Lo primero, el santo. Luego ya entramos en materia de virus, bichos, marlaskas y jorgesjavieres. Permíteme.

Si andas por La Orotava, o Villafranca de Córdoba, o El Ejido, o Madrid… ¡muy feliz día de San Isidro!

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Pedazo de santo de cuerpo incorrupto y pedazo de historia la suya. 

Y la de ellos, los de la memoria histórica. Así lo contó La Vanguardia el 16 de abril de 1939:

En los días tormentosos de abril de 1936, el Cabildo de la catedral acordó, para evitar la profanación, esconder el cuerpo precioso de san Isidro labrador, en lugar seguro, y se juramentaron solemnemente para no revelarlo, ni aunque padeciesen martirio.

Los rojos, en ese tiempo, buscaron con todo interés el cuerpo de san Isidro, por todos los lugares, rincones y suelos; rompieron los ladrillos y destrozaron grandes trozos de pared, levantaron el suelo de la iglesia y volaron con dinamita bloques de tierra y muros. (San Isidro, a salvo)

Ahora que la ministra Celaá no sabe qué hacer con los niños y la educación, estaría bien que alguien con sentido común y respeto al pasado, o sea, a la verdad histórica, aprovechara algún rato para contarles a los más jóvenes esta historia:

Ni aunque padeciesen martirio: los canónigos de San Isidro se comprometieron a no revelar el lugar donde se guardaban los restos mortales del santo, aun a costa de los más graves padecimientos. 

El Madrid de aquellos años fue testigo de cómo muchos sacerdotes, religiosos y seglares dieron buena prueba de su fe. Es el caso de don Timoteo Rojo Horcajo, canónigo archivero de la catedral de Madrid. 

Don Timoteo fue uno de los que escondieron las reliquias de san Isidro y de santa María de la Cabeza. «Guardó fielmente el secreto, aun a costa de la vida». 

En la checa de Porlier, en la que estuvo preso, le interrogaron y torturaron para averiguar dónde estaban escondidas las reliquias. Fue asesinado en Paracuellos, un día indeterminado de 1936. (San Isidro, a salvo)

El paso de los muy demócratas republicanos por la Colegiata de San Isidro se aprecia en estas dos imágenes:

San Isidro, ruega por nosotros.

Los sueños de Marlaska

Los sueños de Marlaska para España. Verás. Te presento a Miguel Ángel Quintana Paz. Quizá le conozcas ya, estoy seguro de que se va a hacer muy popular, a pesar de que es un filósofo

Es profesor de Ética y Política en la Universidad Europea Miguel de Cervantes. Con semejante bagaje (ahora se dice “mochila”, vete tú a saber por qué este afán de parecer todos muy excursionistas)… vaya, ya me he vuelto a perder.

Retomo. Con semejante bagaje, el de sesudo pensador y profesor de Ética, no cabría augurarle una popularidad abrumadora, pero en cuanto le leas un poco te darás cuenta de las posibilidades que tiene el filósofo Quintana Paz:

Los españoles somos el pueblo que más rigurosamente hemos acatado el confinamiento. Es curioso, pues también estamos en el podio de mayor número de muertos en relación a su población. Sabía que el ser humano era sumiso, pero ignoraba que en España estuviésemos a la cabeza.

[El pensamiento más extraño que me ha asaltado estos días es] que los españoles íbamos a rebelarnos contra este Gobierno de incompetentes, con tics autoritarios, que nos guía. Está claro que es un pensamiento absolutamente desconectado de la realidad.

No seamos injustos con Jorge Javier Vázquez. Cuando se quejó de que sus tertulianos critiquen al Gobierno, reflejó perfectamente la doctrina Marlaska, según la cual la guardia civil debía tenernos a todos los ciudadanos vigiladitos estos días, por si creábamos un clima adverso a nuestros gobernantes.

Cuando Jorge Javier Vázquez añadió “¡Este es un programa de rojos y maricones!” tampoco estoy seguro de que se alejara demasiado de los sueños de Marlaska para España. («Para manejarnos, Sánchez nos atemoriza e Iglesias nos engatusa con esperanzas”)

Esto de los filósofos provocadores y un tanto lenguaraces es muy de Francia. Aquí, entre nosotros, por desgracia no abundan los pensadores dicharacheros y metomentodo, tan útiles para espabilar a la ciudadanía

Aquí somos más de opinadores con título de opinador (los que firman las columnas en el papel) y opinadores espectáculo (los frecuentadores de televisiones). Y luego tenemos a los Jorge Javier.

Jorge Javier y la prensa letrina, digo, la prensa gubernamental… todo un mundo progresista.

La doctrina Marlaska

Cuesta recordar que el ministro de Interior es un juez

Él ha conseguido olvidarlo por completo.

A policías, guardias civiles y militares: cuidado ahí fuera. No debes obedecer las órdenes ilegales.

Sentencia del Pleno de la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo:

El sistema legalmente establecido obliga al no cumplimiento de una orden que constituya delito o infrinja el ordenamiento jurídico.

