Imagen referencial de un policía de Armenia /Interpol.
Imagen referencial de un policía de Armenia /Interpol.

Edgar Karapetyan fue despedido de su cargo como teniente principal en la policía de Armenia a finales de 2018, después de 17 años de servicio a su país en los que había sido condecorado en varias ocasiones debido a su ejemplar desempeño del deber.

Había servido en la fuerza policial desde 2001, recibiendo varios premios. sin embargo, fue despedido por ser miembro de una iglesia evangélica. Según ADF Internacional, entidad jurídica encargada de defender a Karapetyan, le dijeron que podía conservar su trabajo si renunciaba a su fe. Pero el policía se negó y fue despedido. 

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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La Constitución de Armenia, modificada en 2005, reconoce el derecho a la libertad religiosa y de conciencia, al tiempo que afirma «la misión exclusiva de la Iglesia armenia como iglesia nacional en la vida espiritual, el desarrollo de la cultura nacional, y la preservación de la identidad nacional de los pueblos de Armenia», lo que abre la puerta a algunas discriminaciones a los miembros de otras comunidades, incluso cristianas, como es el caso de Karapetyan.

El policía decidió acudir a la Justicia, obteniendo una victoria en defensa de la libertad religiosa que incluye su incorporación al cuerpo de policía y una compensación por el periodo forzoso fuera de servicio.

Así lo ha certificado el Tribunal Administrativo de Armenia tras una consulta al Tribunal Constitucional que declaró contraria a la carta magna armenia la prohibición de pertenecer a una organización religiosa a cualquier policía.

Nadie debería verse obligado a elegir entre su profesión y su fe. Esta decisión es un paso positivo en la dirección correcta para proteger el derecho de los servidores públicos en Armenia a tener una creencia religiosa», sostiene Lidia Rieder, miembro de ADF International. 

«Despedir a alguien de su trabajo simplemente por lo que cree que es una violación de sus derechos fundamentales. El tipo de prohibición general impugnada en este caso obliga a ocultar la fe, envía el mensaje de que los creyentes deben ser objeto de sospecha cuando, tan a menudo, es la fe la que lleva a las personas a actos increíbles de servicio», añade.

«El precedente establecido en esta decisión asegura la libertad de religión para los oficiales de policía y podría tener un impacto en los servidores públicos de toda Armenia», subraya la abogada.

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