La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), la institución dedicada a la investigación política y económica, fundada por el que fuera director del Servicio de Estudios del Banco de España, Luis Ángel Rojo, ha publicado un interesante estudio sobre la eficiencia de las medidas de bloqueo del Gobierno español contra la Covid-19.

Entre sus alarmantes conclusiones destaca una de manera llamativa: si el Gobierno hubiera decretado el confinamiento una semana antes del 8 de marzo, cuando autorizó las marchas feministas, «el número de infectados se habría podido reducir muy significativamente«.

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En concreto la propagación del virus se hubiera reducido nada menos que un 62 por ciento:

Tal disminución hubiera evitado probablemente el colapso de muchos hospitales en nuestro país. 

El economista Juan Ramón Rallo ha aplicado la metodología de esta investigación al número de personas fallecidas. ¿Resultado? Si se hubiera adelantado una semana el confinamiento se hubiera evitado un 80 por ciento de muertes:

A fecha del 15 de abril, y tomando como referencia un ritmo de contagios moderado, España contaría hoy con unos 56.000 contagiados frente a los 178.000 registrados oficialmente. ¿Y cuántos fallecidos presentaba el país con 56.000 contagios? 4.089 —a fecha 26 de marzo—, frente a los 18.560 contabilizados hoy. 

Adelantar el confinamiento una semana habría salvado unas 14.500 vidas, evitando con ello el 80% de las muertes por coronavirus. (Manuel Llamas: La factura del 8-M)

Adelantar tan solo una semana el confinamiento implicaba renunciar a las marchas feministas del 8-M, algo a lo que no estaba dispuesto ni Pedro Sánchez, ni Pablo Iglesias, ni su señora ministra, ni un número indeterminado de mujeres como la de la foto, abducidas por una larguísima campaña de agitación y propaganda supuestamente feminista, pagada con dinero público y difundida a través de todos los medios de comunicación públicos y casi todos los privados.

Puedes leer el informe completo de Fedea en español pinchando este enlace: How effective has the Spanish lockdown been to battle COVID-19? A spatial analysis of the coronavirus propagation across provinces.

El feminismo supremacista produce muerte

Celebrar numerosas manifestaciones reivindicando derechos que ya están reconocidos desde hace años en España ha supuesto, según los investigadores independientes (no los que están a sueldo del Gobierno), un 80 por ciento más de personas fallecidas.

Celebrar un acto partidista arengándolo desde el Gobierno ha condenado a la muerte a 14.500 personas.

Lo único que podría salvar al Gobierno y a los partidos que lo conforman de semejante responsabilidad sería la ignorancia: si no conocían la situación de peligro en que nos encontrábamos, no actuaron de manera criminosa.

Pero hoy se sabe que el Gobierno conocía todo lo concerniente a la epidemia desde hacía meses.

La muerte es un tabú y a este Gobierno no le gusta que se hable de ella o se la retrate; tratan de ocultarla y les es difícil porque estamos rodeados de ataúdes por todas partes. 

Se dan órdenes a los alcaldes para que eviten los signos de duelo, pero es inútil esconder tantos miles de fallecidos, sobre todo si, como ocurre en muchos sitios, los cadáveres no tienen donde caerse muertos. 

Ni hubo capote que cubriera los 400.000 caídos de Napoleón en la estepa rusa ni habrá una alfombra que pueda cubrir 20.000 muertos por el coronavirus. (Raúl del Pozo: Guerra civil verbal)

Una juez, Carmen Rodríguez-Medel, titular del juzgado de instrucción número 51 de Madrid, dice ahora que no existe relación de causalidad entre participar en la manifestación del 8 de marzo en Madrid y contagiarse de coronavirus.

Contra los criterios de tantos científicos, la Justicia dice que las manifestaciones del 8-M, todas, en toda España, no tienen nada que ver con el incremento de los contagios ni dispararon el número de muertos.

Lo que dice una juez española justificando por qué cada día confiamos menos en la Justicia.

Pongamos que su señoría tiene razón y no participar en una marcha multitudinaria no incrementa el contagio ni, en consecuencia, produce enfermos y muertos. Entonces, señoría, si andar juntándonos con nuestros semejantes no produce contagio, ni nada de nada, ¿nos puede contar por qué nos tienen encerrados en casa desde el 14 de marzo?

No habrá forma de tapar tanto colaboracionista, tanto cómplice y cómpliza, no habrá forma de tapar 20 mil muertos, o muchos, muchísimos más. No debería haber forma.

