¡Buenos días, actuallers!

Se reabre el debate sobre la eutanasia en el Reino Unido. Aún están a flor de piel las emociones por los casos de los bebés Alfie Evans y Charlie Gard, y la Corte Suprema ha vuelto a emitir doctrina en otro caso. Se trata de Noel Conway, un hombre de 68 años que invoca su “derecho a morir” mientras padece una enfermedad neurodegenerativa con un pronóstico de vida de unos seis meses. La Corte Suprema se lo ha denegado. El señor Conway no puede recurrir a ningún médico para acabar con su vida. El paciente ha calificado de “bárbara” la sentencia. “Me obligan a quitarme yo mismo el respirador y morir por asfixia”, ha declarado.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

El caso es enriquecedor por varios motivos.

En primer lugar, porque centra la cuestión ética de la eutanasia en el dilema más acuciante: ¿puede una ley obligar a un médico a acabar con la vida de un paciente que desea morir? Porque de eso se trata. El debate sobre la eutanasia no versa solo sobre el supuesto derecho intangible de una persona a poner fin a su vida. Implica, sobre todo, la libertad tangible de los demás de no ejecutar esa decisión.

En segundo lugar, el caso del señor Conway esclarece (o, más bien, confunde) el criterio jurídico del Derecho británico sobre la llamada “muerte digna”. La misma Justicia que ahora niega a este paciente adulto su acceso a un suicidio asistido, es la que obligó al hospital de Liverpool a dejar morir de hambre y de sed al bebé Charlie Evans.

Si la sociedad y los medios de comunicación no tienen una brújula moral sobre la dignidad de la vida humana, ¿tenemos derecho a pedir coherencia a los legisladores y los jueces?


TU DÍA ACTUALL

Miénteme, si es por la revolución. Ya lo enseñó Lenin: “La mentira es un arma revolucionaria”. Y sus herederos en España muestran la vigencia de la lección. No te pierdas el repaso que les da Pedro Fernández Barbadillo en su columna de esta semana para Actuall.

Nuevo partido pro-vida en Irlanda. El diputado Peadar Toibin renunció al partido Sinn Fein por coherencia con sus convicciones contrarias al aborto. Descubre su nuevo partido pro-vida.

La hoja de ruta de López Obrador. Héctor Moreno analiza para Actuall la agenda del presidente electo de México.

Sanciones contra la vicepresidenta de Nicaragua. Rosario Murillo, esposa del presidente Daniel Ortega y número dos del Gobierno, ha sido objeto de una investigación del Tesoro de los Estados Unidos por “corrupción rampante, desmantelamiento de las instituciones democráticos, serios abusos a los derechos humanos y la explotación del pueblo y recursos públicos de Nicaragua para ganancia propia”.


CARTA DEL DÍA

Dos mundos

Al mundo lo mueven las ideas, y hoy en cada pequeño mundo –comunidad, país, región, continente o proto-Estado– hay dos mundos.

Uno, el mundo “progre”, el de las ideas políticamente correctas, abusivas.  Mundo cerrado, sectario, impositivo, aherrojado por grupos de poder que penalizan toda libertad fuera de su obtuso pensamiento único, de su ideología de género deshumanizadora.

Dos, el mundo de la gente libre, no sometida a lo políticamente correcto. De pensamiento abierto tanto a la naturaleza como a la tradición, la historia (de grandiosa  memoria), la cultura, la trascendencia y todo lo humano en su más genuino sentido de solidaridad, respeto, amor y servicio. Mundo de principios y valores con arraigo y fundamento, defensor de la vida, la familia y la libertad como cimientos de la sociedad. Patria, democracia y unidad como formas de asociación, convivencia, desarrollo y libertad.

El mundo “progre” progresa rápido avasallando, aplastando todo y a todos los que no aceptan sus planteamientos (no pensamientos, que no los tienen). Van a lo suyo y lo suyo es cultura de muerte, el biocidio; lo suyo es el descarte, incluido el infanticidio y la pederastia que vienen pisando fuerte para ser pronto legales, y también la eugenesia. 

