9 de julio de 2019, Santa Verónica Giuliani, Nicolas Pieck y 18 compañeros, Santos, San Francisco Fogolla

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Quien conoce la Historia sabe bien que no son de fiar ni los comunistas ni tampoco de los que acaban de llegar de semejante lugar. Mira esta noticia: China espía a los turistas que visitan el país. Lo hace a través de los teléfonos móviles de los propios turistas.

Sí, vale, los chinos parecen muy modernos, muy capitalistas, todo lo que quieras, pero el PC es allí el amo y aun en el caso de que pasado mañana fuera ilegalizado y desapareciera, tendrían que pasar muchos años hasta que su ponzoña fuera exterminada. Porque la ponzoña comunista tarda generaciones en diluirse.

Mira lo que pasa en Rusia. Ya no es la URSS, pero se diría que sus actuales dirigentes tienen poco que envidiar al pasado. Al fin y al cabo proceden del mismo sitio. Putin, en concreto, del KGB. Ya me contarás. 

Periodistas de The New York Times (EE UU), Süddeutsche Zeitung (Alemania) y The Guardian (Reino Unido), han desvelado este nuevo caso de espionaje, práctica tan querida por el comunismo junto a la delación, íntimamente ligada a aquel. La investigación ha sacado a la luz cómo el PC chino instala una aplicación para espiar los smartphones de los turistas.

El procedimiento es bastante comunista, es decir, nada sutil: cuando el turista llega a la aduana la policía le pide su móvil y sin que el viajero lo sepa, le instala una aplicación que registrará y rastreará todo lo que haga.

La app controla los archivos de audio y video del teléfono y se queda con los datos personales del turista, sus mensajes de texto y su lista de contactos (China Snares Tourists’ Phones in Surveillance Dragnet by Adding Secret App).

Democracias liberales frente a dictaduras capitalistas

1989 es el año elegido por la mayoría de los especialistas para marcar el fin de la guerra fría. Y a partir de esa fecha se dispararon todas las hipótesis y empezaron a abundar los profetas.

De la noche a la mañana, los dos colosos mundiales hasta hacía un instante enfrentados a muerte, acordaban la llegada de la convivencia internacional y la URSS se convertía a la democracia y se volvía a llamar Rusia. Había llegado la paz universal.

Robert Kagan, asesor del héroe republicano, candidato a la presidencia, John McCain, publicaba un libro de referencia francamente interesante, El retorno de la Historia y el fin de los sueños, en el que señalaba que, aun admitiendo la existencia de tensiones entre las dos grandes potencias, al mundo le había llegado la hora de la colaboración, la convergencia de intereses y el entendimiento, sobre las bases de una suerte de democracia universal. La lucha por la hegemonía pasaba a partir de entonces a librarse entre las democracias y las autocracias.

Pero las cosas no han sucedido exactamente de ese modo. Por el contrario, han surgido nuevas potencias muy alejadas de la democracia y profundamente reaccionarias. Y junto a la expansión del islamismo en sus formas más radicales, esta nueva situación geopolítica vuelve a amenazar las libertades propias de la democracia liberal. 

El exnuncio del Vaticano en España, Monseñor Renzo Fratini, ha hablado estos días en una entrevista de “democraturas”, regímenes políticos que son “democracias desde el punto de vista formal con sistemas políticos crecientemente autoritarios”. 

La Rusia de Putin es el primer ejemplo de democratura nacida del marxismo más genuino. Tiranos de toda la vida festejando su disfraz de demócrata.

James Stavridis es excomandante supremo de las fuerzas de la OTAN y almirante de la Armada de los EE UU: 

“China y Rusia a medida que convergen se convierten en una verdadera amenaza global (…) Posiblemente resulte en un bloque unificado que domine el continente euroasiático, podría ser la tendencia geopolítica más importante del siglo XXI.

China es un poder global en ascenso y tiene una vasta población. Rusia tiene problemas económicos y una población en declive, pero posee madera, agua, minerales, oro, petróleo y gas natural en abundancia. Ambos comparten una enorme frontera. Y los dos son estados resueltamente autoritarios con un partido único y un solo gobernante en la práctica.

Sobre todo, comparten una antipatía por Occidente en general, con sus molestos esfuerzos por difundir la democracia y los derechos humanos, y el desdén por los Estados Unidos en particular.

A medida que Europa continúa siendo separada por varias fuerzas: Brexit al norte, italiano descontento con la Unión Europea en el sur (…) la capacidad del continente para asociarse cohesivamente con los Estados Unidos disminuye (…) Tal debilidad aumenta el valor de la asociación chino-rusa a los ojos de los dos participantes.” (China and Russia Want to Control the ‘World Island’)

China en el mayor socio comercial de Rusia. El país de Mao está permitiendo a Putin superar las dificultades impuestas por los aranceles de EE UU. Así que Moscú ha dispuesto la alfombra roja para Huawei, que desarrollará su 5G en la antigua URSS.

De la importancia geoestratégica de la relación Rusia-China da idea el número de encuentros que han celebrado los presidentes de ambos países: 33. La última visita a Moscú del presidente chino estaba formada por una comitiva de mil personas.

La expansión china apabulla África y empieza a inundar Europa con la creación de la nueva “Franja Económica de la Ruta de la Seda”, que ya tiene terminales por férreas y marítimas en España:

“Bajo el principio de cooperación en materia política, económica y comercial, la iniciativa constituye una importante herramienta del Ejecutivo chino para publicitar, canalizar, focalizar y ordenar su creciente influencia a escala global.

Se trata, por tanto, más de una estrategia global y genérica que de un programa marcado y delimitado, pues se amplía y reconfigura constantemente para adaptarse a las necesidades del momento y del futuro y abarca múltiples mercados, proyectos, ideas e inversiones con una clara vocación económica pero también geoestratégica.

Supone entre otras cosas un cambio de equilibrio de poderes entre Oriente y Occidente.” (The Belt and Road Initiative: geoestrategia china)

Las grandes compañías chinas ya operan en España y lo hacen para competir con las empresas occidentales. La última novedad procede de AliExpress, que ya ha abierto sus puertas a los comerciantes españoles.

Mientras tanto nuestros políticos (o mejor, algunos de ellos) siguen dando muestras de una aterradora falta de formación elemental.

La cita

Paul Anka:

“Ama tu país, pero no confíes en quien lo maneja.”

Y la imagen

El Roto:

¿Se acerca la fecha de tus vacaciones, actualler? Si es así, enhorabuena. Si no, te deseo una buena dosis de paciencia. Aunque de esto último andamos bastante necesitados todos, los “vacacionables” y los estoicos. 

En todo caso, viva España en libertad y abajo las cosas como esta:

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