He encontrado esta mañana un enorme prado donde pastan racistas de variado pelaje, todos próximos a nuestro Gobierno, todos alegremente “progresistas”. 

Todos despidiendo ese hedor a xenofobia que les es propio, paseando su superioridad moral por las grandes alamedas del confinamiento.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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La superioridad moral de la izquierda

Te presenté la semana pasada al profesor Ignacio Sánchez-Cuenca, un tipo cuya actividad principal parece ser la de difundir la superioridad moral de la izquierda.

Su mensaje es simple: las ideas de la izquierda son moralmente superiores a las de la derecha. Y eso, dice él, “no es una crítica a las personas de derechas, sino una comparación entre ideas políticas”.

Esa superioridad moral progre llega hasta donde haga falta. Por ejemplo, hasta justificar el exterminio de millones de personas:

La paradoja que me fascina en la izquierda es esta: que incluso cuando se cometen los mayores crímenes, cuando se ha hecho en la Unión Soviética o en China, ha sido en nombre del género humano y para que la gente viviera en una sociedad nueva, distinta, igualitaria, en la que todo el mundo tenga la posibilidad de desarrollarse como quiera. 

Incluso en los momentos más siniestros de la violencia de izquierdas, incluso ahí es posible detectar una motivación moral muy elevada. (Ignacio Sánchez-Cuenca: «La superioridad moral de la izquierda es una condena”)

«Es posible detectar una motivación moral muy elevada.» ¿Saben lo que dicen? ¿Son conscientes de la atrocidad que sale de sus bocas, de sus plumas? ¿De su cabeza?

¿Se puede estar más podrido?

La violencia y el asesinato es el mismo desde cualquier punto de vista. Pero incluso ahí se detecta un fin moral último, haces un gran sacrificio de vidas humanas con el propósito de conseguir un orden social más justo. (Ignacio Sánchez-Cuenca: «La superioridad moral de la izquierda es una condena”)

Si se estuviera refiriendo al nazismo, este individuo y las «ideas» que representa serían perseguibles de oficio por la fiscalía de los países más democráticos.

¿Por qué en España no sucede así cuando se refiere a criminales tan abyectos como Stalin o Mao?

Porque la derecha española ni siquiera ha conseguido todavía una condena del comunismo en nuestro parlamento.

Volvamos a la miseria moral que escribe «libros». Sánchez-Cuenca ha convertido sus consideraciones en un texto titulado La superioridad moral de la izquierda (para qué andarnos con rodeos), prologado por Errejón y editado por la editorial que se dedica a difundir los panfletos de podemitas, errejonistas, comunistas, progresistas varios y defensores del totalitarismo, de las dictaduras izquierdistas y, como vemos, de los peores genocidios de la historia. 

El nacimiento de un nuevo totalitarismo

Se diría que estamos viviendo una especie de aceleración de un proceso histórico que contiene ingredientes tan tóxicos como esa superioridad moral de la izquierda o el suicidio de los valores occidentales, aquellos que fundamentan la democracia y las libertades

Todo lo que acontece forma parte del mismo proceso. Es el tránsito hacia la quiebra de la democracia, que estos días se escenifica sobre el telón de fondo de un virus desde China y un hombre negro muerto por un policía en Estados Unidos.

Algunos analistas caen en la tentación de identificar el nuevo culto totalitario con el socialismo o con un socialismo 2.0 adaptado al signo de los tiempos. Pero se equivocan

Es un nuevo sistema de pensamiento y está destinado a chocar por la hegemonía ideológica con sus rivales en un futuro cercano. (Cristian Campos: ¿Está naciendo una nueva fe totalitaria frente a nuestros ojos? 8 argumentos para el ‘sí’)

Cristian Campos señala ocho etapas en la construcción del nuevo totalitarismo que se alumbra estos días, desde la utilización política de los niños a la legitimación de la violencia y la sumisión de las élites, pasando por el enfrentamiento generacional.

Los niños son invitados a hablar en parlamentos y televisiones. Sus puntos de vista son elogiados por dirigentes políticos dispuestos a infantilizar su discurso hasta el esperpento

Las ideas de filósofos, ingenieros y científicos son ridiculizadas mientras se eleva a Greta Thunberg a la categoría de icono.

Los vídeos pretendidamente «entrañables» de niños cantando consignas políticas que llaman a la violencia –»no habrá paz si no hay justicia» por ejemplo– abarrotan hoy las redes sociales. (Cristian Campos: ¿Está naciendo una nueva fe totalitaria frente a nuestros ojos? 8 argumentos para el ‘sí’)

A propósito de los niños, la reflexión del filósofo Gregorio Luri, incansable analista del proceso educativo, no anda muy alejada de la expuesta por Campos:

La escuela está educando a las nuevas generaciones en el recelo al futuro.

Ha sustituido a Rousseau por Greta Thumberg y repite a los niños que no hay posibilidades para el optimismo, que todo lo que viene será para peor y que no encontrarán refugio alguno para su humanidad perpleja, porque ni en la familia se puede confiar. (Gregorio Luri: El miedo, una pasión contemporánea)

Luri señala en su artículo la importancia del miedo:

Antes se iba a la escuela para tener un porvenir. Ahora se va para temerlo. (Gregorio Luri: El miedo, una pasión contemporánea)

La pandemia de la genuflexión

La pandemia moral de la genuflexión que estamos viendo estos días forma parte de la creación de este nuevo totalitarismo y no podría haber nacido sin ese factor del miedo.

