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Si no eres creyente, sé que todo esto está en tu memoria cada día.

Si eres católico, me permito sugerirte:

¡Y muchas gracias a Alejandro Fernández, presidente del PP en Cataluña, por recordarnos de qué va todo esto!

Nos quieren callados

Más de dos mil personas fallecidas. Más de treinta y tres mil contagiadas. Pero no se puede criticar a quien no supo tomar medidas a tiempo. 

– Hay que dejarlo para luego -dicen. 

Callados y asustados. Así nos quieren, callados, encerrados en casa y aterrorizados. 

J.M. Nieto en ABC 22.3.20

Los ciudadanos, las víctimas de tanta insensatez, no podemos callar, ¿verdad? Porque nos va la vida en ello.

Lealtad no es sometimiento

No conviene confundir el acatamiento a la ley y a lo que disponga el Gobierno de la nación con el derecho a opinar, a criticar y a denunciar cuando las cosas no se hacen bien.

Ante una conmoción así todos los partidos y ciudadanos debemos colaborar con lo que nos pida el Gobierno. Pero todo ello no puede poner en cuarentena el derecho inalienable de oposición y prensa a ejercer la crítica cuando el Ejecutivo no sirva bien al público. 

La descentralización se ha llevado tan lejos que ante una crisis que demanda un mando único estatal muy fuerte, al Estado le cuesta llegar y coordinar. La estructura necesaria para esa tarea se había desmontado. (Luis Ventoso: ¿Aprueba el Gobierno?)

Sucede además que los campeones de la ineficacia, los responsables del caos sanitario que vivimos y de tanto dolor, son precisamente los que están utilizando la enfermedad para hacer política:

Realmente resulta llamativo su afán por obtener un aprovechamiento político de esta crisis ocupando casi tres horas de comparecencia pública en menos de un día. 

Sánchez ya ha recurrido a la vía emocional, a la cercanía y a la sincera exigencia de responsabilidad cívica para lograr la comprensión de los ciudadanos. Sánchez sobreactúa. (El error de sacar rédito de la «guerra»)

Sánchez ha pasado de desaparecer durante meses a chupar más cámara que Gloria Camila. Y cada una de sus apariciones es un intento más de utilizar a los muertos de manera partidista.

En sus primeros shows televisivos alababa sin límites nuestra sanidad pública. En los penúltimos, cuando empezaron a fallecer personas, se pasó a sugerir que la culpa era de Rajoy y sus recortes.

El ineficaz Pedro Sánchez ha probado todos los trucos para arrimar el ascua del coronavirus a su Gobierno-sardina.

Y con él, el resto de escuderos, lacayos y periodistas a sueldo de Moncloa-Ferraz:

No hay en estos días cretino sistémico que no invoque, con insistencia de lorito, la «unidad», que es asimismo la palabra talismán que los negros del doctor Sánchez introducen en cada una de las frasecitas ineptas que lee en el teleprónter. 

Pero, ¿de qué unidad hablan estos miserables? Pues la unidad en torno a un ideal de virtud política o social y en torno a la persona que lo encarna es, en efecto, argamasa del bien común. 

Pero cuando la unidad no se funda en torno a este ideal encarnado se convierte en unidad de hormiguero, tumultuosa y amorfa; o, todavía peor, en un simulacro o parodia de unidad, mucho más perniciosa (por fundarse sobre la mentira) que la neta división. 

No pueden invocar la unidad gobernantes perversos que nos exhortaron criminalmente a participar en manifestaciones al servicio del globalismo, a sabiendas de que favorecerían la propagación del virus. 

No pueden invocar la unidad gobernantes perversos que no han provisto a nuestros médicos y asistentes sanitarios de trajes profilácticos. 

Que infringen las cuarentenas que ellos mismos han decretado y ocultan los contagios que se han producido en su propia familia. 

Que, a traves de sus portavoces planchabragas, mienten descaradamente a los españoles, o farfullan incoherencias irresponsables. 

Que convocan caceroladas siniestras, para exacerbar el resentimiento y las bajas pasiones entre los españoles, convirtiéndolos en alimañas sedientas de venganza. (Juan Manuel de Prada: Unidad, ¿en torno a qué?)

Hechos, hechos, hechos

Quienes nos gobiernan no sirven para sacarnos de esta crisis. Cada vez más personas somos conscientes de ello.

No sirven para sacarnos de la crisis sanitaria, ni de la económica, que con sus decisiones erróneas están provocando.

Pero atengámonos a los hechos, no a meras opiniones. Esta es la valoración de un médico:

La medida de concentrar el control en el Ministerio es acertada pero sólo sirve si se hacen las cosas con criterio, no a tientas y cambiando de protocolos sobre la marcha en medio de una sensación de desorden. 

