La covid-19 es la oportunidad para acabar con la institución de la familia. Así de clara, así de rotunda es la advertencia / amenaza que difunde estos días Open Democracy, la plataforma financiada entre otros por George Soros

La bandera de esta campaña se titula La crisis del coronavirus muestra que es hora de abolir la familia

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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No he dado con una versión en español del texto, te traduzco los fragmentos que me han parecido más representativos: 

La pandemia no es el momento para olvidar la abolición de la familia.

Esta crisis verá un aumento en las tareas domésticas: limpieza, cocina, cuidado, pero también abuso infantil, abuso sexual, violación de parejas, tortura psicológica y más.

Incluso cuando el hogar nuclear privado no representa una amenaza física o mental directa para la persona, ni maltrato al cónyuge, ni violación a los niños, la familia privada en cuanto modo de reproducción social francamente todavía apesta.

Nos merecemos algo mejor que la familia. Y el tiempo del coronavirus es un excelente momento para practicar su abolición. (The coronavirus crisis shows it’s time to abolish the family)

Pocas veces unas cuantas palabras resultan tan violentas.

Claro y meridiano, por si no nos habíamos enterado de qué va toda esta gente: “Nos merecemos algo mejor que la familia”. 

Y para lograr su «abolición» se aprovecha todo, desde los ministerios y el BOE hasta las enfermedades.

No nos engañemos, no estamos ante una opinión aislada o alejada del debate sobre ideología de género en nuestro país.

Ministerios de ideología de género

Todos los ministerios, todo el Gobierno de la nación trabaja sin descanso en este campo. 

En realidad promover la ideología de género es la única actividad a la que se dedican, cero minutos de dedicación a gobernar el bien común. Porque para el Gobierno Sánchez & Iglesias, eso del bien común es cosa de fachas.

Así, desde el Ministerio de Política Territorial y Función Pública se ha puesto en marcha estos días el curso “Fundamentos sobre la igualdad entre mujeres y hombres”. 

Lo definen como “experiencia de aprendizaje dinamizada”. Es lo que tiene el adoctrinamiento, hay que taparlo bajo capas y capas de lenguaje rarito.

El curso va destinado a los funcionarios del Estado, “las empleadas y empleados públicos de las diferentes administraciones públicas españolas”, a través del Instituto Nacional de Administración Pública. “Se trata de una actividad de carácter masivo”, cuentan en la página del Ministerio.

Temario:

  • “Micromachismos, macromachismos, y nuevas masculinidades”.
  • “Los hombres igualitarios y su historia”.
  • “Igualdad y equidad de género: suena parecido, pero no es igual”.
  • “El sistema sexo-género y la construcción social del género”.
  • “Presupuestos con perspectiva de género”.
  • “Las Políticas Públicas de Igualdad en España: del Instituto de la Mujer hasta hoy”.
  • “Diseñar, aplicar, evaluar: El “mainstreaming” o transversalidad de género”.
  • “Presupuestos con perspectiva de género”.
  • “Contratación Pública con perspectiva de género”.
  • “La cuarta Ola y su agenda: violencia contra las mujeres en el centro”.
  • “Nuestro papel como ciudadanos y ciudadanas: Ideas para el cambio”.

Profesorado:

  • La técnica en políticas de género, Irene Zugasti.
  • El tutor formador, Adrián Manuel Gonçalves Barbosa.
  • El coordinador de actividades pedagógicas del Teatro de la Zarzuela, Francisco Prendes Veiga.

Puedes recrearte en la suerte a través de la página web del Ministerio. 

La responsable de este curso para los funcionarios es la funcionaria, a la sazón ministra de Política Territorial y Función Pública, Carolina Dariasinfectada por la covid-19 el 12 de marzo de 2020, segunda ministra que contrajo la enfermedad después de Irene Montero. Y un ratito antes que Carmen Calvo.

El feminismo oficial, el que organiza y encabeza las manifestaciones del poder, también aprovecha el coronavirus para expandir sus propuestas, organizando campañas y actos y promoviendo el apoyo entusiasta a Moncloa. 

Y además se suma a la campaña contra la familia, en este caso a través de la negación de la maternidad.

La señora de ojos extraviados que aparece en esta imagen se llama Silvia Nanclares. En su perfil se define como “Escritura/Feminismos – Quién quiere ser madre”.

Tesis feminista: «la maternidad empobrece a la mujer».

Mentiras ejemplares

Nada de todo esto resultaría posible sin el arma principal de los cuerpos de asalto del frente progresista: la mentira. 

Sánchez está abriendo un nuevo debate más allá del alcance de la libertad y de la excepcionalidad como modo de paralizar una nación: el del elogio de la mentira y la perversión de la ejemplaridad. 

