Sinvergüenzas disfrazados de republicanos, corruptos ladrones agazapados tras discursos buenistas e inútiles dirigiendo todas las instituciones del Estado están empeñados en prepararnos una temporada ¿apocalíptica?

Y mientras ora ladran, ora rebuznan, yo la echo de menos.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Se diría que esta es una dinastía que recibe periódicamente un duro revés, y no siempre saldan la adversidad con éxito.

De momento es ella quien paga los platos rotos:

Pagando justos por pecadores, en ese intento de marcar distancias con el anterior Jefe del Estado, la Corona no ha contado con Doña Sofía para ningún acto oficial desde marzo. 

Y la forma de que se visibilice bien cuál es el núcleo de la institución ha pasado también por evitar cualquier fotografía con Doña Sofía en Palma. (Reina Sofía: el ‘castigo’ a la madre del Rey que no beneficia a la corona)

A pesar de los ladridos y los rebuznos, la realidad es tozuda tozuda: los países más democráticos y desarrollados tienen monarquías. Los peores, repúblicas. 

El Monarca no tiene que acomodar su discurso ni sus decisiones a las necesidades del partido, la primera de las cuales es ganar las elecciones y mantenerse en el poder, aunque sea perjudicando a la nación. 

El partido del monarca es la nación misma, España. (Juan Eslava Galán: ¿Para qué sirve un rey?)

No es que la república sea perniciosa por sí misma. ¿O tal vez sí, a la vista de cómo votan seis millones de españoles?

(Mal pensados abstenerse: este es un bonito paisaje castellano en verano, con un montón de chuletas crudas.)

En una España otra vez republicana podría ser jefe del Estado Carmen Calvo.

O Irene Montero. O Monedero.

Incluso Pedro Sánchez podría aspirar a la presidencia de otra república española, ¡tiene tantas ganas!

Por qué no, si fueron presidentes republicanos Francisco Pi y Margall, tan alabado por el racista Sabino Arana y por la anarquista y a la vez ministra Federica Montseny (los Iglesias no son los primeros campeones de la incoherencia política en España).

Lo fue el ambicioso manipulador Niceto Alcalá-Zamora, que entregó la segunda república a la izquierda; y lo fue el cínico Manuel Azaña.

Así que para presidir otra república, ¿por qué sus varios millones de espectadores no iban a votar a Jorge Javier Vázquez?

Por el contrario, en las monarquías constitucionales…

El Rey sale de palacio –así llamamos a su chalet– después de una calamidad nacional y visita las regiones españolas para llevar la solidaridad de la nación a todos los rincones.

Esto va de sentimientos, no de cálculos. El político sea de derechas o de izquierdas no puede evitar acomodar cada gesto al hecho de que tiene un partido detrás que le exige ganar las próximas elecciones para que mantenga en sus cargos y carguillos a la clientela que lo aupó. (Juan Eslava Galán: ¿Para qué sirve un rey?)

Con la que está cayendo, no me extraña que el Rey y la Princesa de Asturias decidan salir a la calle vestidos de V.E.R.D.E.

Pero tampoco hay que preocuparse demasiado porque la opinión demoscópica indica que ladradores y rebuzneros lo tienen fatal:

A propósito de reyes y repúblicas, hace unos días leí un texto que me causó cierta inquietud, comparto contigo un fragmento:

España vive en constante lucha, viendo cada día más lejana la era de paz y de ventura que tan ardientemente anhelo. 

Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos soldados, tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la Nación son españoles

Todos invocan el dulce nombre de la Patria, todos pelean y se agitan por su bien; y entre el fragor del combate, entre el confuso, atronador y contradictorio clamor de los partidos, entre tantas y tan opuestas manifestaciones de la opinión pública, es imposible atinar cuál es la verdadera, y más imposible todavía hallar el remedio para tamaños males.

Estas frases no se refieren a nuestros días: describen la situación de España en 1870. 

Es el mensaje de abdicación de aquel rey tan raro y breve, Amadeo de Saboya, escrito el 11 de febrero de 1873 (aquí, el texto íntegro).

Siglo y medio después sigue sonando actual, ¿no te parece?

Al rey italiano le sucedió la primera república.

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Jamás pensé que uno pudiera ganarse la vida hablando de la vida de los otros, así que sigo creyendo que no soy un periodista. Dicen que éste, el segundo oficio más viejo del mundo (el que estás pensando es el tercero), se ha profesionalizado. Yo me dedico a intentar disimularlo. Este es mi blog http://mvidalsantos.tumblr.com/