Que se vayan a la mayor brevedad posible.

Pero tendremos que empujarlos, que parecen tener las posaderas cosidas a la poltrona.

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Los 300 mil de Sánchez  

El todavía presidente del Gobierno, Enterrador Sánchez, aparece en televisión para presumir de que ha salvado la vida a 300 mil personas.

Dice que sin su estado de alarma habrían muerto trescientas mil personas más en España.

Atención, pregunta: ¿por qué un país que nunca confinó a sus ciudadanos, ni cerró los bares y restaurantes, ni los colegios, ni el comercio, no llega a los 400 fallecidos por millón de habitantes y nosotros superamos los 600?

Ese país es Suecia.

Enterrador Sánchez, ¿por qué nosotros, los encarcelados arruinados, contamos los cadáveres por decenas de miles?

España es uno de los países que más mortalidad por millón de habitantes está registrando por el coronavirus y uno de los que peores perspectivas económicas tiene en comparación con el resto de los países de la Unión Europea. (El gráfico que condena al Gobierno de Sánchez: el doble fracaso de España en salvar vidas y la economía)

No salva vidas, no salva la economía

Un estudio de los datos del Producto Interior Bruto (PIB) y la cifra de muertes por millón que proporciona cada país ha permitido al profesor Luis Huete establecer de manera muy gráfica qué países:

  1. Salvan vidas y salvan la economía (en verde, arriba a la derecha).
  2. Salvan vidas pero no salvan la economía (en gris, arriba a la izquierda).
  3. No salvan vidas pero salvan la economía (en azul, abajo a la derecha)
  4. No salvan vidas y no salvan la economía (en rojo, abajo a la izquierda).

Las conclusiones del estudio son demoledoras para Sánchez&Iglesias:

España se encuentra en el grupo de países con mayor mortalidad (572 personas por millón de habitantes) y destrucción económica prevista (con una caída del 9,4% del PIB).

Hay otros Estados en donde frenar el coronavirus y minimizar el deterioro económico ha sido posible. Es el caso de Polonia (41,3 muertos por millón de habitantes) y con una caída de sólo el 4,3% del PIB. 

En ese bloque también están Austria, Dinamarca, Alemania o nuestros vecinos de Portugal, con 112 muertes por millón de habitantes y una caída del PIB del 6,8%. (El gráfico que condena al Gobierno de Sánchez: el doble fracaso de España en salvar vidas y la economía)

Todo lo que pudo hacer mal, lo hizo peor

Las cifras reales de fallecidos en España oscilan entre las 42.206 personas y las más de 50.000, muy alejadas de los 27 mil que anuncia el Gobierno.

En cuanto a la ruina económica que Enterrador Sánchez ha traído a España, estas son las cifras oficiales procedentes de la Unión Europea, facilitadas por Eurostat, la oficina de estadística de la Comisión Europea:

  • El PIB en la Eurozona ha retrocedido una media del 3,8 por ciento y en la Unión Europea la media se sitúa en el 3,3 por ciento.
  • El PIB de España ha caído un 5,2 por ciento.

Todo lo que Enterrador Sánchez pudo hacer mal, lo hizo. 

Y lo empeoró. Y así seguirá si no le paramos los pies.

Si Sánchez ha sido el único gobernante que en la UE suspendió derechos constitucionales, no ha sido para luchar contra el coronavirus. Su guerra es otra. 

Que pasa por ocultar los miles de muertos que pesan sobre quienes, para no incomodar a las manifestantes del 8 de marzo, aplazaron dos semanas el confinamiento. 

Que pasa por amordazar a los medios de prensa. 

Que pasa por borrar el abandono de los viejos. 

Que pasa por bombardear a las autoridades locales –las de Madrid, sobre todo– que no se hayan plegado a su juego. 

Vida o muerte nunca cuentan mucho cuando el poder está en juego. (Gabriel Albiac: La guerra de Sánchez)

Todos pensamos lo mismo

Menos ellos, que fingen no escucharnos. 

Mientras el Gobierno pretende saltarse la Constitución para mantener estados de alarma mensuales, lo que piensa la mayoría de españoles es de una claridad meridiana:

España es el quinto país de la Unión Europea con mayor tasa de riesgo de pobreza. Los otros cuatro países que están peor que el nuestro son Letonia, Lituania, Bulgaria y Rumanía. Todos los demás nos aventajan.

El Banco de España ha anunciado el resultado de su investigación sobre las consecuencias del virus y el estado de alarma en la economía: caeremos entre el 9 y el 13 por ciento o incluso más y recuperemos el nivel de actividad económica previo a la crisis no antes de 2022.

A la vista de lo que está sucediendo, no resulta extraño que tantas personas estén saliendo a la calle para manifestar su protesta ante un Gobierno que ni evita las muertes, ni evita la ruina de sus ciudadanos.

El ruido de la calle interrumpe su sueño

Sánchez&Iglesias presiden un Gobierno hostil a sus ciudadanos.

Y cuando los ciudadanos ejercen sus legítimos derechos y se defienden de semejante Gobierno protestando en las calles, Sánchez&Iglesias y su frente mediático les acusan de ser unos privilegiados.

La izquierda no está calibrando el peligro que le acecha:

Preocúpate si de verdad son los ricos los que se echan a la calle, porque cuando hasta los que nunca protestan lo hacen significa que no van a tener calle suficiente los demás.

