Funeral por los policías nacionales asesinados en Kabul
Funeral por los policías nacionales asesinados en Kabul / EFE

Fue el debate más difundido, aunque, ni mucho menos, el más seguido. La audiencia total de 9,7 millones de espectadores del cara a cara de Pedro Sánchez y Mariano Rajoy es bastante menor que los 13 millones que vieron a Rajoy y Zapatero en 2008. Está por debajo, además, de los 12 millones del cara a cara de Rubalcaba y Rajoy en 2011, los 11,9 del segundo Rajoy vs. Zapatero de 2008, o los 10,5 millones del segundo de los debates de Aznar y González, en 1993. El dato es más significativo, si se tiene en cuenta que lo del lunes se emitió a través de más canales y plataformas que nunca. Doce cabeceras, tanto de radio y televisión convencionales, como medios nativos de internet, llevaron la señal audiovisual a sus públicos. Casi todos sirvieron tertulias que creaban ambiente antes del espectáculo y comentaban las jugadas, después. La Sexta organizó un remedo de cara a cara posterior con los dos candidatos ausentes, Pablo Iglesias y Albert Rivera, y consiguió ser el canal de televisión más visto de la noche. Por primera vez, Televisión Española no fue el canal preferido para ver un debate electoral. La promoción en los días previos nunca había sido tan intensa, con un despliegue sensacionalista similar al de una final de la Champions o una Super-Bowl. Solo faltó anunciar una actuación de Coldplay o Kate Perry para el descanso. A pesar de todo el despliegue, ahí está el dato: 9,7 millones de espectadores.

La tendencia a politizar la vida entera, a convertir el juego de los partidos políticos en un entretenimiento más, a confundir sus intereses con los intereses de la gente, quizá presenta algunos problemas básicos en la configuración de fábrica.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

Puede que haya españoles que no acaban de percibir la novedad de la llamada “nueva política”. Puede que no vean por ningún lado el pluralismo de elegir entre una izquierda radical –¿hay algo más viejo?– y una derecha socialdemócrata que abraza la visión de la izquierda sobre la intervención del Estado en el derecho a la vida, el sexo, la familia, la educación, la religión, la economía o el medio ambiente. Puede que muchos no se sientan representados por cuatro partidos –cinco, si cuentas con Izquierda Unida; seis, si incluyes a UPyD– que comparten los consensos fundamentales sobre el orden social y económico. Puede que se den cuenta de que solo tienen acceso a un entretenimiento televisivo, en vez de a una participación real; de que tienen un sistema electoral injusto, en vez de votos con el mismo valor; unas candidaturas hechas por los partidos, y no por los votantes; unos parlamentarios que responden a sus jefes de filas, y no ante los electores en sus circunscripciones.

En cierta ocasión, mientras lo entrevistaba, el profesor Pedro Schwartz me dijo que uno de los signos más fiables de una sociedad abierta y ordenada es el decoro de la política, su confinamiento dentro de unos límites que respetan el hecho de que la vida de la gente está hecha de muchos otros intereses distintos de la política. Contra todo lo que se nos dice, la abstención elevada en una democracia no es, necesariamente, un signo de debilidad civil. En Estados Unidos, la participación en unas elecciones Presidenciales apenas supera el 50%, y eso es así, porque la gente sabe que la política tiene una influencia limitada en sus vidas, y la Constitución impone unos límites que los políticos no pueden traspasar. En las democracias fallidas, por el contrario, la política tiende a ocuparlo todo: desde la alcoba a las aulas; desde el seno materno, a la enfermedad y la muerte; desde el cuerpo, hasta el alma.

Puede que la audiencia del debate del lunes no fuera la que los jefes del espectáculo esperaban, sencillamente, porque hay españoles –quizá no muchos, pero sí en número suficiente como para amargar la unanimidad televisiva–, que no se resignan a que la política ocupe su vida entera.