Aunque ya sabemos cómo se las gasta la izquierda para evadir sus responsabilidades.

PSOE + Podemos = demasiadas muertes 

Los partidos que forman el Gobierno, los que lo sostienen, los medios de comunicación que les sirven, a todos ellos es de justicia pedir responsabilidades por tanta muerte.

A sus ministros, a sus diputados, a sus alcaldes, a sus escuderos en los medios:

El Gobierno de España es un Gobierno de muerte.

Ningún rincón del planeta se librará de esta pandemia ni de sus secuelas económicas. Pero la universalidad de la amenaza no puede servir a los malos gobernantes como burladero tras el que escamotear su responsabilidad. Lo que para unos países será una calamidad, para otros resultará una completa catástrofe.

La pregunta terrible es por qué entre países vecinos, que comparten región geográfica y clima, con sistemas políticos y económicos semejantes, con la misma estructura de población y parecidos hábitos sociales, se están produciendo diferencias abismales en el impacto destructivo del coronavirus, que probablemente se reproducirán en una desigual intensidad de la recesión.

¿Qué cosa sustancial distingue España de Portugal para que, en igualdad teórica de condiciones de partida, el virus haya podido atacar algunos con mucha más saña que a sus pares? (Ignacio Varela: ¿Qué separa la calamidad de la catástrofe? La política)

La eutanasia en los tiempos del coronavirus

Los partidos del Gobierno y quienes le sustentan con su voto tramitan en el Congreso de los Diputados, con la ansiedad del buitre frente al animal agonizante, una ley de eutanasia. 

A ver si puedo explicar con claridad, y sin que se me note demasiado el cabreo, por qué es difícil de entender la tramitación de esta ley. Hay dos hechos que llaman mi atención:

  1. La mayor parte de los fallecidos por Covid-19 superan los 70 años.
  2. Los partidos que promueven la ley de eutanasia son los mismos partidos responsables de una gestión de consecuencias criminales para los más ancianos.

Mira los datos oficiales a 25 de marzo:

Los datos inducen a concluir que ya existe una ley de eutanasia activa en España, y a pleno rendimiento: la epidemia.

¿Para qué quieren otra? ¿Tal vez para acabar con los que sobrevivan a la Covid-19?

Eduardo Fernández-Martos es portavoz de Derecho a Vivir:

Hace tiempo que descartamos de nuestro ordenamiento jurídico y de nuestra sensibilidad la pena de muerte. La razón principal es que es irreversible. Que no sabemos si por causas que en el momento de aplicarla no conocemos, ni imaginamos que puedan ser descubiertas, la ejecución del reo haya podido ser equivocada.

Y sin embargo, ante un enfermo desvalido según la ciencia actual -no sabemos si ante la de mañana-, tan digno como nosotros en su situación postrada, cedida su vida a nuestras manos, proponemos administrarle la muerte porque lo pide, como una terapia más, sin conocer o imaginar que su muerte sin retorno pudiera haber sido equivocada. (Eutanasia: la muerte como terapia)

Eutanasia y Covid-19. Como la película, No Country for Old Men. España, mal país para viejos.

En tiempos de normalidad se nos llena la boca con la inviolable dignidad de la persona y sus derechos. Si alguien nos propusiera matar a un anciano para conseguir un órgano que resulta imprescindible para salvar la vida de su hijo de diez años, lo denunciaríamos a la policía. La vida humana, podríamos decirle, es un bien en sí misma y no puede sacrificarse para beneficiar a otra persona. Medir la importancia de una vida por su utilidad sería caer en la indignidad.

Pero si hay más náufragos que botes salvavidas -léase UCIS-, apartamos a los viejos para dejar sitio a los jóvenes, suponiendo que si, probablemente, una persona de quince años tiene más vida por delante que un viejo de ochenta, la vida del primero es más valiosa. El utilitarismo, se vista como se vista, consiste en valorar las cosas -incluyendo la vida humana- por lo que rentan. (Gregorio Luri: Rerum senilium)

En 3 tuits

La vida de España en caracteres escasos:

La cita

Salvador Sostres:

El confinamiento no se impuso para evitar muertos sino para evitar una revuelta.

Y la imagen

J.M. Nieto:

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Jamás pensé que uno pudiera ganarse la vida hablando de la vida de los otros, así que sigo creyendo que no soy un periodista. Dicen que éste, el segundo oficio más viejo del mundo (el que estás pensando es el tercero), se ha profesionalizado. Yo me dedico a intentar disimularlo. Este es mi blog http://mvidalsantos.tumblr.com/