la cuestión en términos formales.

Más adelante, se buscará sacar los restos de los caídos de ambos bandos que reposan en las criptas para finalmente desacralizar la basílica y derribar la cruz, la más grande de toda la cristiandad.

Linares explica que en este momento «tan sólo 9 familias han solicitado la exhumación de los restos de sus familiares y, de ellos, sólo en dos casos hay una acreditación fehaciente de su paradero dentro de la basílica». El resto podrían no estar dentro de la basílica.

Lo que es seguro es que existe un informe oficial, recuerda Linares, que no avala que se pueda entrar en los nichos con seguridad de identificar con claridad unos restos sin mezclarse con los otros debido a las condiciones de humedad.

Por otro lado, «hay al menos 212 familias que se oponen a que los restos de sus fallecidos sean removidos y mezclados bajo ningún concepto», recuerda Linares.

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