Cultura de pasiones, con el insulto como arma esencial y permanente. Cultura del humanicidio, no maternidad, no familia, no compromiso ni crianza… Cultura del solo disfrute, el gusto del momento, sin responsabilidad, cargas  ni prójimo. Cultura estatalista donde Papá Estado controla todo, dirige todo, maneja todo, impone todo; los súbditos no son ciudadanos, son eso, súbditos rebaño pastando en las praderas estatales regadas con deuda pública para mayor supeditación a lobbies y proto-estados de los que dependen con servilismo, limosneo, subsidiarios de la explotación y el abuso de plutócratas desalmados que ¡¡exigen porque pagan y a callar!! 

Eso es lo «progre», cuyo culmen está en la implantación forzada y forzosa de la ideología de género –nacida ayer de mentes desnortadas y revanchistas, inventores de la pólvora incendiaria de cuerpos y espíritus pusilánimes; excrecencia del marxismo fracasado que renace en la nueva lucha, ahora de sexos, para eliminar cualquier vestigio de naturaleza, ciencia y humanismo –.

En países donde, antes y más que en España,  ha progresado tal ideología, ya vislumbran le necesidad de dar el vuelco a la situación, ellos están de vuelta, nosotros vamos resueltos a la vorágine. Experimentan ya el máximo desastre con la desorientación de nivel nacional, exacerbado en niños y adolescentes cebados en escuelas con la ideología que desquicia por la inseguridad y la indefensión confusas a que son sometidos; despojados de identidad y seguridad, justamente  lo más necesario en edades pre y adolescentes.

Los efectos de tales situaciones son, sencillamente demenciales; y alegremente a ellas nos llevan los «progres». Para ellos  todo eso es el progreso que, en aras de una supuesta reivindicación, destruyen infancia y juventud. Lo que quede será tierra quemada.

Pero puede quedar también el mundo de los libres. Libres de los fanatismos de la corrección política; libres de la cultura de muerte; libres de ideología anti-natura. Mundo que navega en la barca de la historia, que tiene memoria a largo plazo, con cultura que fluye desde unas bases judeo-cristianas con filosofía griega y derecho romano, con 25 siglos de humanismo y con apoyo en tres valores inmutables  –verdad, belleza y bondad — de los que emanan otros muchos valores cultivados por los mejores de entre los muchos pueblos y grupos que nos han traído hasta aquí.

Este mundo entiende los muchos errores y fallos que su larga historia ha tenido y, a la vez, lo fecunda y valerosa humanidad que ha producido. Consciente de su momento quiere construir, mejorar, avanzar, vivificar y re-humanizar. Se rebela y se levanta para ello contra esa corriente de muerte, de selección destructiva, de venganza y de ideas anti-natura.

Es preciso elegir, por supervivencia y por imperativo natural:

– Cultura de muerte o cultura de vida.

– Género fluctuante o sexo natural.

– Exclusión del no deseado o inclusión humana pro vida.

– Confusión institucional o educación con fundamentos.

– Progresismo o equilibrio racional.

– Sometimiento a la humillación o liberación con grandeza.

Nos lo han puesto así y nos alzamos para elegir. Una sociedad, incluso una sociedad poco civilizada, nunca debería construir  sus leyes y sus normas de convivencia  sobre la mentira, contra la naturaleza y contra la ciencia, coronándolas con la cultura de la muerte y la destrucción de su infancia y juventud.

La sociedad no puede ser una marioneta en manos del último arlequín titiritero y  la troupe de la hornada fallida.

Drociano

Felicidades a los Saturnino y los Filomeno en su onomástica. Envíame pistas de noticias, correcciones y sugerencias a brief@actuall.com. Descubre más historias en Actuall, únete a nuestra conversación en Twittery Facebook.

Que pases un buen día actuando por las buenas causas. ¡Hasta mañana!

Comentarios

Comentarios