[Con información de Público, La Sexta Noticias, Economía Digital, El Mundo, Actuall]

Qué está pasando

Funeral por los dos policías españoles. Los Reyes presidieron la cremonia religiosa por los dos agentes caídos mientras protegían la Embajada española en Kabul, durante el ataque terrorista del pasado viernes. Jorge García Tudela e Isidro Gabino San Martín Hernández dieron sus vidas “luchando de forma heróica por defender España”, escribe el director general de la Policía en este artículo. [Actuall, El País]

Habrá encuestas hasta el sábado. El Periodico de Catalunya sortea, como en campañas anteriores, la controvertida ley española que prohíbe publicar encuestas durante la última semana antes de unas elecciones. El medio catalán ofrece, desde su diario digital en Andorra, un pulso demoscópico diario hasta el próximo sábado. [Libertad Digital; El Periodic d’Andorra]

Quinto debate republicano. Los candidatos han mostrado sus diferencias sobre el modo de luchar contra el Estado Islámico, durante el programa emitido por CNN desde Las Vegas esta misma madrugada –hora española. Donald Trump ha sido abucheado por proponer el cierre de Internet para impedir la propaganda terrorista. [The Atlantic, en inglés]

Elecciones históricas en Arabia Saudí. Por primera vez, las mujeres pudieron votar y ser votadas. [ElMed.io]

Estados Unidos acepta la continuidad de Assad. La Administración Obama ya no pone como condición su caída, para implicarse en una coalición contra el Estado Islámico en Siria. [Newser, en inglés]

Los imprescindibles de Actuall

Rajoy vs. Sánchez: desacuerdo en (casi) todo. Alfonso Basallo, director de Actuall, analiza el cara a cara de los candidatos.

Podemos, ¿la izquierda que salvó al PP?. Elentir repasa los valiosos servicios que la formación de ultraizquierda ha prestado a la estrategia del PP de fragmentar todo lo posible el voto a su izquierda.

España agredida en Kabul. Emilio Campmany analiza la reacción del Gobierno español al ataque del pasado viernes contra la Embajada en Kabul, en el que fallecieron dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía.

Una guía para votar en conciencia. El diario El Mundo distribuye este miércoles la Guía VotaValores.org, que compara las propuestas de los diferentes partidos en temas como el aborto, la familia o la libertad religiosa.

De un vistazo

AudienciaDebates_151215.png

Correspondencia

¿Qué crees que pasará el día después del 20-D? Asumiendo la estimación de todos los sondeos, que descartan una nueva mayoría absoluta, ¿qué pactos te gustaría que se fraguaran? ¿Ves posible una legislatura estable o crees que volverán a convocarse elecciones generales antes de cuatro años? Escríbeme a vgago@actuall.com. Considera, por favor, que quizá edite tus comentarios con el fin de agilizar la conversación. Me comprometo, eso sí, a enunciar con la mayor fidelidad tu punto de vista.

El debate electoral de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, protestas por nuestra crítica al presidente Rajoy, o el criterio moral a la hora de votar el próximo domingo en España son los temas que predominan entre los comentarios de los lectores:

