Inés Arrimadas.
Inés Arrimadas.

Tres por el precio de una:

  • Blanquear a Pedro Sánchez. 
  • Blanquear a Esquerra Republicana de Catalunya.
  • Blanquear a Bildu.

No está mal para empezar. Arrimadas convierte a Ciudadanos en la tintorería de la política basura, la que forman PSOE + podemitas + secesionistas + terroristas.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

Suscríbete a Actuall y así no caerás nunca en la tentación.

Suscríbete ahora

¿No debería marcharse ya a casa la blanqueadora?

Juan Carlos Girauta llama a su expartido “la gestoría”, el lugar donde administran el acceso a cargos pagados con dinero público

Ciudadanos se ha convertido en un felpudo. Arrimadas es el felpudo de la izquierda.

Blanquea el sanchismo y el secesionismo y a cambio, buen rollito con el poder y a disfrutar de las migajas. Migajas.

“Desde los tiempos de Rivera, Cs tiene un problema con sus votantes. O no le gustan o no los conoce bien, o ambas cosas, y se pasa el tiempo tratando de captar a otros…que no le votan.” (Ignacio Camacho: Cs y el unicornio rosa)

J.M. Nieto en ABC (11.3.21)

Uno de los tres o cuatro referentes de Ciudadanos, aquellos que convertían el partido en una opción digna de ser votada, se refiere hoy a su antigua formación como “navajero político”:

“Bajo la excusa de la pandemia y el manto buenista de ‘la mano tendida’, tragó con las arbitrariedades sin cuento de un estado de excepcionalidad que amordazaba al Parlamento, ninguneaba al Rey, convertía los medios públicos en aparatos de burda propaganda y pervertía los plazos del estado de alarma para sustraer al Gobierno de cualquier control. 

Tan servil se mostró la gestoría ante el presidente Sánchez que este pudo permitirse toda suerte de desprecios, sin que se alterase un ápice la demencial estrategia del ‘aquí nos tiene para lo que haga falta’.” (Juan Carlos Girauta: El mismísimo centro de la nada)

Los “piropos” vienen de todas partes. Refiriéndose a ese extraño personaje que Ciudadanos tenía en Madrid, Ignacio Aguado, Cayetana Álvarez de Toledo ya ni le menciona por su nombre, se limita a señalarle como “este chico de Ciudadanos”.

El bloque zombi

Pero en el interesante episodio político de esta semana han participado más actores. Y uno de los más destacados, o al menos de los que han salido más tocados, es Pablo Casado, al que algún analista sitúa ya en un bloque zombi:

“En las elecciones catalanas del pasado 14 de febrero, dos líderes de la derecha se transformaron en zombis. Inés Arrimadas y Pablo Casado. 

Lo que este miércoles ocurrió en Murcia, Madrid y Castilla y León es la consecuencia frustrada y frustrante de un bloque de partidos incoherente, con tendencias fratricidas y ausente de liderazgo.

Abascal tiene algún futuro, pero ¿lo tienen Arrimadas y Casado? Más bien no.” (José Antonio Zarzalejos: Sánchez salta la banca)

Si a Ayuso le sale bien la jugada, malo para Casado, que tendrá que cambiar por enésima vez lo que ZP llamaba talante (eso que los mediocres entienden por estrategia), y habrá de pedir perdón por los insultos a Abascal en el Congreso durante la moción de censura.

Si a Ayuso le sale mal la jugada, malo para Casado, que ha unido su destino al de la presidenta madrileña.

Y pase lo que pase, ¿seguirá Casado liderando el PP? ¿Seguirá al frente de un partido dividido, con los ayusos por un lado y los feijoes por otro?

El Partido Popular no lo tiene mal, sino lo siguiente. Y quien mejor lo ha descrito ha sido el servidor mediático del hacedor monclovita de mociones de censura: El País

Tratando de no partirse de risa, el periódico del régimen ponía esta semana negro sobre blanco el hecho de que “Casado une su destino a Ayuso y se arriesga a perder el centro o perder Madrid”:

“El líder del PP asumió, por primera vez desde que decidió abrazar una estrategia de moderación y centrismo, el relato de más confrontación de Isabel Díaz Ayuso, que representa al PP más radical y escorado hacia Vox. La disyuntiva es “socialismo o libertad”, proclamó la presidenta madrileña.

Casado hizo también suyas esas mismas palabras, poniendo de relieve que su destino está unido al de la líder madrileña. Ayuso desbarata su estrategia de moderación y le obliga a reconsiderar su relación con la formación de Santiago Abascal.” (Elsa García de Blas: Casado une su destino a Ayuso y se arriesga a perder el centro o perder Madrid)

El partido del crimen de Estado

En la acera de enfrente no es en absoluto mejor el panorama, con el PSOE y su muñidor de mociones de censura.

La única razón por la que aún se llama al Psoe partido de Estado debe de ser por el crimen de Estado”, sentencia Arcadi Espada:

“Un partido como el que el Psoe cree ser y como incluso creen que es algunos de sus votantes menos cínicos no desguaza en medio de la brutal crisis española los gobiernos de varias autonomías, en cuyas manos ha dejado, irresponsablemente, el manejo de la situación sanitaria.

