¿Necesitas algún motivo más para demandar al Gobierno?

Y otra pregunta: ¿que hace el PP metido en esa comisión parlamentaria de reconstrucción? 

Algunas personas creen que La Sexta da información.

Suscríbete a Actuall y así no caerás nunca en la tentación.

Suscríbete ahora

¡De reconstrucción de Sánchez y su Gobierno!

Al pacto de La Moncloa, le ha seguido el de Reconstrucción, luego el de la Cogobernanza y por último el de la Reforma Laboral con Bildu.

La nueva comisión parlamentaria es un artificio más para intentar compartir con la oposición el estigma del rescate europeo.

La habilidad más acreditada de Sánchez es identificar al pardillo que haga de Cirineo y cargue con su cruz. (José Félix Pérez-Orive Carceller: ¿Sánchez o España?)

¿Qué hace Casado prestándose al chalaneo de PSánchez & PIglesias? 

¿Qué hace el Partido Popular blanqueando la gestión del Gobierno progresista al participar en esa comisión de reconstrucción?

Unos venden mentira y otros la compran

Una mentira repetida sigue siendo una mentira.

Por lo demás…

Y sin embargo apenas quedan ya medios de comunicación progres que no le estén atizando a Sánchez con el editorial. El País, El MundoEl Confidencial, la SER… 

¿Dónde está la calle de la izquierda?

Otrora tan ruidosa. ¿Dónde está?

Están nerviosos, mucho. A ratos me recuerdan a los críos que están aprendiendo a nadar y manotean para no hundirse, con lo que solo consiguen hundirse más deprisa.

La izquierda chapotea en medio de la tempestad ciudadana del inmenso rechazo a su Gobierno progresista:

El Ministerio de Interior ya ha deslizado que se valdrá de la ley mordaza para perseguir a los instigadores de la protesta. La misma ley mordaza que iban a derogar, y con la que han cosechado más de medio millón de avisos de multa. Me parece una idea tan fabulosa como apagar un incendio poniendo delante el culo y soltando ventosidades. 

Para mí, es la constatación de que la izquierda ha perdido definitivamente el control de la situación.

La rabia con que unos vecinos de Aluche gritan fascistas a otros vecinos de Aluche es un síntoma claro de desesperación.

Es un buen momento para recordar a los opinadores certificados de la izquierda verdadera que, en España, ese azul que llaman fascista es con frecuencia la tintura del mono de trabajo de un albañil. (Juan Soto Ivars: De cayetanos y borjamaris a manolos y marilolis: la izquierda pierde la calle)

Soto Ivars, al que de ordinario vale la pena leer, se equivoca en esta ocasión al analizar la protesta ciudadana contra el Gobierno. 

Padece en este asunto un mal frecuente a la hora de analizar la realidad (y que padecemos muchos, muchas veces). Consiste en mirar a tu alrededor con las gafas de tu ideología.

Aunque es de justicia reconocer que Soto Ivars no ha contraído tanto ese mal como muchos otros analistas de su acera, y cuando observa más allá de su horizonte, intuye de dónde sopla en viento

Es normal, si lo pensamos un poco, que muchos pobres se pongan contra la izquierda, puesto que la izquierda se ha pasado los últimos 15 años contra los pobres.

Han machacado al pobre con que la música que le gusta es ordinaria, que sus películas de acción y sus pachangas de fútbol son brutalizantes, que sus modales callejeros son intolerables y que separan las piernas demasiado cuando vuelven en el metro reventados del trabajo. 

Mientras idolatraban a un pobre irreal, le repetían al verdadero que sus pequeños lujos son un atentado contra el planeta, que su vocabulario y su léxico agreden el gusto de los ángeles, que ellos son unos pollaviejas y ellas unas alienadas, etc. (Juan Soto Ivars: De cayetanos y borjamaris a manolos y marilolis: la izquierda pierde la calle)

La cultura perdida

No solo la calle, la izquierda también está perdiendo la cultura. Ver aparecer a los de la ceja, o tropezar con los bardemes, o los almodóvares, o los anabelenes, ya solo provoca indiferencia. Incluso risa. 

Pero en ningún caso se les asocia ya a la vida cultural de nuestro país. Han quedado para vestir panfletos y poco más. 

