Buenos días, actualler

Hoy te voy a contar algunas historias. Siéntate, mejor, que si no las conoces… y no abras mucho la boca.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

La primera historia que te traigo a nuestro desayuno habitual de los sábados es la de Karen -que es como se hace llamar ahora-, que anteriormente  era un profesor de francés que estaba casado y tenía una hija.

El ‘cambio’ de ‘género’ (castración y cambio de sus genitales para aparentar ser mujer) parece que no le satisfizo. Eso explica que  ahora, a sus 50 años, quiera ser caballo. Dice que, en realidad, siempre se ha sentido caballo.

Esto se llama ahora ‘transespecie’ y hay muchos casos. Otro reciente, es el de un joven de nacionalidad británica que quiere ser reconocido como si fuera un dálmata, un dálmata cachorro.

Uno de los más famosos casos de ‘transespecie’ -es el del veterano de la Marina estadounidense- que apareció muerto en 2012 en su casa de Las Vegas -parece que se trató de un suicidio-. Murió Dennis Avner a los 54 años, el hombre-gato, que era uno de los ‘transformistas’ más famosos del mundo a raíz de las innumerables modificaciones a las que sometió su cuerpo desde que tenía 23 años.

Todos estos seres humanos no se sienten humanos, pero sí caballos, perros, gatos, dragones, elfos, unicornios…

‘Género’ 

El género, desde el punto de vista gramatical, es la categoría inherente en sustantivos y pronombres, codificada a través de la concordancia en otras clases de palabras y que en pronombres y sustantivos animados puede expresar sexo.

Para entendernos, los sustantivos pueden ser masculinos o femeninos. Cuando el sustantivo designa seres animados, lo más habitual es que exista una forma específica para cada uno de los dos géneros gramaticales, en correspondencia con la distinción biológica de sexos, bien por el uso de desinencias o sufijos distintivos de género añadidos a una misma raíz (gato/gata) o bien por el uso de palabras de distinta raíz según el sexo del referente o heteronimia (hombre/mujer).

Vamos a hablar de lo que ahora llaman ‘género’, aunque el género en el ser humano no es nada porque los seres vivos tienen sexo (masculino o femenino).

¿Qué es la disforia de ‘género’?  ¿Y la disconformidad de ‘género’?

La disforia de ‘género’ es un diagnóstico psiquiátrico, según la American Psychiatric Association, -aunque la Organización Mundial de la Salud lo haya descartado recientemente como trastorno – prescrito a las personas que sienten una disforia o distrés significativo debido a la discordancia entre su identidad de género y su sexo biológico o asignado al nacer, con el que no se identifican ni sienten como propio.

En la políticamente correcta definición de disforia de género -sacada de la manga para contentar a los colectivos radicales LGTBI (no la mayoría de los homosexuales, lesbianas, transexuales, etc. y aquí hay para otro libro)-, se aclara que la disconformidad de género no constituye enfermedad mental en sí misma, sino que su elemento crítico es la presencia de malestar clínicamente significativo asociado a la condición de género.

Así, la disforia de ‘género’ y la disconformidad de ‘género’ son dos cosas distintas, puesto que la segunda estaría ligada a conductas que no coinciden con el comportamiento socialmente asociado al sexo biológico o al sentido, a la orientación sexual o la la mal llamada ‘identidad de género’, mientras que la primera está considerada como un diagnóstico psiquiátrico con lo que, aunque no guste, tendría como base un trastorno mental.

¿Hay otro sexo entonces?

Según el American College of Pediatricians, Colegio Estadounidense de Pediatras en ‘Gender ideology Harms Children’, “quiénes se identifican, ‘sintiéndose del sexo opuesto’ o ‘como algo intermedio’ no conforman un tercer sexo; siguen siendo hombres biológicos o mujeres biológicas

“La creencia de una persona de que es él o ella es algo que no constituye, en el mejor de los casos un signo de pensamiento confuso. Cuando un niño biológicamente sano cree que es una niña o una niña biológicamente sana cree que es un niño, existe un problema psicológico objetivo en la mente, no en el cuerpo, y debe ser tratado como tal. “Estos niños padecen disforia de género”, sostienen los pediatras americanos.

En cualquier caso, existen personas con alteraciones genéticas o malformaciones genitales. Las personas que nacen con estas mutaciones son menos del 0,2% de la población.