Nadie duda de que los políticos mienten. Incluso, se podía aceptar socialmente como un mal menor de vista gorda mientras el sistema funcionase. Lo punible no era mentir, sino ser sorprendido en la mentira. 

Sin embargo, hoy Sánchez está consiguiendo que hasta eso sea un mérito del mentiroso. Más aún, ha descubierto que es posible culpar a la derecha de las mentiras de la izquierda sin que nadie le penalice, porque son mentiras ejemplares. Una gozada. (Manuel Marín: La mentira ejemplar)

La degradación madrileña

Al capítulo de lamentira pertenece también lo que viene sucediendo desde que Sánchez llegó a Moncloa, aunque la epidemia lo ha acentuado. 

Me refiero a la dura y constante campaña de propaganda política contra Madrid. 

Contra Madrid en la forma, para aprovechar los viejos fantasmas antimadrileños, de cuando las autonomías ni se habían imaginado. 

Y en el fondo, en su esencia, una campaña contra los ciudadanos que votamos derechas en Madrid.

Es fácil de explicar y entender: la izquierda parece condenada a perder siempre Madrid. Ergo, vamos a por ellos por tierra, mar y aire.

La campaña contra el votante madrileño de derechas se canaliza a través de los medios. Y el coronavirus ha sido una excusa perfecta.

Medios públicos y privados han alertado, por ejemplo, acerca de las caravanas interminables de madrileños desperdigándose por toda España para contagiar a inocentes lugareños

El caso de Ignacio Sánchez-Cuenca, un respetado (por la izquierda) profesor, es emblemático. Esta es su “rigurosa” reflexión sobre Madrid:

Madrid es hoy el epicentro de un nacionalismo español cateto y excluyente que construye su primacía sobre la negación de la diversidad y de los sentimientos nacionales diferentes. (Ignacio Sánchez-Cuenca: La degradación madrileña)

Hay que agradecerle que lo deje tan claro: para la izquierda, Madrid y derechas es lo mismo. Cuando hablan de la ciudad, se refieren al votante de derechas.

Sánchez Cuenca es profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid. Muy prolífico en los medios progresistas (El País, eldiario.es), es autor de numerosos textos, que algunos, con la excusa de la libertad de expresión, califican de “libros” (la Wikipedia, como Twitter, lo permite todo si eres de izquierdas).

Entre las opiniones que Ignacio Sánchez-Cuenca difunde por medio de panfletos y textos diversos figura la idea de que el golpe de Estado de los secesionistas catalanes nunca fue un golpe de Estado.

O esta muy insultante descripción de los españoles: 

Volvamos a Madrid. Sánchez Cuenca reconoce que la capital ha experimentado un desarrollo impresionante mientras Cataluña se hunde en la miseria. Lo que ya no reconoce es que ese hundimiento coincide exactamente con la escalada secesionista del nacionalismo catalán, ese que tanto le agrada:  

En el 2000 la renta per cápita de ­Madrid era el 121,7% de la media española, y la de Catalunya, el 133,8%; 18 años después, la de Madrid ya era la más alta de España, con el 136,2%, frente al 118,3% de Catalunya. (Ignacio Sánchez-Cuenca: La degradación madrileña)

A pesar de datos tan irrefutables, nuestro hombre se acoge a la patente de corso de la mentira como animal de compañía y señala a los causantes del “fracaso” (?) de Madrid: 

Es difícil entender que una región tan avanzada como Madrid haya tenido al frente a Esperanza Aguirre, Ignacio González, Cristina Cifuentes, Ángel Garrido y, ahora, Isabel Díaz Ayuso, la discípula más aventajada del trumpismo en España: todos ellos han sido protagonistas de escándalos pintorescos. (Ignacio Sánchez-Cuenca: La degradación madrileña)

En La Vanguardia, ese periódico podemita defensor de todas y cada una de las barbaridades del independentismo catalán y medio dedicado a tapar los casos de corrupción del catalanismo, desde la famiglia Pujol a los secesionistas actuales, el tipo que acusa a Madrid de corrupción escribe lo siguiente:

El apoyo de los madrileños a la derecha ha sido abrumador, a pesar de una lista interminable de casos de corrupción (con numerosos altos cargos en la cárcel). La lista de los últimos presidentes autonómicos produce vergüenza ajena. (Ignacio Sánchez-Cuenca: La degradación madrileña)

¿Y cuál es, según esta luminaria del progresismo, la característica predominante de Madrid y sus habitantes, los esclavitos de la derecha? Pues que han dejado de votar a la izquierda.