La protesta de Núñez de Balboa revela corrientes de fondo bastante más inquietantes de lo que sospecha el hacedor de memes. 

Más allá de lo ridícula que pueda parecernos la indignación del buen burgués, con el manual de historia en la mano jamás se me ocurriría despreciarla, porque todas las revoluciones exitosas las ha hecho la burguesía. (Jorge Bustos: Revolución en mocasines)

La izquierda “progresista” no se está enterando de lo que sucede, pero los ciudadanos sí somos conscientes de lo que nos están robando: nuestra vida y nuestros derechos.

Desde el inicio de la pandemia, el Gobierno ha producido más de 180 normas especiales, algunas de las cuales se incorporan al ordenamiento jurídico y lo transforman. Si añadimos las dictadas por los gobiernos autonómicos, la cifra es milenaria. 

Apliquemos un criterio típicamente anglosajón: lo que se regula para una situación excepcional caduca al pasar esta. 

Debería ser posible un acuerdo político que comprometa al Gobierno —a todos los gobiernos— a hacer decaer las normas dictadas para la emergencia sanitaria cuando esta quede superada; y si se considera que algunas de ellas deben permanecer, tramitarlas de nuevo por el procedimiento ordinario. (Ignacio Varela: Microacuerdos razonables para los tiempos del cólera)

Desde hace días los ciudadanos nos hemos librado de la pereza y hemos empezado a ser conscientes de la deriva autoritaria de Sánchez&Iglesias:

Ya estamos sufriendo una recesión económica, pero también una democrática. La diferencia entre ambas está en que la primera no puede elegirse ni detenerse. La segunda nos sitúa ante la reflexión de Edmund Burke: “Lo único necesario para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada”. (Pablo Pombo Recesión democrática en España)

Para evitar el triste horizonte que apuntaba Burke, aquí tienes la lista de las convocatorias ciudadanas: consulta la tuya pinchado aquí.

La gran degeneración

Niall Ferguson es historiador, investigador del Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Harvard y catedrático en dicha universidad y en la Harvard Business School.

En La gran degeneración. Cómo decaen las instituciones y mueren las economías, Ferguson señala las cuatro “aplicaciones” que hacen posible la democracia: la competencia económica, la revolución científica, la medicina moderna, la sociedad de consumo y la ética del trabajo. 

Cuando alguna de ellas falla, falla todo el sistema.

Pablo Pombo ha chequeado el estado de salud de esos cuatro vectores en nuestra democracia “progresista”:

    1. El abuso de poder siempre comienza por las palabras. La implantación del lenguaje bélico busca la instalación del ordeno y mando. Esa lógica hace automáticamente innecesario el control parlamentario, que es exactamente donde estamos. Poder legislativo apagado, salvo para prologar la anormalidad.
    2. El abuso de poder continúa con el aprovechamiento del estado de alarma para consolidar posiciones de poder —Iglesias en el CNI—. También con la injustificada e intensiva legislación por decreto —más de 150 normas no contienen cláusula derogatoria, por lo que seguirán vigentes tras el estado de alarma—.
    3. El primer círculo se cierra con la inyección constante de ideología en el sistema. Es en lo que estamos, exactamente donde quiere Podemos, convirtiendo España en la Argentina de Europa: camino del Estado clientelar
    4. Vigilancia social e intimidación política. Ya se están rastreando los movimientos de todos sin aprobación del legislativo. Desde el Estado —que es quien tiene el monopolio de la fuerza—, ya se emplean medios públicos para monitorizar las redes sociales. desde el Parlamento, se procede a la demonización de la oposición —el matonismo de Lastra y Echenique—. Desde las sedes partidarias —son azuzados los trols— y desde nadie sabe dónde se decide, por ejemplo, que hay que poner un fotógrafo en la puerta de Pablo Motos después de haber criticado al Gobierno. Objetivo: amedrentar.
    5. Finalmente, la manipulación. El cultivo industrial de la mentira mientras falta pan en las casas de Aluche y hay colas para el banco de alimentos. La explotación de los medios públicos y la coacción a los medios privados —cuando no el soborno—. La conversión de instituciones públicas en agencias de intoxicación, como el CIS. La difusión de datos falsos a organismos internacionales —OCDE—, la invención de números que no existen —John Hopkins University— y el ocultamiento a la sociedad de las cifras reales y exactas que ha provocado una gestión tardía e ineficiente de la enfermedad. (Pablo Pombo Recesión democrática en España)   

La cita

Ignacio Camacho:

Ha organizado el final de la cuarentena de tal modo que medio país se pelee con el otro medio por salir a tomarse una cerveza, prioridad social mucho más acuciante que la de reabrir las escuelas.

Y la imagen

J.M. Nieto: Libertad

Mascarilla, distancia interpersonal, guantes, desinfección, sí, claro, todas esas cosas son fundamentales, por supuesto. Y hay que aplicarlas en todo momento. 

Pero una cosa no quita la otra… 

Comentarios

Comentarios

Jamás pensé que uno pudiera ganarse la vida hablando de la vida de los otros, así que sigo creyendo que no soy un periodista. Dicen que éste, el segundo oficio más viejo del mundo (el que estás pensando es el tercero), se ha profesionalizado. Yo me dedico a intentar disimularlo. Este es mi blog http://mvidalsantos.tumblr.com/