Hace unos años se hablaba del fin de la historia. Hoy se transmite a las nuevas generaciones el fin del futuro.

Esta pose genuflexa que se ha hecho icono en América y que pronto desembarcará aquí desprendida de su significado original es, ella sí, el símbolo de una grave enfermedad del alma. (Arcadi Espada: Leyendo a la luz de la muerte)

Las protestas convocadas supuestamente contra el racismo en Estados Unidos y su imitación en otros lugares (en España, una patética impostura), no son otra cosa que protestas de carácter profundamente racista, aunque en el mejor de los casos, sus participantes no son conscientes de serlo. Pero lo son, ¡y de qué calibre!

Estamos ante una olla que ha estallado y que es preciso desenmarañar, una a una, para que podamos entender todo este espectáculo. 

Y, en última instancia, para que entendamos la enorme amenaza a la democracia y las libertades que se cierne sobre nosotros.

El racismo es una idea, y las ideas sólo las pueden albergar las personas.

Pero cuando se habla de racismo en las protestas, en las declaraciones públicas, en los medios de comunicación, se habla de otra cosa: del racismo como atributo de la estructura social, como algo que supera la capacidad de los los individuos para pensar de una u otra manera. 

En última instancia, se habla del racismo como una cualidad adherida a la piel: como un atributo de la raza.

Así, este antirracismo es racistaDenuncia a toda una raza, la blanca, como poseedora de un conjunto de atributos de los cuales ninguno de sus miembros puede escapar. (José Carlos Rodríguez: El racismo no cura el racismo)

Arrodillados ante el padrino

Más sobre la superioridad moral de la izquierda, esa forma de racismo progre que considera inferiores a quienes no comparten sus ideas

Aterrizamos en la superioridad de quienes sostienen al Gobierno de Sánchez e Iglesias, aquellos que, al sustituir la raza por la lengua, practican otra forma de racismo, el lingüístico.

Hoy cumple 90 años Jordi Pujol, el jefe de una familia que ha vivido de la corrupción política desde hace décadas y que jamás pagará por ello porque la Justicia no es en absoluto ciega.

Con motivo de su cumpleaños, el fundador y presidente de E-cristians, Josep Miró i Ardèvol, loa al padrino del nacionalismo catalán:

Sostengo que has sido el político más decisivo para Catalunya de la segunda mitad del siglo XX. 

Formas parte de nuestra historia porque has sido el gobernante que ha dotado de estabilidad y de más poder efectivo a Catalunya desde el siglo XVIII. Son hechos, y configuran un legado que no puede ser ni olvidado, ni malversado, ni traicionado. 

Y nuestra tarea es recuperarlo y situarlo en el lugar que le corresponde, y no solo por justicia con el pasado, sino porque es una buena guía para navegar en el mar revuelto de hoy.

Sí, hay que recuperar tu legado, la misión y la visión, sin extrañas añoranzas, porque vuelve a ser hora de reconstruir Catalunya. Larga vida, president. (Josep Miró i Ardèvol: ‘Per molts anys, president Pujol’)

España nos mata

Conviene recordar de qué estamos hablando. Y a qué se está refiriendo el señor de la cita de arriba:

Presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona:

Con la independencia no habría habido tantas muertes. (Canadell: «España es paro y muerte; Catalunya, vida y futuro”)

España nos roba, España nos mata:

Una Catalunya independiente hubiera salvado miles de vidas… España es paro y muerte. Catalunya vida y futuro. (Canadell: «España es paro y muerte; Catalunya, vida y futuro”)

Es difícil entender por qué siempre, en todos los países, hay tal concentración de tarados alrededor de los partidos nacionalistas, o nacionalsocialistas, o secesionistas, o como prefieras definirlos. 

Es difícil entenderlo incluso si eres catalán. Yo tampoco lo puedo entender. Pero lo he constatado a lo largo de toda mi vida. 

Consejera de Presidencia del gobierno regional catalán, Meritxell Budó:

En una Cataluña independiente no habría habido ni tantos muertos ni tantos infectados

Probablemente no tendríamos ni tantos muertos ni tantos infectados, y probablemente se habría podido controlar mejor esta pandemia. (Budó asegura que en una Catalunya independiente no habría habido «tantos muertos»)

No hay que descartar que esta mujer tenga razón: en una CataluÑa independiente habría menos muertos y menos infectados porque ella y los suyos ya se habrían encargado de hacer desaparecer a los disidentes. 

De manera definitiva.

Lo que viene a ser la solución final.

En 3 tuits

La vida de España en caracteres escasos:

La cita

Daniel Ari:

Las élites están usando 1984 y Un mundo feliz no como advertencias, sino como libros de recetas.

Y la imagen

Puebla:

Comentarios

Comentarios

Jamás pensé que uno pudiera ganarse la vida hablando de la vida de los otros, así que sigo creyendo que no soy un periodista. Dicen que éste, el segundo oficio más viejo del mundo (el que estás pensando es el tercero), se ha profesionalizado. Yo me dedico a intentar disimularlo. Este es mi blog http://mvidalsantos.tumblr.com/