Solo los que creen que Operación Triunfo es cultura, o que lo es preferir la berza al filete de vaca, tragan todavía con semejantes personajes.

No cabe sustantivo más degradado que el de cultura. Desde el momento en que la cultura lo es todo —una canción de Eurovisión, una ensalada griega, una pintada en el metro— nada en realidad es cultura. 

Mejor que los toros sean otra cosa. Que los rechace el oficialismo. Que no le gusten a Pedro ni a Pablo. Y que recuperen su reputación de arte extremo, transgresor, escandalizador. Los toros son el arte al que aspiran secretamente todas las demás artes. (Rubén Amón: Todas las razones para odiar a Cayetano)

Pues sí, ha llegado la hora de recordar bien alto y claro que los toros forman parte de nuestra cultura.

La hora de anunciar que el señor cuyo trasero ocupa el sillón del Ministerio de Cultura es un inquisidor.

Al trasero ministerial inquisidor, el sector taurino le ha enviado una carta notable en la que, entre otras cosas, le exigen que se vaya a su casa:

El mundo del toro lleva demasiado tiempo siendo discriminado, siendo relegado a un segundo plano, cuando la realidad es que somos el segundo espectáculo cultural por número de espectadores, solo por detrás del cine extranjero. 

La realidad es que somos el segundo espectáculo en vivo, solo por detrás del fútbol. La realidad es que el 40% por ciento de los municipios españoles organizan festejos taurinos. 

La realidad es, en definitiva, que somos una de las principales industrias culturales de este país, y que hace demasiado tiempo que no recibimos un trato acorde con nuestra importancia. (Carta al ministro de Cultura)

Me pregunto si la izquierda está perdiendo el apoyo del mundo de la cultura o en realidad nunca tuvo más apoyo que el de los que viven de la subvención del Ministerio de Cultura, que como es fácil de deducir, nada tiene que ver con la cultura.

Las élites perdidas

En la situación que vivimos cabría esperar de quienes lideran la nación (lo que antaño llamábamos las élites), que contribuyeran con su autoridad moral y sus propuestas a acabar con la morralla y señalaran con claridad el camino a seguir.

Pero mientras la izquierda andaba perdiendo la calle y la cultura, la nación perdía a sus élites.

Comprendes la inevitabilidad del desmoronamiento: cuando las élites traicionan a su nación, esa nación está perdida.

Sin contener a la coalición destructiva, empeño que solo las élites financieras, mediáticas y culturales podían armar; sin articular social y políticamente una alternativa donde los enemigos de la Constitución y de la convivencia no jugaran papel alguno, campaña que solo las élites pueden organizar, no hay esperanza. No la hay, al menos, hasta que surjan nuevas élites, y eso toma algún tiempo.

Pero consideren esto: si las élites españolas se han arrepentido; si ahora lamentan de verdad haber avalado al narcisista pirómano, al fraudulento ser que se hizo con todos los resortes del Estado y que ahora explota la excepcionalidad y la pandemia para un experimento dictatorial; si ahora entienden que el país se va a la mierda, actuarán en consecuencia. 

No necesitan nuestra esperanza porque nada de lo que nos ataña, preocupe, lesione, arruine o mate les importa lo más mínimo. En eso son como Sánchez. De ahí su afinidad inicial, supongo. (Juan Carlos Girauta: Un traje vacío no miente)

¿Hay salida?

Sin alternativas no hay salida. Y no se termina de ver con claridad la alternativa política que pueda superar el caos político e institucional actual.

Jaime Mayor Oreja lo ha contado muy bien:

La alternativa, no volvamos a engañarnos, no existe en la fecha de hoy. Hay partidos que están en la competencia entre sí. 

La alternativa no existirá hasta que se siga pensando que hay que hacer lo de siempre: abrazar el mal menor, esperar al error del contrario, olvidarnos de la existencia de un poderoso proyecto y proceso asentado en el Frente, sin presentar nada conjuntamente. 

