El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez durante una sesión de control al Gobierno en el Congreso. / EFE
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez durante una sesión de control al Gobierno en el Congreso. / EFE

La Justicia española está bajo los focos. Mal asunto. José Eugenio Azpíroz publica este interesante análisis en Actuall. 

PSOE y PP han vuelto a mangonear el Consejo General del Poder Judicial, como llevan haciendo desde 1986, cuando el Gobierno de Felipe González aprobó la ley que otorga a los partidos políticos – vía Parlamento– el poder nombrar a la mayoría de los vocales del Gobierno de los jueces.  

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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La obscenidad en el reparto del botín ha llegado a tal grado, que esta vez los dos grandes partidos políticos –cada vez, menos grandes– habían anunciado quién sería el presidente del CGPJ antes incluso de que los vocales del Consejo cumplieran con el trámite de elegirlo. 

El juez Manuel Marchena, el designado por PSOE y PP, se auto-descartó en el ultimo minuto, cuando el escándalo era ya demasiado apestoso, al publicarse que un senador del PP, Ignacio Cosidó, iba pregonando por whatsapp detalles del pacto y presumía de que el PP tendrá controlada la sala del Tribunal Supremo que va a juzgar a los políticos independentistas catalanes del 1-O por rebelión y otros delitos. 

A todo este descaro, se ha sumado la destitución del abogado del Estado que iba a pedir una condena por rebelión en el juicio a los organizadores del 1-O. El Gobierno quiere que decaiga esta acusación para contentar a sus socios independentistas. Apartar al juez Marchena del caso, elevándolo a la presidencia del CGPJ, era parte del enjuague, al que se prestó el PP. 

No debe extrañar que, en todos los informes internacionales sobre el estado de la Justicia, España aparezca en los últimos lugares por la falta de independencia de los jueces que juzgan a políticos.

TU DÍA ACTUALL

Alemania, posible refugio para Asia Bibi. La organización católica alemana Missio ha anunciado que este país ha concedido a la cristiana paquistaní y a su familia el permiso de residencia. El Gobierno de Angela Merkel estaría en conversaciones con Islamabad para que Asia Bibi pueda abandonar el país.

España, madre y madrastra. Destruirla parece ser el objetivo de muchos, observa en Actuall Álex Navajas.

México, perdón a la vista. El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador anunció que perdonará a corruptos que no tengan procesos judiciales iniciados. “Sí, es un perdón. Eso es lo que se está planteando, decirle al pueblo de México: punto final, que se acabe la historia trágica, horrenda de corrupción e impunidad”, dijo el señor López Obrador a los periodistas. 

CARTA DEL DÍA

Sharia y Catecismo

Buenos días Simón Rodríguez, soy un fiel seguidor de ‘Actuall’ y he podido constatar en ocasiones algunas incorrecciones en el ‘Brief’, muchas veces corregidas por amables lectores. De hecho, el gesto de publicar esas correcciones, a la vez que otro tipo de cartas que debaten temas varios desde distintos puntos de vista, es algo que os honra como medio de comunicación y demuestra una saludable humildad a la hora de defender vuestras (nuestras) ideas. Sin renunciar a ellas ni a nuestros principios todos somos conscientes que podemos fallar en nuestra argumentación. 

El propósito de este escrito es llamar la atención sobre una frase del ‘Brief’ del 30 de octubre que me parece bastante desafortunada. 

En el contexto de la ley antiblasfemia, usted, señor Rodríguez, hace una comparación entre el catecismo y la sharia como herramientas usadas para perseguir la blasfemia. Sin entrar en la conveniencia o no de asimilar el islam con el cristianismo ni en si estoy o no de acuerdo con sus conclusiones, no se puede comparar la sharia que es un texto jurídico con base religiosa al catecismo que es la exposición de la fe católica por parte de la Iglesia, en el cual jamás aparecen ni han aparecido tipificaciones de delitos ni sanciones. 

Si se quiere comparar un texto de la Iglesia con la sharia habría que buscar en otro lado. Pero utilizar el catecismo como comparación no solo indica un desconocimiento de lo que éste es, sino que además reduce la calidad de la argumentación y la credibilidad general del artículo. 

Por eso le invito, señor Rodríguez, a asegurarse de no cometer este tipo de incorrecciones que desmerece un poco el gran trabajo que, por lo demás hace. Un saludo.

Juan Beltrán Arias

Todo bien, excepto…

Estimado amigos españoles, les escribo para felicitarles por su boletín, creo que es de magnífica calidad en cuanto a su linea editorial excepto por algo que e en días pasado encontré, que me llamo poderosamente la atención y que aún hoy encuentro inexplicable, el hecho es la aparición de dos cartas en su sección respectiva de lectores haciendo una breve pero sustanciosa apología de la figura de Andres Manuel López Obrador.

Este individuo, presidente electo de nuestra patria, es la versión 2018 de aquel nefasto [Hugo] Chávez que llevó a los hermanos venezolanos a la tragedia que hoy viven; en el caso de López Obrador, tenemos un marxista de closet, que además, acumula las “virtudes” de autoritarismo, cinismo y deshonestidad en gran escala y que con seguridad, y si no hay una asistencia especial de la Santísima Virgen de Guadalupe, llevará a nuestro pobre México a un fin muy parecido al de los sufridos hermanos venezolanos.

No entendí y no entiendo aún la publicación de lo antes mencionado, e incluso les confieso que tuve que resistirme a la tentación de darme de baja después de leerlas en su ‘Brief’ diario.

Atentamente.

Gerardo G. V.

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