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Se diría que estas imágenes no tienen nada que ver. Fueron tomadas en países distintos, en continentes distintos. Y en épocas muy diferentes. Pero.

Algo tienen en común, ¿no te parece?

Diría que tienen en común la idea que hay tras la violencia que expresan. Su forma de entender la vida en común

Su ideología.

Las estatuas de la memoria histórica

La izquierda española es pionera de la caza de brujas en la que ahora están sumidos algunos países occidentales. 

Antes que en Estados Unidos, o en Reino Unido, o en Francia, los primeros en derribar estatuas fueron PSOE, Podemos, IU y su corte de secesionistas y terroristas tuneados. Y mucho antes, sus antepasados.

Hoy la izquierda española aplaude lo que hacen en otros países y lo imita con entusiasmo.

El arraigo destructor del “progresismo” español viene de lejos.

Y además es profundo y concierne a todos los que veneran esa palabra-tótem: “progresismo”.

La vocación destructiva de nuestra izquierda es como una de las palabras preferidas de su neolengua, es “transversal”, igual le da destruir una cruz que saquear las tumbas de una iglesia o negar la existencia de personajes históricos.

La destrucción de estatuas en Estados Unidos y otros países y la “memoria histórica” que pregona la izquierda en España es lo mismo.

Hay apenas una diferencia que ahora se está difuminando: en España la caza de brujas denominada “memoria histórica” se propugna hoy desde el poder, desde las instituciones que gobierna la izquierda.

En cambio en Estados Unidos el poder se mostraba fuerte ante el saqueo de la Historia.

Hasta ahora.

La rendición

Asistimos desde hace días a la rendición incondicional de aquellos que fueron elegidos para que preservaran nuestra sociedad y nuestros valores.

Gobernadores, alcaldes, parlamentarios, presidentes de grandes empresas, rectores de universidad, directores de importantes periódicos, las élites se están rindiendo en Estados Unidos frente a las ideas cuaternarias de turbas violentas que exigen sangre retroactiva y progresismo. 

Lo que estamos viendo en otros lugares es la aplicación práctica de la memoria histórica que nuestra izquierda pregona: 

  1. Se ejerce la violencia que sea necesaria para eliminar a quienes tienen la responsabilidad de preservar los fundamentos de nuestra sociedad, las élites mencionadas.
  2. Luego se reescribe la historia según la conveniencia del troglodita de turno.
  3. Y se borra del mapa a quienes sigan resistiendo.

En Occidente, la izquierda ha dado con esta nueva vía de ataque al sistema. Entrado ya el siglo XXI, esta es la forma que adquiere la revolución en los países democráticos desarrollados.

Un ejemplo perfecto de todo ello es lo sucedido en la Universidad de Evergreen, donde los estudiantes han impuesto su particular dictadura del proletariado.

Ejerciendo una violencia inaudita que las autoridades académicas y policiales acataron, los estudiantes, en la más genuina ortodoxia estalinista, reclamaron programas de reeducación política para sus profesores.

Evergreen está considerada como una de las diez universidades más progresistas del país. Es conocida por su granja orgánica y por ceremonias colectivas como esa en la que los profesores del centro se suben a una canoa imaginaria y simulan remar juntos hacia la igualdad mientras los estudiantes tocan tambores indígenas. (Cristian Campos: El universitario de las moscas)

Te recomiendo calurosamente que no te pierdas este terrible artículo de Cristian Campos sobre la Universidad de Evergreen: El universitario de las moscas.

Y luego piensa en lo que ya está pasando en España. 

Inquisidores ofendidos

Lo que está pasando. Alcaldes, concejales, consejeros de gobiernos regionales, presidentes autonómicos, diputados, numerosas autoridades persiguieron y denunciaron a una asociación de ciudadanos sin dependencia política alguna por difundir un principio elemental de la biología humana: se nace con un sexo concreto, hombre o mujer.