No tenemos siquiera un mapa pormenorizado del contagio. Qué digo un mapa, un maldito Excel. Y no lo hay porque faltan PCRs, los test rápidos, para localizar focos de infección sobre los que priorizar actuaciones.

El Ministerio ha asumido competencias, como las compras centralizadas, que no sabe gestionar. Tampoco es capaz de elaborar un criterio estadístico fiable, modifica los procedimientos; sin pruebas masivas de detección no sabemos cuánta gente hay realmente infectada y así es imposible planificar el esfuerzo con una mínima precisión.

Me duele que el Ministerio no mejore a las autonomías. Pero no es un problema de competencias sino de competencia… (Ignacio Camacho: Cuestión de competencia(s))

Científicos soviéticos

Los científicos que rodean a este Gobierno se parecen cada día más a la Academia de Ciencias de la Unión Soviética, aquella institución encargada de velar para que, en cualquier campo, la investigación “científica” coincidiera siempre al milímetro con los intereses del partido. 

Del Partido Comunista de la Unión Soviética. 

Pues con Pedro Sánchez, igual. Los científicos de los que se rodea (algunos de ellos) coinciden curiosamente… con las consignas del PSOE o de Podemos.

Ahora el Gobierno ha anunciado la creación de un comité científico para el coronavirus. 

Lo anunció el sábado pasado, el día 21 de marzo, tres meses después de que ese mismo Gobierno tuviera noticia de la epidemia, como ha reconocido el propio ministro astronauta

¡Portento de rapidez! 

¡Paradigma de reacción ante un peligro inminente!

Decía Pedro Duque que en febrero hablaron con un par de científicos españoles para no se sabe muy bien qué. 

Y así hasta el sábado pasado, cuando Sánchez anunció la creación de su comité científico, formado por seis personas coordinadas por el mentiroso coronario, alias Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias, el científico que lo acierta todo…

https://bit.ly/3dfL63D

Aparte de Simón el mentiroso, hay otros seis científicos en el comité de Sánchez. La mitad de ellos negaron la importancia de la epidemia, al igual que hiciera Fernando Simón.

Uno de ellos, Antoni Trilla, jefe del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínico de Barcelona, declaró que “se está desmadrando todo lo relativo al coronavirus. Solo es una epidemia en China”:

Lo que desde luego no va a pasar es una epidemia de proporciones bíblicas y de gran mortalidad. Insisto en que en el peor de los casos se incorporará al grupo de virus que cada año nos tocan las narices desde diciembre hasta marzo. (Sánchez lleva al Comité Científico a un médico que se reía del miedo al Covid-19)

Otro portento de la ciencia, la subdirectora general de Epidemiología, Vigilancia de la Salud y Sanidad Ambiental de la Consejería de Sanidad de la Comunidad Valenciana, Hermelinda Vanaclocha, afirmaba que no había para tanto:

Hay una epidemia de miedo probablemente más importante que la del coronavirus. Si hay 17.000 casos en China, donde viven 1.400 millones de habitantes, no se entiende la alarma. (Sánchez lleva al Comité Científico a un médico que se reía del miedo al Covid-19)

Es lo que tiene elegir científicos soviéticos, digo, del PSOE, en qué estaría yo pensando…

Resuena con autoridad la voz de un científico riguroso, César Nombela, que reclama con razón “constituir el Consejo Superior de Investigaciones Científicas un comité asesor multidisciplinar y riguroso para asesorar desde la independencia sobre la presente pandemia”. (La gobernanza científica es vital)

El fracaso de una ideología

Para los que, desde la izquierda, no quieren recordar la caída del muro de Berlín y de la URSS, esta es la etapa final: su Gobierno falla porque se sustenta en la ideología heredera del marxismo, llámese hoy Podemos o PSOE.  

Desde esa concepción ideológica de la vida en común no es posible afrontar los desafíos a los que se enfrentan las sociedades contemporáneas.

El fracaso del Gobierno ante el coronavirus es el fracaso de su ideología.

Entre las cosas que se van pudriendo con la nueva peste está ese enorme racimo de chorradas con que la desnortada izquierda contemporánea busca sabor, color y razón de ser en los últimos años. Los ofendiditos crónicos se han encontrado por primera vez en su vida con un problema real.

Los recalcitrantes de las ideologías destructivas ven en el coronavirus la oportunidad de acabar con el capitalismo. Bueno, los vendeburras se inclinan también por aprovechar la catástrofe para liquidar la monarquía española.

Perseverarán en el aprovechamiento ideológico de la pandemia. Eso es seguro. Mucho menos lo es que obtengan algún resultado. Su lucha está condenada al fracaso porque el capitalismo es lo que brota espontáneamente. (Juan Carlos Girauta: Reflexiones de un confinado)

Si un Gobierno fracasa a la hora de hacer frente a una crisis sanitaria de esta envergadura y no cede el paso a otros que puedan hacerlo mejor, ¿eso le convierte en responsable de las muertes que se produzcan?

