Atención, actualler, pregunta: ¿tienen los países identidad moral? 

Y si así fuera, ¿la pueden perder? ¿De qué manera?

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Viene esto a cuento de una reflexión que comparto contigo a continuación, acerca del supuesto deterioro de la sociedad estadounidense. Su autor señala la crisis de identidad moral de aquella nación a partir de la relación entre lo anglo y lo hispano:

“¿Estados Unidos está perdiendo su identidad moral? Creo que Estados Unidos es un país que se apartó de su relato. Es cierto que la oscura historia del muro de la vergüenza es anterior a Trump, que desde tiempos de Wilson se han sucedido hechos característicos de las limpiezas étnicas. Pero, aun así, Estados Unidos parecía el mayor sistema de aprendizaje colectivo de la Historia. Y ahora comprobamos que el problema admitió siempre una terrible simplificación: la necesidad obsesiva de aculturar y conformar en lo anglosajón a lo hispánico y, al mismo tiempo, la incapacidad precisamente cultural y económica de lograrlo.” (José María Lancho: Lecciones sobre decadencia cultural)

Convendrás conmigo en que, a diferencia de EE UU, el deterioro de la vida colectiva en nuestro país es menos presunto y por desgracia cada día más evidente.

Y me llama la atención que, de un tiempo a esta parte, la defensa de la identidad nacional y la denuncia de los ataques que padece provenga en muchos casos de personas que en el pasado militaron en partidos comunistas. 

El reconocido analista Antonio Pérez Henares, afiliado al Partido Comunista de España en los años finales del franquismo, es uno de estos casos. Te dejo aquí un fragmento de su diagnóstico respecto de la identidad moral, o de la identidad a secas, de España:

“La libertad no solo no avanza sino que esta en serio peligro. Porque en efecto unos, en ella amparados, no solo la usan sino que abusan y prohiben ejercerla a los demás. Deciden cuál es la libertad «buena» y cuál la libertad «mala», y queda por tal juicio prohibida, y no se le debe permitir ni expresarse y, menos, ejercerse. Es por tanto de recibo y digno de aplauso y enaltecimiento el amenazarla, agredirla e impedirla. Y esto es algo que sucede, y nos estamos acostumbrando sumisamente a ello cada día, a cada paso, en cada palabra, en cada acto. La libertad es patrimonio exclusivo de los unos y los otros, como mucho, pueden aspirar a ser soportados. Mientras, por supuesto, permanezcan callados.

La aireada regeneración no es sino degeneración progresiva; los cánticos a la libertad, gritos contra las libertades de los otros; los pretendidos derechos propios, la expropiación y robo de lo ajeno. Y eso no es avance ni progreso, eso es retroceso e involución. Aunque no queramos verlo.” (Antonio Pérez Henares: Involución)

Frente al deterioro de nuestra identidad, la izquierda española, como la del resto de Occidente, responde cuestionando directamente la democracia:

“Últimamente la izquierda se caracteriza por echarse a las calles contra el resultado de las elecciones. Ocurre cada vez con más frecuencia, ya sea en Washington cuando Trump recibe el respaldo de los norteamericanos, como en Andalucía, cuando el PSOE pierde el poder o en la capital de España cuando Martínez-Almeida intenta imponer su compromiso electoral de acabar con Madrid-Central.” (Ramón Pérez-Maura: Ganó Orbán, ganó la democracia europea)

Algunos apuntan a la educación como causa del deterioro de nuestra democracia y echan de menos a los sabios y a los viejos humanistas:

“El mundo se ha convertido así en un gran mercado de analfabetos que mueven billones de dólares pero a los que no les interesa saber quiénes somos, qué queremos, para qué estamos hechos, hacia dónde vamos o por qué hacemos lo que hacemos.

Pero este es un callejón sin salida, vivimos ya en una distopía que no tiene ningún futuro. O el cambio o la destrucción. Y ante esa inminente disyuntiva, los escasos estudiantes de Humanidades, Filosofía, Historia del Arte,… se convertirán en la joya de la corona, en las únicas antorchas encendidas, en los caballeros Jedi que tendrán que liderar los grandes cambios, los nuevos rumbos, y muchas empresas tecnológicas de vanguardia pelearán por tener en sus cabinas de mandos a los mejores humanistas. De hecho ya es así en algunas empresas, que sin abandonar su criterio de rentabilidad, se han dado cuenta de que son más competitivas con humanistas al frente de muchos de sus departamentos.” (Juan Orellana: La paradoja de las Humanidades)

Otros creen que una regeneración de la actual clase política sería un buen comienzo. Por ejemplo, que en la izquierda hubiera menos Pablo Iglesias y más Javier Fernández, el expresidente asturiano del PSOE que se hizo cargo de la gestora de su partido en 2016, cuando el pucherazo de Pedro Sánchez.

