Si consiguiéramos mirarnos a nosotros mismos con un poco de perspectiva, un poco alejados del día a día, como hacen los historiadores, seguramente nos llevaríamos un susto.

Porque mientras andábamos ocupados en lo nuestro, nos han escacharrado el mundo. 

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El siguiente es un fragmento de un discurso que la prensa española no ha aireado mucho. Creo que contiene ideas fundamentales:

En las escuelas, en las redacciones de los medios, incluso en las salas de juntas de las empresas, existe un nuevo tipo de fascismo de extrema izquierda que exige lealtad absoluta. 

Si no hablas su idioma, acatas sus rituales, recitas sus lemas y obedeces sus mandamientos, serás censurado, desterrado, incluido en la lista negra, perseguido y castigado. 

Estas palabras forman parte del discurso que pronunció Donald Trump en el monte Rushmore, el pasado 4 de julio, día que conmemora la independencia de Estados Unidos.

Un discurso pronunciado en medio de la batalla cultural, ideológica, más importante en los países occidentales desde el fin de la Unión Soviética.

Leyendo el discurso de Trump he recordado el montón de cosas que han estado sucediendo en los últimos años, cosas que tendemos a ver aisladas. 

¿Pero qué sucede cuando las ponemos en fila? Veamos lo que nos sugieren.

1º El yihadismo fundamentalista se convierte en la forma más cruenta de terrorismo en la primera década del siglo XXI:

  • Atentados contra el World Trade Center de Nueva York y otros lugares en EE UU. 
  • Al Qaeda se convierte en referente internacional del yihadismo.
  • Guerras en Irak y Siria. 
  • Un grupo vinculado a Al Qaeda se escinde y proclama su propio califato en Siria e Irak con el nombre de Estado Islámico. 
  • Crisis migratoria en Europa, a consecuencia, entre otros factores, de la guerra en Siria.

2º Sucesivas crisis económicas dan alas a quienes cuestionan el sistema:

  • La quiebra de Lehman Brothers y el inicio de la Gran Recesión en 2008 es la excusa para la aparición de una nueva izquierda de tinte estalinista y enfrentada a la izquierda socialdemócrata imperante en la segunda mitad del siglo XX.
  • La covid 19 desemboca en una crisis económica y posterior depresión en todo el mundo, que se convierte en guerra cultural, especialmente en Estados Unidos, con graves disturbios raciales y ataques a sus símbolos principales.

3º Los valores occidentales y las naciones que los representan entran en crisis ante la ausencia de un liderazgo internacional claro (o a consecuencia de ello), emergen nuevas potencias y las instituciones internacionales parecen desmoronarse:

  • Rusia se enfrenta a la UE y EE UU (crisis de Crimea).
  • La UE se tambalea, referéndum del brexit.
  • Xi Jinping es elegido presidente de China. El PCCh reta a EE UU e impulsa la presencia de China en todo el mundo a través del comercio, una diplomacia cada vez más agresiva y unos crecientes recursos militares, para convertir su país en la potencia que pisa los talones a EE UU.

Terrorismo, crisis económicas, crisis de la unidad europea, nueva guerra fría, crisis de liderazgo occidental. Desde el año 2000, la sucesión de acontecimientos señala machaconamente hacia un cambio de paradigma

Y el resultado: riesgo de quiebra de los valores occidentales (con la democracia liberal en primer lugar) y, en consecuencia, de su prevalencia en el mundo.

Nuestro mundo no está

El mundo que creemos que estamos viviendo ya no existe

Las últimas tres décadas han alumbrado un horizonte nuevo, aunque la bruma todavía no se ha disipado y apenas vemos ese nuevo lugar en el que nos encontramos.

Donald Trump en el monte Rushmore:

Nuestra nación está siendo testigo de una campaña despiadada para borrar nuestra historia, difamar a nuestros héroes, borrar nuestros valores y adoctrinar a nuestros hijos.

Esta revolución cultural de izquierda está diseñada para derrocar a la Revolución Americana. Al hacerlo, destruirían la misma civilización que rescató a miles de millones de la pobreza, la enfermedad, la violencia y el hambre, y que llevó a la humanidad a nuevas alturas de logros, descubrimientos y progreso.

Para hacer esto posible, están decididos a derribar cada estatua, símbolo y memoria de nuestro patrimonio nacional.