¿Qué podemos entender entonces por el mal llamado ‘género’ frente al sexo en el ser humano?

El ‘género’ sentido del ser humano sería la conciencia y sentimiento de uno mismo como hombre o mujer. Se trata de un concepto sociológico, psicológico e ideológico y no un concepto biológico objetivo, como es el sexo.

¿Por qué te cuento todo esto hoy?

Porque de mi compañera y periodista Inmaculada Fernández ha entrevistado para que nos acompañe hoy a la doctora Michelle Cretella, ex presidenta del Colegio Americano de Pediatras y hoy directora ejecutiva de esta prestigiosa institución, una de las voces internacionales más elocuentes y autorizadas en la defensa de los derechos de la infancia frente a determinadas injerencias políticas, sociales y médicas influidas por la ideología de género. 

La doctora  ha hablado con Actuall antes de recibir un PremioHO 2019 el próximo 19 de octubre. Cretella ha centrado su actividad en los últimos años en denunciar las “mentiras del transgenerismo” y sus consecuencias, en especial en los niños y adolescentes. 

“La ideología de género abusa de los niños”, dice.

¿Sabes que el Ayuntamiento de Nueva York ha reconocido 31 ‘géneros’ distintos y la Organización de Naciones Unidas (ONU) eleva esta cifra a 112?

Pero la realidad es que las administraciones españolas, pese a que hay legislaciones de ‘género’ en numerosas comunidades autónomas, no poseen ninguna lista en la que se recojan las diferentes identidades supuestamente reconocidas. Vamos, que hemos legislado sobre la identidad o expresión de género para la no discriminación de géneros, ¡pero no hay una lista de ‘géneros’!

¿Será porque si se publica la lista se derrumban, al menos teóricamente, todas las leyes sobre discriminación, las leyes sobre violencia de género y otras leyes similares? 

Te dejo sobre nuestra mesa del desayuno esta reflexión: ¿Sería violencia de género que una mujer, hormonándose en su tránsito a ser varón, golpeara a su pareja hembra? ¿Sería violencia de género que un varón de género fluido golpee a su pareja hembra? ¿Cómo saber si en el momento de la agresión era varón o hembra? Imagínese la de combinaciones en las que se mostraría el sinsentido. Con todo, la Ley de Violencia de Género debería ser Ley de Violencia de Sexo Masculino, ya que el número de géneros haría casi inviable su aplicación.

Vamos a desayunar. ¿Adivinas qué? El fin de semana pasado celebramos a san Miguel Arcángel y estamos en el ‘veranillo de San Miguel’, así es que te ofrezco hoy Miguelitos, que así he titulado esta columna de opinión: Miguelito quiero ser….

Miguelitos de Breda

¿Qué pasa si digo ahora que soy un gnomo en el cuerpo equivocado de una mujer, pero que en realidad todo es un miguelito. Si me dices lo contrario coartas mi libertad y me estás oprimiendo. ¿Estoy loca? Que lo diagnostique y cure un psiquiatra. ¡Ay, que no se puede hablar de curar tampoco, perdón! 

Por cierto, ¿me pagará el estado la operación para convertirme en Miguelito, pero Miguelito de Breda, que me siento pastel.

Feliz fin de semana, actualler.

PD: Me he basado para escribir este artículo en el manual que escribí para HazteOir.org titulado ‘#YoSoyFemenina. Desmontando a las feministas radicales de un tetazo. Argumentario del feminismo femenino’.

Comentarios

Comentarios

Cuenta con más de 20 años de experiencia profesional en redacción de noticias, gestión de contenidos informativos, gestión de medios de comunicación, relación con periodistas y comunicación corporativa. La mayor parte de su carrera profesional la ha desarrollado en Europa Press, donde concluyó su etapa profesional como subdirectora de Sociedad. Ha sido profesora colaboradora de la Universidad San Pablo CEU y de la Villanueva. Ha sido directora adjunta de este diario. En la actualidad, colabora con la agencia EFE y las revistas Mundo Cristiano Farmanatur y Mi Herbolario. Es licenciada en Periodismo y doctora en Ciencias de la Información por la Universidad San Pablo CEU y colabora en varias empresas y asociaciones en Comunicación Corporativa.