Y hay quien opina que bastaría con que no dedicáramos un segundo consideración a los nuevos “pensadores” del progresismo. 

Como por ejemplo… ¡ella!

Recuerdo fotos de Mao, el gran asesino de chinos, insigne genocida del comunismo, clavaditas a esta, la de ella, la musa intelectual de un PSOE que aplaude sus deposiciones.

A propósito de la obra de un psicólogo social norteamericano, Cristian Campos escribe:

“Las intuiciones morales predominan de forma tan clara sobre el razonamiento que incluso en los casos en que la razón vuelve de vacío sin un buen motivo para sustentar esas intuiciones, el sujeto continúa aferrado a ellas sin saber muy bien porqué. O creyendo saber el porqué, pero sin que ese porqué exista. Y de ahí que sea tan difícil convencer a otra persona por medio del razonamiento si su ideología parte de una fuerte intuición moral, aunque esta no tenga el más mínimo fundamento racional.

Y por eso, señores, la izquierda sigue ganando elecciones.” (Cristian Campos: Por qué sigue ganando elecciones la izquierda)

De izquierda a derecha, porque tampoco estaría mal que a la derecha del espectro político reinara más sentido común y menos protagonismos, y sobre todo una mirada más a largo plazo, y no la cortedad del aquí te pillo, aquí te mano. 

Porque la cordura y la nación no se construyen de hoy para mañana. Y en España la derecha ve poco más que cinco centímetros más allá de sus narices.

El historiador Emilio Lara es optimista a pesar de todo. Su fórmula suena idealista pero sugestiva. ¿Y acaso no aspiramos con idealismo a un objetivo superior, a la meta excelente, con la máxima ambición?

Lo que necesitamos son banderas tras las que marchar, y no programitas electorales que sabemos papel mojado. Banderas positivas. Mensajes para construir un futuro de verdad mejor. Y para ello…

“Combatir sin zaherir, caer, levantarse, debatir sin saña, respetar, defender lo propio sin acobardarse, no tolerar injusticias, entender la amistad como una alianza de corazones, aprender de los inteligentes y rehuir a los cretinos, recordar lo bueno, vivir sin miedo, llamar al pan, pan y proclamar que España no es el régimen del 78, sino una democracia. Una monarquía constitucional.” (Emilio Lara: Veinte centímetros de libertad)

La cita

Ignacio Camacho:

“Los grandes marcos de decisión electoral se crean en los platós, no en los debates del parlamento.”

Y la imagen

Idígoras y Pachi:

Pasa un gran día, actualler, a pesar de la mediocridad que se ha instalado en nuestra vida colectiva. 

Y que descubramos pronto que también nosotros (y no solo los políticos) estamos contribuyendo a ella. ¡Hemos de esforzarnos mucho, pero que muchísimo más, si queremos alcanzar el país que soñamos!

¡Si Dios quiere!


TU DÍA ACTUALL

Un famoso sacerdote sufre un brutal ataque mientras celebra una misa. Mientras realizaba su predicación, una mujer subió corriendo al altar y empujó por detrás al sacerdote, dejándolo tendido en el suelo por varios minutos. El padre Rossi optó por no denunciar a la mujer que lo empujó. Si el sacerdote no presenta una denuncia en un plazo de seis meses, el caso quedará cerrado. La noticia, aquí

Abogados Cristianos logra que un hospital no retire el tratamiento a una enferma. El Hospital de Alcalá (Madrid) no recurrirá la orden judicial que obliga a seguir tratando a una paciente en contra de lo anunciado por los médicos. El hospital había anunciado ala familia que noibaa aplicar técnicas de reanimación avanzada si se producía una parada cardiorrespiratoria. Más información, aquí.

La paradoja de las Humanidades, por Juan Orellana. No hay nóminas disponibles para el que quiere ser un sabio, un hombre culto inclinado a interpretar el mundo, la historia y la cultura. La sociedad no tiene ningún futuro sin humanistas, sin hombres sabios que marquen el camino de un progreso real, que deja millones de descartados por el camino. El artículo de opinión en el siguiente enlace.

Cruda realidad / Carmen Calvo me libera de toda culpa, Candela Sande. De nada soy culpable; de todo se hace responsable la Calvo, como un Sanson que dejara caer sobre su cabeza el templo de los filisteos. Todo de los socialistas, todo. El socialismo no inventó el feminismo. Nadie lo hizo. El socialismo solo lo secuestró, como ha hecho con las demás ‘luchas’. Más información en el siguiente enlace.

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