Ah, y también que son muy pijos:

Madrid ha acogido a escritores y académicos de todas partes de España a condición de que porfíen en su discurso rabiosamente españolista y renieguen de sus antiguas convicciones progresistas.

El complemento cultural de ese conservadurismo político se manifiesta en el pijismo que caracteriza a buena parte de la burguesía madrileña, cuyo horizonte intelectual pasa por comentar los restaurantes de moda y los últimos viajes y compras en el extranjero. (Ignacio Sánchez-Cuenca: La degradación madrileña)

El retrato

El retrato de hoy va dedicado al hacedor de palabras, que términos como “pijismo” merecen reconocimiento.

Jesús Fernández Úbeda es periodista y José J. Clemente, alias Jeosm, es fotógrafo. Y juntos firman un bonito reportaje titulado Madrid lobotomizado:

El Madrid enmascarillado, espléndido y alopécico que recorrí con Jeosm entre las 22:15 del viernes 22 de mayo y la 1:00 del sábado 23. (Madrid lobotomizado)

En el reportaje hay un montón de fotos insólitas del Madrid desierto de la epidemia:

Pijismo ciudadano

Si tuviera que asociar ese término, “pijismo”, a un político madrileño, creo que elegiría a Ignacio Aguado.

Ignacio Aguado es ese tipo que se reúne con todos los partidos de izquierda y extrema izquierda madrileños mientras al otro lado de la mascarilla ciudadana, esa que utilizan los arrimados para que no aparezca ni un solo principio, arruga la nariz como jovencita del XIX en novela gótica.

Ministra Arrimadas

Aguado comparte mesa, futura moción de censura y posterior cargo al servicio de la izquierda, con quien haga falta. Incluida esa señorita condenada a 19 meses de cárcel, inhabilitación para cargo público y multa de 2.400 euros por atentado a la autoridad, lesiones leves y daños.

Podemitas de Iglesias (Isa Serra) y seudopodemitas de Errejón (Pablo Gómez Perpinyà) no han dejado de dar saltos de alegría desde la foto.

«La sensación es positiva: el agua aún está fría, pero hay agua”, se felicitan.

Ahora ellos y el PSOE están a la espera del siguiente paso de la lideresa que de mayor quiere ser ministra:

La judicialización de los protocolos para la hospitalización de usuarios de residencias de cara a depurar responsabilidades políticas podría ser una de las gotas que colmase el vaso.

Sin embargo, la política regional se juega también en el Congreso, y por ello guardará dependencia con el hecho de que Arrimadas se convierta o no en socia del Ejecutivo de cara a los pactos de reconstrucción, como antesala de un acuerdo presupuestario. (La izquierda agita una moción de censura contra Ayuso ante la pasividad de Gabilondo)

Si Albert Rivera se cargó la enorme bolsa de votos de que gozaba por no pactar con Sánchez en su momento, cuando podía vender que sí, de verdad, su partido servía para arrinconar a Podemos, Arrimadas se ha cargado definitivamente Ciudadanos por pactar con Sánchez cuando sus votos son absolutamente innecesarios.

Cs que está incumpliendo todo lo que prometió al presentarse a las elecciones: da apoyo a un Gobierno en el que Podemos corta el bacalao, que pacta, ya no con el PNV o con Esquerra, sino con Bildu, que tiene aliados como Ada Colau, o a Esquerra, que comparte Gobierno con JxC, al que le unen tanto su vocación golpista como su desprecio hacia el turismo español aunque ahora quieran disfrazar su xenofóbico “Puta Espanya, no us volem” [no os queremos] con un “Venid a Cataluña, unidos se está mejor”.

Arrimadas se fue de Cataluña para deshacerse del viejo Ciudadanos que representaban Rivera y Girauta y ocupar una cartera ministerial. Si no es ahora, será mañana, pero es el único propósito que mantiene la líder naranja. (Miquel Jiménez: El turismo es un gran invento)

La idiotez del día

Feministoide, por supuesto:

Y el video

Dina Bousselham, la asesora o lo que fuere de Pablo Iglesias, también trabajaba para el Servicio Secreto Marroquí:

En 3 tuits

La vida de España en caracteres escasos:

La cita

Cristian Campos:

No envidio la disforia profesional de los activistas de izquierdas encerrados en el cuerpo de un periodista.

Y la imagen

J.M. Nieto:

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Comentarios

Jamás pensé que uno pudiera ganarse la vida hablando de la vida de los otros, así que sigo creyendo que no soy un periodista. Dicen que éste, el segundo oficio más viejo del mundo (el que estás pensando es el tercero), se ha profesionalizado. Yo me dedico a intentar disimularlo. Este es mi blog http://mvidalsantos.tumblr.com/