¿Sabes con qué argumento nos sientan todavía hoy en el banquillo por el autobús de HO? Con el argumento de que “ofendemos”. 

Por unos 250 dólares, cualquier escritor americano puede contratar hoy en día los servicios de un sensitivity reader.

La misión de uno de estos lectores de sensibilidad es repasar una novela antes de su publicación buscando el más mínimo detalle que pueda molestar a cualquier tipo de lector. 

Así que un sensitivity reader se lee tu novela y va tachando esa frase que podría enfadar a alguna mujer o quizás a los negros o al colectivo LGTBI o la que cabrearía a los judíos, a los jóvenes, a los mayores, a los obesos, a alguna persona con discapacidad o a los autónomos. 

Es, en definitiva, una especie de ofendido preventivo, un ofendido a sueldo. (Emocracia: cómo la izquierda puritana gobierna la dictadura de las emociones)

Hipersensibles identidades a menudo imaginarias y convertidas en dogma político lo están ocupando todo, desde lo más sustancial, como la descripción de la realidad y la narración de los hechos del pasado, hasta lo aparentemente trivial, como las películas.

Después de Lo que el viento se llevó, en la lista de películas que la izquierda quiere censurar ya figura Indiana Jones y también Forrest Gump y El silencio de los corderos y tantas otras.

Si es cierto eso que dicen quienes saben, que lo que sucede en Estados Unidos termina llegándonos, ya podemos prepararnos para un siniestro matrimonio de conveniencia: el del supuesto “antirracismo” proveniente de los supremacistas americanos revienta estatuas, con nuestros memorialistas históricos.

María Elvira Roca Barea:

Lo que pasa en los EEUU se proyecta a nivel planetario. No me extrañaría ver caer estatuas en España: aquí somos muy permeables a las modas. (Entrevista a María Elvira Roca Barea)

Hace unos días los estudiantes de una histórica universidad británica, el Imperial College London, octava mejor universidad del mundo, empezaron a denunciar que el símbolo de su institución era imperialista:

Reclamaban que las autoridades académicas rectificaran el mensaje en latín que ostenta el escudo desde hace 112 años. Lo tachaban de colonialista.

La universidad dijo que rectificar ese mensaje “ayudaría a apoyar una comunidad diversa e inclusiva«: 

Sabemos que este lema es un recordatorio de un legado histórico que se basa en el poder y la opresión colonial.

Y alteró el escudo:

Otra universidad, la de Liverpool, bautizaba una de sus residencias de estudiantes con el nombre del cuatro veces primer ministro, William Gladstone, natural de Liverpool y considerado como uno de los mejores gobernantes de la historia del Reino Unido.

Pero los estudiantes decidieron que el padre de Gladstone había tenido relación con la tenencia de esclavos en el siglo XVIII. El nombre del hijo fue borrado.

¿Recuerdas los casos en España de desaparición de símbolos religiosos en escudos de ciudades e incluso de entidades deportivas, para no ofender a los musulmanes? Pocas diferencias con respecto a lo sucedido en Reino Unido.

Las élites se están rindiendo en nuestros países. Y cuando eso sucede, la sociedad se tambalea.

¿A qué estamos jugando?

¿Qué nos estamos jugando?

La cita

Juan Carlos Girauta:

En EE.UU. -y por tanto pronto aquí-, los estudiantes ya cuentan en los centros más avanzados con salas para llorar, por si les hiriera algo de lo expuesto en una conferencia. Es decir, por si una voz exterior contradijera su visión del mundo.

Y la imagen

Tomás Serrano:

Comentarios

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Jamás pensé que uno pudiera ganarse la vida hablando de la vida de los otros, así que sigo creyendo que no soy un periodista. Dicen que éste, el segundo oficio más viejo del mundo (el que estás pensando es el tercero), se ha profesionalizado. Yo me dedico a intentar disimularlo. Este es mi blog http://mvidalsantos.tumblr.com/