El cara a cara de Sánchez y Rajoy. Te pregunté ayer si viste el debate y qué te pareció. Sobre nuestra percepción crítica del duelo televisado, escribe Javier: “Me parece obsceno vuestro comentario, equiparando a Sánchez y Rajoy. Sánchez mostró su verdadero rostro, haciendo buenos a sus predecesores” en el PSOE. Ana María Sánchez-Ferragut: “Un Pedro Sánchez siempre gritando y acusando en todo lo que él tendría que callar, sin proponer nada, y un Rajoy al que le falta carisma para llegar a los televidentes, aunque, si digo la verdad, ya estaba harta de tanto debate, antes de celebrarse”. Alberto Pino vio el cara a cara desde Miami, junto a un grupo de amigos: “Tuve a veces la sensación de que estaba viendo un programa más deDónde estás corazón o algún otro de la prensa rosa. Y, desde luego, sin tocar ningún punto fundamental de la crítica realidad de nuestro país”. Carlos González destaca: “Entre uno que solo sabe insultar y otro que no sabe ponerle en su sitio, el triunfador fue Albert Rivera, quien, sin duda, habría estado más educado que Sánchez y más valiente que Rajoy”. Raquel de la Riestra: “La falta de respeto, incluso de educación de Pedro Sánchez me chocó tanto, que se me hacía imposible mirarlo con alguna objetividad”. A Justo Paz le pareció enigmática la alusión del presidente Rajoy a Grecia: “Hubo un silencio infame de los tres –Sánchez, Rajoy y el Convidado de Piedra–, cuando Rajoy dijo a Sánchez que mirase ‘lo que le pasó a Tsipras’ y se refirió a la Troika”. Gabriel del Castillo vio a un candidato socialista “bisoño”: “Lo que pretendía […] era que Rajoy se saliera del cuadro […] como sucedió con el canallesco Pacto del Tinel, propiciado por ZP, que dejó fuera de la representación en el Parlamento a la mitad de los españoles”. Gabriel echó en falta algunos temas en el debate, entre otros, “el terrorífico desequilibrio demográfico” por las políticas anti natalicias y anti familia. Rafael Bellver anota: “Me pareció demencial, no solo por la bajeza de Sánchez […] al estilo de Podemos, sino porque ninguno de los dos supo decirnos qué va a hacer realmente por España”. Deplora, además, la actitud del moderador, Manuel Campo Vidal, “que dejó hablar todo lo que quiso” al candidato del PSOE, “sin cortarle ni una vez. Se le nota la ‘vena’.” Varios comentarios reseñan negativamente el papel del moderador. “De pena”, resume Antonio, “así andamos todos, entre políticos y periodistas”. C. Alemparte: “Sánchez se comportó como un maleducado, pensando –quizá, con razón– que a sus bases lo que ‘les pone’ es que insulten a la derecha […] En cuanto a Rajoy, parecía un androide –de modelo algo antiguo– soltando dato aburrido tras dato aburridos. Los españoles  no somos cifras”. Joaquín Vigo tenía cosas más provechosas que hacer. El debate lo pasó “en la cama, durmiendo para levantarme a las 5:50 […] Creo que no me perdí nada bueno. Pese a los políticos, España, por sus españoles, sale adelante. Que nos dejen trabajar.”

Libertad de expresión y corrección política. En el Brief del 2 de diciembre, describíamos la ola de protestas en campus universitarios de Estados Unidos. Los estudiantes están exigiendo a los rectores reformas para que se prohíba en las universidades hablar de determinadas minorías, como el colectivo LGTB o los musulmanes.Sandra González nos envía esta carta: “Vivimos en la sociedad del buenismo: hay que respetar las opciones de todos, sean o no éticas, porque ¿quién dice lo que es ético, o moral, o razonable?”. Miguel Boville escribe: «Quien sustituye el libre albedrío por lo políticamente correcto, no se extrañe si es acusado de incoherente, ya que los valores éticos y morales son constantes, mientras la corrección política sufre los vaivenes del tiempo. Y el que a tijera censura, a tijera será censurado».

Tras el atentado de Kabul. Siguen llegando comentarios de desacuerdo con el Brief de este pasado lunes, que incluía una referencia crítica a la reacción del presidente Rajoy en los primeros momentos tras el ataque a la Embajada española, en el que fallecieron dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía. Rafael Hervias no comparte “el juicio tan severo” y apunta que el presidente “estaba dando la información sobre la marcha, tal como se la estaban comunicando a él, posiblemente por teléfono, en tiempo real, forzosamente improvisada […] con las imprecisiones y correcciones propias en estos supuestos”. Rafael añade: “Creo sinceramente que no se puede juzgar y condenar en caliente a nadie, por muy personaje público que pueda ser, en términos tan demoledores y, en mi opinión, injustos en principio […] No todo vale en aras de la libertad de expresión”. Nuestro lector rompe una lanza por el presidente: “De todos esos políticos que protagonizan la escena, el que parece más culto, más educado, respetuoso y correcto, y en absoluto vulgar y chabacano como otros, incapaz de pretender rédito político o personal de un supuesto de este tipo, con fallecidos y todo, es precisamente el todavía presidente del Gobierno. Lo cual […] no significa que yo me vea en la obligación total de votarle ni, por descontado, hacerle compañía.”