Las palabras de Trump no resultan en absoluto lejanas de la realidad que estamos viviendo en España desde hace décadas:

El caos violento que hemos visto en las calles de las ciudades dirigidas por demócratas liberales, en todos los casos, es el resultado predecible de años de adoctrinamiento extremo y prejuicios en la educación, el periodismo y otras instituciones culturales.

Contra todas las leyes de la sociedad y la naturaleza, a nuestros hijos se les enseña en la escuela a odiar a su propio país y a creer que los hombres y mujeres que lo construyeron no fueron héroes, sino villanos. 

La visión radical de la historia estadounidense es una red de mentiras: se eliminan todas las perspectivas, se oscurecen todas las virtudes, se retuerce cada motivo, se distorsiona cada hecho y cada defecto se magnifica hasta que se purga la historia y se desfigura el registro más allá de todo reconocimiento. (Donald Trump en el monte Rushmore, discurso íntegro en video subtitulado en español y texto en inglés en la página de la Casa Blanca).

Quién rompió el mundo

¿Quién crees que ha escrito el siguiente párrafo?

Los editores son despedidos por publicar piezas controvertidas, los libros son retirados por supuesta falta de autenticidad, se prohíbe a los periodistas escribir de ciertos temas, los profesores son investigados por citar trabajos de literatura en clase, un investigador es despedido por divulgar estudios académicos revisados, y los jefes de las organizaciones son cesados por lo que a veces solo son errores torpes.

¿Son palabras de un derechista peligroso? ¿Tal vez algún ultracatólico radical?

Este fragmento no corresponde a ningún manifiesto de firmantes de derechas. Todo lo contrario, es una carta que 150 intelectuales progres han publicado en la revista Harper’s, una de las más antiguas del mundo, denunciando la inquisición de la izquierda:

La manera de vencer a las malas ideas es exponiendo, argumentando y convenciendo, no intentando silenciar o apartando. Rechazamos cualquier falsa elección entre justicia y libertad, que no pueden existir la una sin la otra. (150 intelectuales alertan en un manifiesto de la «censura» de la izquierda)

Entre los firmantes de esta carta se encuentran nombres emblemáticos de la izquierda como Noam Chomsky, Margaret Atwood o JK Rowling, que defienden la libertad de «discrepar de buena fe sin (enfrentar) duras consecuencias profesionales”.

Hasta Chomsky parece haberse caído del caballo de su dogmatismo maniqueo para advertir del peligro de la caza de brujas, del fundamentalismo académico, del boicot a todo lo que se menea y de los linchamientos en nombre del progreso

Naturalmente los han recibido a estacazos dialécticos, y la presión ha sido tan intensa que alguno se ha retractado a los dos días de publicarse el manifiesto. 

Prueba de que la denuncia es necesaria siquiera como gesto de independencia de criterio ante la crecida del veto que pretende cercenar todo atisbo de discrepancia o hasta de diálogo abierto. (Ignacio Camacho: La tea de Savonarola)

La situación no difiere en absoluto cuando miramos a España.

Los amantes de la Historia vivimos días apasionantes:

  1. Asistimos a una batalla singular: la denuncia de la inquisición izquierdista.
  2. Sumida en una guerra civil: la pugna entre la izquierda histórica y la nueva izquierda estalinista, nacida de la Gran Recesión de 2008 y, al menos en el caso de España, consecuencia de un sistema educativo que sustituye la excelencia y la exigencia por un igualitarismo complaciente con la mediocridad. 
  3. Que ha provocado un conflicto mundial. Incruento hasta la fecha, un conflicto que me he permitido denominar en este Brief “el mundo roto”, la quiebra de los valores occidentales. 

A ese cuestionamiento de nuestros valores en todo el mundo no es ajena la claudicación ideológica de la derecha de nuestros países. 

Y ambas, la izquierda y la derecha, las columnas políticas sobre las que se ha sostenido la democracia liberal hasta el momento, están demostrando su incapacidad para enfrentarse a las potencias (y culturas) totalitarias emergentes.

¿Estamos dispuestos a defender nuestros valores?

Gallup ha hecho una gran encuesta en 64 países, consultando a 62.398 personas, para averiguar si la gente está dispuesta a defender su modo de vida, a los suyos, sus valores, en suma, a su país.