Una alternativa a un Frente y a un proceso va a exigir mucho más, lo primero entenderlo, comprenderlo, reconocer el Frente Popular como obvio, y actuar en consecuencia con grandeza y generosidad, para generar un proyecto auténtico alternativo y que sirva para defender el orden histórico cultural de la nación española. (Jaime Mayor Oreja: El Frente Popular; una obviedad)

No muy alejado del diagnóstico de Mayor Oreja es el de Vidal-Quadras, aunque este último prefiere el estilo narrativo del gancho (o del uppercut, si lo tuyo es más de jerga boxística anglófila):

Como viene ocurriendo invariablemente desde la Transición, la izquierda, la que en cada momento lleve la batuta, y los nacionalistas, los que se vayan poniendo al frente del secesionismo en su incansable marcha de relevos, tienen un plan, una estrategia y un objetivo y la derecha, representada por la fuerza hegemónica en este ámbito en cada etapa, está a por uvas.

La iniciativa en el campo autodenominado “progresista” la desempeña Podemos porque el centenario partido socialista ha degenerado en un descarnado aventurerismo sin escrúpulos.

Podemos tiene un diseño bien trazado de adónde quiere llevar a España, de cómo llevarla, con quién y a costa de quién. En su esquema, Pedro Sánchez es un simple instrumento, los separatistas unos eficaces compañeros de viaje y la oposición liberal-conservadora unos pipiolos que no aguantan dos bofetadas.

En cuanto a Vox, le corresponde el papel del hombre del saco con el que asustar a los niños que no se dejan adormecer por sus susurrantes engaños.

Pablo Casado e Inés Arrimadas no se enteran de la película y siguen jugando gentilmente al croquet mientras Pablo Iglesias juega suciamente al rugby. (Alejo Vidal-Quadras: Merkel contra Iglesias, esa es la batalla)

Vuelvo a la pregunta de hace un rato: ¿hay salida? ¿Hay alternativa? Bueno, pues puede que haya algo de esperanza:

Cientos de miles de españoles a los que hace un par de meses no unía casi nada, acudieron ayer con algo personal contra Sánchez. Ultrajados, humillados, asqueados. 

En sus coches mantuvieron las distancias la mayor parte de las veces, y en algunos casos se precipitaron, pero fueron en cualquier caso mucho más responsables de sus actos que este Gobierno de cobardes que ha preferido encerrar a la libertad antes que afrontarla.

Hubo independentistas en Barcelona y socialistas en la capital gritando contra su asedio, contra su abuso, contra su falsedad. La primera manifestación en mucho tiempo que no fue ni guerracivilista ni golpista, y España entera, Cataluña incluida, volvió a hablar de lo posible, de lo que está realmente en juego. (Salvador Sostres: Lacitos a juego con la bandera de España)

Banderas rojas

A propósito de banderas, me ha gustado esta hipótesis. Como rechazan la bandera nacional, como no la pueden soportar y la odian, pongamos que les dejamos elegir otra:

Pongamos (y es mucho poner, lo sé, pero pongamos) que les dejamos estrenar bandera. La que quieran. Y ponen una inédita de colores fluorescentes. Vale.

Esa bandera psicodélica empezaría a representar a todos nuestros compatriotas muertos, vivos y por nacer, a esta tierra, sus paisajes, su historia, su identidad… y terminaríamos ondeándola -emocionados, fieles, comprometidos- los mismos; y volverían a protestar -asociarse con ERC, con el PNV, con Bildu los sensibiliza mucho- los mismos. Al final no es la bandera, sino el amor a España. (Enrique Gª-Máiquez: Banderita no eres roja)

En 3 tuits

La vida de España en caracteres escasos:

La cita

Ignacio Varela:

La radical inadecuación de este Gobierno para afrontar los años oscuros que nos esperan y la inexistencia de una alternativa viable, añadidas a las gigantescas bolsas de malestar social que hoy apenas apuntan, pueden conducirnos en pocos meses a la ingobernabilidad del país.

Y la imagen

El Roto:

Han perdido la calle, que no la vuelvan a recuperar:

Comentarios

Comentarios

Jamás pensé que uno pudiera ganarse la vida hablando de la vida de los otros, así que sigo creyendo que no soy un periodista. Dicen que éste, el segundo oficio más viejo del mundo (el que estás pensando es el tercero), se ha profesionalizado. Yo me dedico a intentar disimularlo. Este es mi blog http://mvidalsantos.tumblr.com/