La encrucijada del voto en España. Es uno de los temas más comentados: ¿Con qué criterio moral votar el próximo domingo?Leticia: “Creo que atacáis demasiado al PP. Quisiera ver yo veros gobernando y en las condiciones que el señor Rajoy cogió el país. Hacéis un mal servicio a España con vuestros comentarios. Queréis que gane Podemos y el poeta. Con estas miras, no me mandéis más el periódico”. Juan Antonio Martínez: “No puedo entender que haya cristianos que persistan en votar al PP. Creo que, como cristianos, estamos fallando en saber discernir lo que de verdad importa y, en lo verdaderamente importante, ya no tenemos nada que perder si deja de gobernar el PP. Votar al PP nos hace cómplices de los crímenes por aborto que el PP ha consentido. No me asustan las dificultades que pudiéramos tener los católicos ante un hipotético gobierno de PSOE-Podemos. Pienso que hasta podría ser beneficioso para despertarnos de la tibieza en la que hemos caído como creyentes”. Camilo Vercetescribe que, en estos momentos, “no nos queda otra que el PP como mal menor antes de que se instaure de nuevo el Frente Popular como en los años 30”. Vicente Alberto y Ucha se pregunta por la diferencia entre PP y PSOE en cuestiones significativas: “Falto de los valores propios de la derecha, el PP se ha ido escorando hacia la izquierda, a medida que lo hacía el PSOE. Lo que el PSOE aprobaba durante su mandato, el PP lo rechazaba hasta alcanzar el Gobierno, momento en que consolidaba lo hecho por el PSOE”. Tomás Miller no ve a Vox como una alternativa del voto liberal-conservador: “Es estatista en materia del aborto, y renuncia al principio fundamental de que es una práctica asesina, dañina para las madres que abortan y para los profesionales que intervienen, así como para la sociedad en general. La posición de Vox no es esencialmente mejor que la del PP”. Juan Romero se define como católico y liberal-conservador en el orden económico y social: “Para defender estos valores, no hay nada más inútil que votar al PP, pues ya hemos visto por activa y por pasiva lo que realmente hace con nuestros votos”. A su juicio, el PP solo ofrece “avance continuo hacia los postulados de la ideología de género, hacia las políticas izquierdistas de los otros partidos. Volver a votar al PP es como premiarle por haberlo hecho y, en el fondo, animarle a seguir en esa deriva […] Es un voto cautivo, vergonzosamente esclavo”, escribe Juan, que cree que el voto útil, ejercido en coherencia con los valores conservadores, puede dirigirse en estos momentos hacia Vox: “Un diputado o varios” de esta formación, dice Juan, “podría suponer mucho para abrir brecha dentro de la política de defensa de nuestros valores y para presionar al PP en la buena dirección”.

Fe de error. Dos escritores de Actuall, Miguel Vidal Santos y Francisco José Contreras, polemizan sobre el voto útil. El enlace al artículo de Miguel Vidal no funcionó en el Brief de ayer. Aquí están, enlazados de nuevo, los dos artículos, por orden cronológico de aparición en Actuall: Miseria del voto útil, de Francisco José Contreras, y Tres pistas sobre la muerte de Vox y su asesino, de Miguel Vidal Santos.

Que pases un día estupendo, con tiempo para las buenas causas. Envíame tus comentarios, noticias y sudokus del voto avgago@actuall.com. También puedes seguir nuestras actualizaciones en Twitter a lo largo del día.

¡Hasta mañana!

Víctor y la Redacción de Actuall.

Pd.- ¿Tus amigos ya conocen el Brief de noticias de los lectores inteligentes y ocupados? Reenvíales este email y recuérdales que pueden apuntarse aquí, para empezar a recibirlo cada mañana.

Comentarios

Comentarios