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¿De verdad el vencedor de la moción de censura ha sido Pablo Casado?

Así empezaba ayer Juan Carlos Girauta su página de los sábados en ABC.

Pocos, muy pocos desde los medios supuestamente de derechas se han atrevido a hacer esta pregunta. Y mira que es necesaria.

Bienvenido a La Pregunta. Hoy declararemos la guerra al francés. 

Y bienvenido a la palabra epitafio de tantos políticos: el centro.

Empezamos.

¿A qué se refieren cuando hablan de centrismo? 

Cada vez que alguien ha apelado a tal etiqueta ha terminado despeñándose.

¿Recuerdas al oportunista, digo, al centrista Manuel Valls? Ese señor ora español españolísimo, ora francés, ora catalán.

Salió escopeteado de la política francesa tras su clamoroso fracaso. Y pasó a pavonearse por la vida política de nuestro país presumiendo de ser el primer español del reino, enredando en Ciudadanos y fastidiando a Albert Rivera. 

Pero tampoco se ha comido un colín político por aquí. 

De modo que ahora, oh là là… 

Bueno, pues eso es el centrismo. Nada por aquí y nada por allá… para poder pillar de aquí y allá.

Ese es el territorio que ahora se disputan Ciudadanos y el Partido Popular.

Ejemplo. Aquí, Arrimadas corriendo en modo genuflexión, no vaya a ser que se le adelante Casado.

Pero llegue quien llegue el primero a los pies del maniquí de Moncloa, me temo que el resultado será el mismo: 

Ciudadanos ya intentó «desplazarse a la izquierda» por el procedimiento de marcar distancias simbólicas con Vox («¡No nos reuniremos con Vox para formar gobiernos autonómicos!») y el resultado está a la vista: Ciudadanos terminó por hundirse sin quitar un solo voto al PSOE. (Luis del Pino en Twitter)

Llegó la hora

Llegó la hora de hacerse mayor. Esa es la impresión que me deja la moción de censura del jueves pasado. Y no soy el único:

La ruptura perfectamente escenificada por Casado entre Vox y el PP aclara muchas cosas. Entre ellas, no es la menos importante el haber convertido a Vox, en unos minutos, en un partido de gobierno.

Ahora Vox está situado en un lugar distinto: en abierta competencia con el PP y, por tanto, en abierta competencia por gobernar. 

Algunos instrumentos –las redes sociales, los chistes, las bromas, los desahogos– seguirán teniendo un cierto grado de utilidad, pero cobran una nueva dimensión, muy distinta de la que tenían. Ya no sirve hablar sólo al núcleo duro, ni a los propios votantes. (José María Marco: Vox. La nueva posición)

Convertirse en la única oposición frontal a la izquierda y al centrismo pepero casadista tiene un precio, así que toca empezar a pagar:

Ahora, Vox sí tiene oposición. Y no pasa nada. Es sano. En algún momento tenía Vox que hacerse adulto y salir de esa zona de confort del que no tiene nada que perder, sólo votos que ganar. 

Estratégicamente, el movimiento de Casado es muy bueno para la derecha. Amplía su terreno electoral. Ocupa más espacio. Se reparte áreas de influencia con Vox. 

No nos dejemos llevar por el juego de apariencias de la política. Ahora, Vox es el dueño y señor del espacio electoral que siempre había deseado. ¿No es eso lo que querían? (Cristian Campos en Twitter)

De entre las muchas páginas de análisis sobre la moción de censura aparecidas en las últimas 36 horas, la más elegante (entiéndeme, intelectualmente elegante) es la del editorialista de NavarraConfidencial.com:

El mensaje de fondo de Casado, bajo la agresividad aparente, fue: de aquí en adelante, ya no voy a disputarle el espacio ni los votos a VOX. A partir de ahora, voy a renunciar al voto más conservador, más libertario o más combativo y me voy a dedicar a buscar el voto en un espacio mucho más hacia el centro.

El PP escenifica el conflicto con VOX, abandona ese campo de batalla, da por perdidos los votos que le ha quitado VOX y se gira hacia el centro para tratar de ocupar todo ese espacio electoral que existe entre el PSOE y VOX. (Ayer fue un día estupendo para el centro-derecha)

El discurso de Casado en la segunda jornada de la sesión de investidura cobra así una importancia trascendental, según este analista:

Se produjo una gran victoria para VOX. O sea, fue el día en que el PP, bajo la apariencia de decir lo malo que es Abascal, en el fondo reconoció que no puede disputar los votos que tiene VOX y que abandona esa batalla dándola por perdida y cediendo todo ese terreno. (Ayer fue un día estupendo para el centro-derecha)

Hete pues aquí que desde el jueves, el problema de verdad lo tienen el Partido Popular y también Ciudadanos, al que Casado se quiere merendar. Con lo que volvemos al principio, a lo del epitafio del político centrista.