La pregunta era muy sencilla: ¿estás dispuesto a luchar por tu país?

Los resultados son muy significativos. Estos son los países con menos ciudadanos dispuestos a defender su país en una guerra:

  • Estados Unidos 44%.
  • Francia 29%.
  • Reino Unido 27%.
  • España 21%.
  • Países Bajos 15%.

Y estos, los países con los ciudadanos más dispuestos a luchar:

  • Marruecos 94%.
  • Azerbaiyán 85%.
  • Georgia 76%.
  • India 75%.
  • Finlandia 74%.
  • Turquía 73%.
  • China 71%.
  • Rusia 59%.
  • Suecia 55%.

Más datos significativos. Ciudadanos dispuestos a luchar por su país según su religión:

  • El 79 por ciento de los musulmanes está dispuesto a luchar por su país.
  • El 51 por ciento de los católicos.
  • El 48 por ciento de los evangélicos.

Aquí puedes ver los resultados totales:

Una nota más, especialmente alarmante a tenor de la escasa atención que los Gobiernos de España prestan a nuestras fuerzas armadas:

  • En Marruecos el 94 por ciento de la población está dispuesta a tomar las armas para defenderse.
  • En España el 21 por ciento.

La siguiente cita formula una pregunta que también deberíamos hacernos los españoles (si lo prefieres, sustituye Estados Unidos por España, Padres Fundadores por transición y esclavista por franquista):

Si la tierra de los Estados Unidos ha sido robada [a los indios], si los Padres Fundadores eran sólo esclavistas y la Constitución es el producto del supremacismo blanco, entonces… ¿qué es lo que mantiene unido este proyecto de cuatro siglos de antigüedad? (Douglas Murray: Trump is taking on the historical revisionists)

Seamos honestos y respondamos con sinceridad. Y sobre todo, sin miedo.

A buen gato, buen rato 

En español recurrimos a refranes como este para recordar que enfrentarse a un ataque requiere preparar una respuesta como Dios manda.

En medio de esta confrontación general, permíteme expresarlo con claridad: o reaccionamos o nos vamos al guano. 

Y gracias a Dios, cada vez más gente lo dice en voz alta:

El populismo de izquierdas dice combatir a Trump pero sólo sigue su peor ejemplo, elevando a la enésima potencia la intimidación totalitaria y la estrategia del miedo.

La rebelión contra el fanatismo posmoderno empieza a ser una obligación ética que interpela también a las élites europeas, entre las que los debates y movimientos americanos tardan muy poco en crear tendencia. 

Se echan en falta tomas de posición en defensa del intercambio de ideas que es la base de la civilización y de la convivencia. 

Conviene que las vanguardias culturales, si es que queda algo de eso, abandonen sus prejuicios antes de que la cosa se ponga fea

Porque los savonarolas de la intransigencia ya andan por aquí blandiendo sus teas y no van a tener miramientos con nadie a la hora de encender sus hogueras. (Ignacio Camacho: La tea de Savonarola)

No es la primera vez que en este Brief recordamos este parrafito del himno nacional de nuestros vecinos:

Aux armes citoyens! (¡A las armas, ciudadanos!)

Formez vos bataillons! (¡Formad vuestros batallones!)

Marchons, marchons! (¡Marchemos, marchemos!)

Qu’un sang impur! (¡Que una sangre impura)

Abreuve nos sillons! (Riegue nuestros surcos!)

Por  cierto, ayer se cumplía el aniversario de la muerte en Valencia de Rodrigo Díaz de Vivar, en 1099. Aunque la izquierda dice que Mio Cid nunca existió…

Con vos nos iremos, Cid, por yermos y por poblados;

no os hemos de faltar mientras que salud tengamos,

y gastaremos con vos nuestras mulas y caballos

y todos nuestros dineros y los vestidos de paño,

siempre querremos serviros como leales vasallos.

Comentarios

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Jamás pensé que uno pudiera ganarse la vida hablando de la vida de los otros, así que sigo creyendo que no soy un periodista. Dicen que éste, el segundo oficio más viejo del mundo (el que estás pensando es el tercero), se ha profesionalizado. Yo me dedico a intentar disimularlo. Este es mi blog http://mvidalsantos.tumblr.com/