No caben en nuestro ordenamiento jurídico mandatos antijurídicos obligatorios, entendiendo por ello cualquier mandato que vaya contra la Ley o el Derecho.

No existe un deber de obediencia debida en el que el que obedece debe cumplir todo lo ordenado, siendo irresponsable por lo que realice.

El sistema que se sigue es el de la obediencia legal, esto es, hay obligación de obedecer al superior en relación con toda orden que se encuentre de acuerdo con el ordenamiento jurídico y, correlativamente, hay obligación de desobedecer toda orden contraria al ordenamiento jurídico. (El Supremo determina que militares y guardias civiles están obligados a desobedecer órdenes ilegales)

Cuidado ahí fuera: 

  • No es delito salir a la calle con un cartel o una pancarta contra el Gobierno.
  • No es delito andar por la calle con una bandera española, o trescientas, o las que me dé la gana.
  • No es delito gritar “Sánchez lárgate”, o “Gobierno dimisión”.

Mucho cuidado. Cuidado con las órdenes que recibes.

Si preguntas, te insulto

Como sabrás, Juan Roig, presidente de Mercadona, o Amancio Ortega, de Inditex, están haciendo muy cuantiosas donaciones para combatir la epidemia, además de ofrecer a sus miles de empleados grandes beneficios laborales y económicos para poder combatir mejor la crisis que estamos viviendo. 

Y también lo están haciendo muchas empresas grandes y pequeñas y muchos ciudadanos anónimos, que apoyan con sus donativos las múltiples formas de combatir la epidemia.

Esa oleada inmensa de solidaridad es una de las pocas cosas buenas que ha traído el virus.

Pero en todo hay excepciones y en todas partes, miserables.  

Le preguntaron a la portavoz del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, si los miembros del Gobierno pensaban hacer algún sacrificio recortando sus sueldos para contribuir a paliar la crisis que, según dice la misma portavoz, tanto preocupa el Ejecutivo.

Ya sabes la respuesta: pedir que los ministros de Sánchez&Podemos, el Gobierno más caro de la democracia, tengan un gesto de solidaridad con las víctimas del virus es, según los susodichos, hacer populismo

Curiosa costumbre de nuestra izquierda, la de responder a una pregunta con un insulto.

Una espuma larga de presagio comienza a vetear el horizonte. Tarde o temprano alcanzará la orilla como una ola gigante y cogerá al Gobierno jugando con el cubito, la pala y los expertos.

El Fraudillo de España largando naderías por los codos o imitando a Kennedy con posados de hace sesenta años. Con el martillito y con la hoz de papel de plata se entretendrá el petit Garzón mientras sus colegas corretean por el efímero sueño del poder.

Debemos compadecer a los ministros de Viva la Gente y al puñado de vicepresidentes; la ola gigante los arrastrará por las salas del Supremo con la fuerza invisible de miles de muertos cuyas familias ya se organizan, con la memoria furiosa de los ancianos a cuyas residencias solo llegaron morfina y olvido.

En la vía judicial se dirimirá todo al final, lo fúnebre y los dos millones de multas ilegales.

Asombra que, en pleno pandemónium, los cucos progresistas –que encarnan el regreso y el eterno retorno de Caín– sigan confiando en campañitas que ignoran la extensión y profundidad de la herida social. (Juan Carlos Girauta: Ofensores, ofendidos y terceros)

Así sea. Deseando ver abarrotados los banquillos de los acusados.

Pero mucho cuidado porque a estas alturas todavía hay quien sigue comprando mercancía buenista

Hoy, para hacer política —y no importa si se trata de política verde, social o económica— , ya no es necesario ofrecer la posibilidad de medir los resultados de las medidas adoptadas. 

Ni siquiera es necesario ofrecer resultados. Lo único que verdaderamente importa es la “bondad” de los motivos que llevan al político a adoptar esta o aquella medida. 

Una política basada en la constante revisión de las conciencias, en absoluto basada en los contenidos, es una política sólo de intenciones, imposible de evaluar

El debate con el adversario político se hace completamente infructuoso: no conduce nunca a la discusión sobre qué hacer en el futuro para mejorar nuestro bienestar o nuestra prosperidad, sino que nos llevan siempre a la resignación ante una ideología de la autolimitación, de la mutilación de la razón y nuestra capacidad innovadora. (Luis I. Gómez Fernández: ¡Emergencia climática! ya ha llegado)

En 3 tuits

La vida de España en caracteres escasos:

La cita

Arcadi Espada:

Es impresionante que Casado no comprenda todavía que el madelman [Pedro Sánchez] declarará el estado de luto y lucirá corbata negra cuando pueda echarle la culpa al Pp de la montaña de muertos más alta de Europa.

Y la imagen

Caín:

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Jamás pensé que uno pudiera ganarse la vida hablando de la vida de los otros, así que sigo creyendo que no soy un periodista. Dicen que éste, el segundo oficio más viejo del mundo (el que estás pensando es el tercero), se ha profesionalizado. Yo me dedico a intentar disimularlo. Este es mi blog http://mvidalsantos.tumblr.com/