La España humillada que mandará al paro al PP

Alejados del terreno pringoso del centrismo, emergen con más fuerza que nunca los actores políticos alumbrados por el virulento discurso de Casado. Girauta lo narra muy certeramente:

Lejos de ser un fenómeno pasajero, Vox se acaba de consolidar, gracias a Casado, como la opción de la España humillada y ofendida, la escarnecida por cómo es o por lo que se supone que quiere hacer (olvidando lo que efectivamente hace, que es dejar gobernar al PP y Ciudadanos). 

Una España que generalmente llega caricaturizada pese a ser la tercera opción política nacional. 

Gente que no se calla ante el articuladísimo (y vacuo) discurso de la izquierda que PP y Cs renunciaron a combatir. 

Es fácil burlarse de ellos; aún carecen de un discurso propio lo bastante poderoso y sutil. Pero ese discurso lo aprenderán, y en cuanto los diputados del PP hayan acabado de reírse tendrán que abandonar sus escaños en favor de los humillados. (Juan Carlos Girauta: Caín)

Pero no nos engañemos. En la prensa de derechas (pongamos que hablo de ABC), Girauta es ahora la excepción. Y veremos lo que dura.

Porque la prensa de derechas ha iniciado ya la campaña que, teledirigida por el PP, se propone exterminar a Abascal, a todos los dirigentes de Vox y a su partido.

El procedimiento es el de siempre, el mismo que utilizaron, por ejemplo, contra María San Gil. El mismo que utilizó el PSOE contra Nicolás Redondo Terreros.

El cambio de estrategia ha sido instantáneo: de ignorar al rival y no darle cobertura han pasado a difamarlo. De criticar sus propuestas políticas, a atacar la vida personal de quien las propone. Ha empezado la guerra.

La guerra del francés

Si después de esta semana política apasionante y bastante vertiginosa lo ves todo negro, la buena noticia es que no te tienes que conformar, no tienes que instalarte en el derrotismo. Porque España tiene solución. ¡Vaya si la tiene!

Pero has de hacer algo para acelerar la solución: tienes que reaccionar

¿Cómo? Te propongo dos maneras de hacerlo.

La primera, recordar las lecciones de la Historia. “Maestra de la vida”, creo que la llamaba Cicerón. Así que… ¡vamos a por el francés!

Me llamó la atención que la moción de censura fuera presentada por un catalán, Ignacio Garriga, y un vasco, Santiago Abascal. Y es que el más patriota no es el que nace aquí o allá, sino el que lleva más tiempo luchando contra el lado oscuro.

Te presento a otro paisano de Garriga, Isidro Llusá Casanovas:

En el verano de 1808 Isidro y sus escasos compañeros plantaron cara al francés, abrumadoramente superior en número, armamento y conocimientos militares, y le derrotaron.

Porque en ningún lugar está escrito que la superioridad del rival sea obstáculo para derrotarle.

Lo supo el tambor del Bruc, como siglos antes lo supieron los nautas helenos en Salamina frente al persa.

Los generales napoleónicos Schwartz y Chabran tenían más conocimientos estratégicos y tácticos, más y mejor armamento y sus fuerzas doblaban a las españolas, formadas mayoritariamente por civiles a los que movía más la razón y el sentimiento que el arte de la guerra.

Ganaron. Derrotamos al francés en el Bruc y en toda España. 

No hay enemigo grande, solo pueblos cobardes. O peor, indecisos.

Segundo procedimiento para ganar esta guerra: imitar a Isidro, el tamborilero. Pudo haberse quedado en casa y no le habría sucedido nada. 

Salvo que su país hoy hablaría francés…

Isidro no pensó en su debilidad y sus carencias frente a enemigo tan poderoso. Solo pensó que aquello en lo que creía valía la pena. Y se movilizó.

Salió de casa, cogió el tambor de la cofradía y corrió al monte buscando a su enemigo.

Y no venció por tener más fuerza, sino por creer en principios más sólidos.

En cuanto a la respuesta a la pregunta que al principio se hacía Girauta, progres de todos los partidos, ¿estáis seguros de que el vencedor de la moción de censura fue Pablo Casado?

Esta la respuesta: 

Lo de Casado fue una decisión estratégica. Quien le orientara hacia ella le ha empujado al suicidio político.

¡Feliz domingo!

Comentarios

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Jamás pensé que uno pudiera ganarse la vida hablando de la vida de los otros, así que sigo creyendo que no soy un periodista. Dicen que éste, el segundo oficio más viejo del mundo (el que estás pensando es el tercero), se ha profesionalizado. Yo me dedico a intentar disimularlo. Este es mi blog http://mvidalsantos.tumblr.com/