El escándalo español es el Psoe, la organización en su totalidad gelatinosa, y lo es mucho más allá de sus anécdotas: un partido que lleva 142 años corrompiendo la vida política y cuya máxima e insólita virtud ha sido convencer a los españoles de que son como él.” (Arcadi Espada: Sostenida vocación de sevicia)

Esta semana el régimen ha castigado a la nación (otra vez) con varias medidas destructoras. Entre las más repugnantes, la relativa a la inexistencia de terroristas. Como todo el mundo sabe, las víctimas del terrorismo fueron asesinadas por el viento. Y ETA es un invento de la ultraderecha.

¡Gracias, Francisco José Alzaraz, por su intervención en el Congreso de los Diputados!

Por si todo ello no bastara, coincidiendo con el homenaje a las víctimas del 11-M se conoció que el ministro de Interior concedió el tercer grado a Antonio Toro, el conseguidor de los explosivos de aquella masacre. 

También esta semana hemos sido castigados por el PSOE con su votación a favor de algunas de las medidas propuestas por Podemos y Bildu para que el español deje de ser la lengua hablada por los españoles.

Los vividores autonómicos del dinero público se disponen a hacer caja con la promoción de dialectos locales como el bable, el aragonés o el leonés. Ya deben estar pensando en academias de la lengua, cátedras en universidades públicas, editoriales, libros, exposiciones reivindicativas, el día del bable, etc., etc., etc.

Y los vampiros que viven de la fabulación de los “países catalanes” se frotan las manos: sus cadenas de televisión podrán verse en todo el territorio nacional. Más inversiones en todo aquello que no crea riqueza sino clientelismo, más cadenas de televisión públicas.

“Es un paso más a algo que de facto están haciendo los nacionalistas etnolingüísticos catalanes y vascos: que es colonizar Baleares, Comunidad Valenciana y Navarra y consolidar su imperialismo lingüístico.

Los medios de comunicación autonómica tienen, por ley un ámbito, autonómica, de tal forma que la televisión andaluza o madrileña no deberían verse fuera de Andalucía o Madrid. 

Los nacionalistas pretenden anular estas leyes para obtener ventaja competitiva, con excusa de unidad lingüística, mientras niegan a las televisiones autonómicas que emiten en castellano, y para fortalecer el carácter nacionalista e independentista de los llamados Países Catalanes.” (El PSOE apoya parte de la polémica propuesta de Bildu y Podemos que quiere hundir el castellano)

Frente a esta sucesión de barbaridades, los ciudadanos son los grandes perdedores, Y también la democracia. Y luego los que la deterioran se sorprenden de que el ciudadano desconfíe cada vez más de ellos, los supuestos puntales del sistema:

“En esta enésima semana negra de la democracia, los Sánchez, Casado, Arrimadas y sus respectivos cipayos y pregoneros andan mucho más ocupados atizándose navajazos —preferiblemente por la espalda— que en dedicar unos minutos a las cuestiones esenciales de la nación.

Las fuerzas centrales calcinan la centralidad, los presuntamente sistémicos quebrantan el sistema y los partidos de gobierno —presuntuosamente llamados ‘de Estado’— rompen gobiernos y patean al Estado. 

Los más corrosivos agentes de la inestabilidad, la polarización sectaria y el deterioro institucional no se llaman Iglesias, Abascal, Otegi o Junqueras: se llaman PSOE, PP y Ciudadanos.

Esta semana, hemos ingerido una dosis concentrada de este veneno político que se está cargando el país.” (Ignacio Varela: El suicidio español: cuando los partidos del sistema sabotean el sistema)

Y como siempre en la historia de España, quien la deteriora es la izquierda:

“Normalizadas las mociones de censura como puerta B de acceso al poder para la izquierda cuando el resultado en las elecciones no le ha sido favorable, ¿quién confiará a partir de ahora la estabilidad de futuros gobiernos de coalición?

De momento, la vicepresidenta Carmen Calvo ya ha pedido al PP que ‘se acostumbre’ a las mociones de censura. El PSOE de Pedro Sánchez ha hecho de la excepcionalidad costumbre. Veremos a qué tipo de democracia conduce eso.” (Cristian Campos: Ayuso aprovecha el error de cálculo de Arrimadas)

Mientras tanto cien mil muertos; ruina económica; la Seguridad Social cierra 2020 con un déficit de 20.000 millones de euros; el PIB caerá por encima del 11 por ciento; solo en los ERTE el Gobierno está gastando más de 6.500 millones de euros al mes, pero las empresas siguen cerrando. Y España debe ya 122.439 millones de euros, un nivel de deuda que supone el 117,1 por ciento del PIB, la cifra más alta de los últimos 118 años.

¿Hasta cuándo vamos a aguantar, {{lead.First Name:default=actualler}}?

Comentarios

Comentarios

Jamás pensé que uno pudiera ganarse la vida hablando de la vida de los otros, así que sigo creyendo que no soy un periodista. Dicen que éste, el segundo oficio más viejo del mundo (el que estás pensando es el tercero), se ha profesionalizado. Yo me dedico a intentar disimularlo. Este es mi blog http://mvidalsantos.tumblr.com/