El despegue del Gobierno ha sido, asimismo, penoso. No solo por su implicación en el 8-M, que debió desconvocar y que no desconvocó pese a que disponía de información sobrada para obligarse a hacerlo, no solo por el anuncio del estado de alarma, hecho veinticuatro antes de que se publicaran medidas concretas, sino porque ha terminado siendo evidente que no se hallaba preparado para lo que se le venía encima. (Álvaro Delgado Gal: Bajas)

El disfraz

La ideología que intenta sin éxito sostener la izquierda fracasa nuevamente y queda así desnudo su verdadero ADN: el odio a la libertad. 

El disfraz progre ha caído y el socialismo aparece tal cual es. 

Socialismo es ausencia de libertad. Y aprovecha cualquier oportunidad para recortarla. Por ejemplo, una enfermedad. 

La izquierda está aprovechando la epidemia para restringir derechos y libertades, y no solo a través del confinamiento obligatorio de la población mientras sus miembros se pasean con la enfermedad a cuestas, repartiendo virus por todas partes.

También están recortando los derechos y libertades emanados de la Constitución y además se permiten atacar a las instituciones democráticas:

  1. Han cerrado el Congreso e impiden que los periodistas parlamentarios realicen libremente preguntas al Ejecutivo, aplicando un sistema poco sutil de censura previa. Miguel Ángel Oliver & Iván Redondo son los ejecutores de este ataque a la democracia y a la libertad de información, pero quienes dan las órdenes son Sánchez, Iglesias, el PSOE y Podemos.
  2. Han colado de manera irregular (algunos expertos indican que ilegal) a Iglesias y Redondo, los alcahuetes de Sánchez, en el Centro Nacional de Inteligencia. Gracias a ello, quienes defienden los ataques violentos a la Policía y a la Guardia Civil, quienes no han firmado el pacto antiyihadista y apoyan a los etarras y secesionistas tendrán libre acceso a la información de inteligencia y seguridad.
  3. Están organizando una campaña contra el Rey.
  4. Aprovechan el decreto ley del estado de alarma para indultar a los golpistas del secesionismo catalán. El Ministerio de Justicia ha instado la modificación del decreto, que los impide mientras esté en vigor, para “reanudar todos los procedimientos de indulto en tramitación con fecha 14 de marzo de 2020 o que se hayan iniciado o vayan a iniciarse con posterioridad a dicha fecha».

Cayetana Álvarez de Toledo:

El Gobierno ha entrado en una pendiente autoritaria, para limitar y anular los espacios de crítica y control a las grandes cuestiones de debate y deliberación. («Vemos una deriva autoritaria para anular el control»)

Santiago Abascal:

Limitar el control parlamentario cuando al Gobierno se le han dado poderes extraordinarios con el estado de alarma supone concentrar todo el poder en Sánchez e Iglesias. Es un peligro para la libertad y la democracia. El virus de Wuhan como coartada para llevarnos al modelo chino. (Críticas al Gobierno por «vetar» el control en el Congreso)

Javier Benegas:

No hay control parlamentario porque el gobierno ha cerrado el parlamento. No hay interpelación informativa porque el gobierno controla las preguntas. No es sólo la imprevisión y la falta de competencia, el gobierno también ha confinado la democracia. (Twitter)

Ignacio Camacho:

En el más puro estilo de «Aló, presidente», acapara cuota de pantalla sin cortarse un pelo para invadir los hogares de millones de familias forzadas al encierro. De día y de noche, sin tregua ni clemencia, casi sin recesos, su facundia omnipresente es un abuso del confinamiento, un monopolio de palique esponjoso que contrasta, en plena suspensión general de derechos, con la evidencia de que ha aprovechado la situación excepcional para ordenar el cierre del Congreso. (Sobredosis)

Democracia socialista. 

El disfraz cae. 

El socialismo es enemigo de la libertad. 

La cita

Juan M. de Prada:

La única unidad decente es la del pueblo que clama contra los gobernantes perversos y logra que expíen sus conductas criminales. Pido a Dios que me permita ver esta unidad del pueblo contra sus enemigos.

Y la imagen

J.M. Nieto:

Me despido hoy, recordando esta magnífica iniciativa que quizá quieras compartir:

Comentarios

Comentarios

Jamás pensé que uno pudiera ganarse la vida hablando de la vida de los otros, así que sigo creyendo que no soy un periodista. Dicen que éste, el segundo oficio más viejo del mundo (el que estás pensando es el tercero), se ha profesionalizado. Yo me dedico a intentar disimularlo. Este es mi blog http://mvidalsantos.tumblr.com/